albertbalada

Archive for 2012|Yearly archive page

La política en diálogo: “Ética, filosofía y gestión en la Politeia”

In Ciència Política, filosofia, política, sociologia on març 9, 2012 at 9:07 pm

La política en diálogo:

 “Ética, filosofía y gestión en la Politeia” 

Conferencia en el marco de la V asamblea del distrito 2202 del Rotary Club. Hotel Condes de Urgell, Lleida, 9-3-2012.

………………………………………………………………………………………………………………………………………

En primer lugar, señoras y señores quería agradecer la gentileza de la invitación que me cursó el presidente del Rotary de Lleida, D. Javier Trías, y digo gentileza y así es, pues su propuesta me permite transmitir mi visión de las cosas, de la política, de la situación en que vivimos.,

Decirles pues, que me siento encantado y honrado de poder estar ante ustedes y poder exponerles mis reflexiones entorno al título de la conferencia : “La política en diálogo: Ética, filosofía y gestión en la Politeia”, donde de alguna manera les expondré someramente algunos principios de la Ciencia Política y la Sociología, como también de lo que he dejado escrito en el ensayo que publiqué en junio de 2010, con el título “Manual de Supervivencia”,  tras algunos años de reflexión y estudio.

Aún así, no debo negarles que en un primer momento me plantee que es lo que podría explicarles yo a tan distinguido foro qué podría decirles yo desde mi perspectiva académica y a la vez no resultara una conferencia aburrida y farragosa.

Les pediría en primer lugar que hicieran un ejercicio personal, para poder sustraerse del concepto coloquial, de lo que solemos entendemos entender por política, y me refiero a la política en minúscula, sin que con esta consideración quiera atribuirle un significado peyorativo, me refiero a aquello que leemos, escuchamos o vivimos en nuestro día a día y que yo bautizaría como ”las políticas”, en plural.

Espero que al término de la conferencia haya sido capaz de transmitirles, la diferencia existente respecto del término política, o dicho de una manera más científica: de la “Politeia”, como la conocían los griegos clásicos, querría abrir, sin embargo, mi exposición, recordando ahora que se cumplen 107 años de la fundación de esta organización que hoy me acoge, unas palabras que poca gente conoce respecto de un Rotario significado por su aporte a la política universal, me refiero al que fuera presidente de los Estados Unidos de America, Woodrow Wilson, también politólogo, al que suele recordarse por sus famosos 14 puntos defendidos ante el Congreso norteamericano, que luego habrían de servir para establecer el tratado de Versalles en 1919, de entre los que destacaría:

  • El final de la diplomacia secreta
  • La libertad de navegación y comercio
  • La desaparición de las barreras económicas
  • La reducción de los armamentos militares
  • La creación de una Liga de Naciones

Woodrow Wilson, fue reconocido con el Premio Nobel de la Paz en 1921, estando ya gravemente enfermo, y ante su ausencia, remitió un telegrama de aceptación donde Wilson decía lo siguiente:

“De hecho, se da un ejercicio peculiar en las agrupaciones de estos Premios Nobel. La causa de la Paz y la causa de la verdad, son de una misma familia. Del mismo modo como los amantes de la ciencia dedican su vida a la física o a la química, del mismo modo como se crean nuevos y más altos ideales de la humanidad en la literatura, así también para aquellos que estiman la paz, no existen límites. Lo que se ha conseguido en el pasado es insignificante en comparación con la gloria y la promesa del futuro”[1]

¿Porqué he escogido estas palabras de Wilson para abrir mi conferencia?, Porqué quería poner de relieve como la acción política, las políticas,  tiene efectos sobre la paz si esta es entendida, como él proponía: Como común familia de la verdad.

Dicho esto, que les he trasladado como un apunte recordatorio,  volveré al  contenido central de la conferencia.

El término que la Ciencia Política y la Sociología entiende por “política” sería, para explicarlo de una sencilla y que pueda entenderse fácilmente, aquello que podemos encontrar descrito por las obras de los filósofos Platón y Aristóteles, de manera que el planteamiento del concepto contemporáneo de política se asimila al concepto que, ambos filósofos entendían y definían como: la “Politeia”, aunque el término en uno y otro cobran significaciones diferenciadas y distintas, si bien que evidentemente complementarias, a pesar que el contexto temporal de sus obras fuera distinta.

Empezaremos por Platón[2], él nos plantea el concepto de Politeia como una descripción de la “Res Pública” (la cosa pública), una descripción que retomaría 300 años más tarde el jurisconsulto y procónsul Marco Tulio Cicerón, por eso me permito usar el término romano para describirlo.

Querría hacer un inciso aquí respecto de Cicerón, de quien cabe recordar que en su aplicación práctica, la sustentaba en los términos de la paz y la equidad, ésta esencialmente tributaria, suprimiendo los impuestos abusivos y moderando la tasa de interés usuraria.

La obra principal de Platón es conocida como “Los diálogos”, si bien que el título original es más concretamente “La República”, término que en la concepción moderna i contemporánea también pudiera llevarnos a equívoco, pues él se está refiriendo, como decía antes, a la “cosa pública”, entendiendo el filósofo de Egina que la Politeia se refería al entramado institucional o por usar una terminología al uso: la gobernanza.

Nos referiremos ahora al que fuera discípulo de Platón, Aristóteles, quien es mucho más claro que su tutor en la definición de la Politeia pudiendo entenderla como referida a lo que nosotros entenderíamos como “sistema político”, de manera que es el “sistema”, y no otra cosa la forma que adopta el concepto, en definitiva lo que para el filósofo de Estagira es aquello importante y substantivo a que referirse.

Volveremos más adelante sobre ellos.

Fíjense que en el título incorporo el concepto del diálogo, al plantear “la política en diálogo”, claro que, para ser más precisos, deberíamos hablar del “diálogo en la Politeia”, probablemente una terminología más adecuada.

Claro que será preciso que les aclare que es lo que yo entiendo por diálogo, para poder ir más allá de la interpretación filológica.

Es decir, más allá del funcionamiento de los signos y de las palabras para poder encontrarnos con el concepto mismo, y para sorpresa mía, me encuentro con que el diálogo se me ofrece, conceptualmente hablando, de una manera abierta y llana en conexión terminológica, al significar nada más y nada menos que: “La búsqueda de la verdad a través de la conversación”.

Vaya pues, nos habló de la verdad Woodrow Wilson, y nos hablaron de la conversación, Platón y Cicerón, vemos pues que no parece un objeto tan distinto.

Y ello me permitía descubrir a su vez, cómo, más allá de la componente comunicativa, el término nos lleva hacia alguna cosa más que la experiencia argumentativa que le es propia, más allá del simple intercambio de información, y más allá, también, de la teoría lingüística, se nos abre el concepto a un objetivo substancial que no es otro que la búsqueda de la verdad como foco de estudio, algo que también cultivó Erasmo de Roterdam i tantos otros.

.

Vemos pues como es también desde el ámbito de la Ciencia Política y la Sociología como podemos hablar argumentativamente del diálogo, pero se planteaba una nueva duda: ¿como enfocar la sesión a la que tan gentilmente he sido invitado?.

Me permitirán que me adentre en otro campo, el teológico, para tomar prestadas unas palabras de Benedicto XVI; No quiero esconderles que para mi Benedicto XVI, Joseph Ratzinger, a parte de lo que pueda representar en el marco orgánico y teológico de la Iglesia Católica, es uno de los principales teóricos en el ámbito de la sociología política, aunque de entrada pueda parecer extraño.

Hecha esta aclaración, me permitirán que use de él un fragmento de un discurso que Ratzinger dictó el 21 de enero pasado, que me sirve para contextualizar la perspectiva desde la que estoy configurando esta conferencia.

Por qué descubro en este parágrafo unas notas esenciales sobre el concepto del diálogo, en clara perspectiva politológica y sociológica, que nos habrán de permitir una primera aproximación a aquello que yo quiero expresar.

Nos dice:

“El hombre no puede quedar satisfecho con un sencillo y tolerante intercambio de opiniones escépticas y de experiencias de vida”

 

Y me surge una primera pregunta sobre aquello que nos dice el propietario de esas palabras:

¿Con esto quedaría definida la perspectiva que nos interesa para esta conferencia?  ciertamente, en la negación de la simplicidad del diálogo es donde surge aquella expresión, dado que el autor rehúye entender el diálogo como una expresión meramente argumentativa.

Aunque éste sea, como él nos dice: un sencillo y tolerante intercambio, por que en él, en el diálogo, debe darse alguna cosa más, y nos lo descubre si continuamos leyendo parágrafo, cuando afirma:

“todos buscamos la verdad y compartimos este profundo anhelo, principalmente en estos tiempos”

De manera que aquí se nos descubre aquel principio de igualdad en la búsqueda de la verdad, que la moderna sociología política ha ido contextualizando por su parte, a partir, esencialmente, de las revoluciones burguesas del siglo XVIII, pero, será en las últimas líneas del párrafo, donde hallaremos, como decía, Más allá de la interpretación teológica que se pueda hacer, para descubrirnos a la que yo veo como una auténtica esencia del término diálogo, en la afirmación:

 

“cuando se intercambian informaciones, las personas se comparten a ellas mismas, a su visión del mundo, a sus esperanzas, a sus ideales”[3]

 

Aquí radica pues, des de mi perspectiva, la esencia del concepto que podemos extraer del texto que he utilizado,  dado que en el intercambio de visiones, transmitimos a la vez ideales y esperanzas y por tanto en este intercambio hacemos alguna cosa más que intercambiar informaciones,

Nos compartimos a nosotros mismos como seres sociales y políticos que somos,  nos descubrimos, de hecho, como auténticos  zoon politikon[4] como nos fuera descrito por Aristóteles en referencia  a nuestras dimensiones sociales y políticas,  de manera que a diferencia de los animales, poseemos la capacidad natural de relacionarnos políticamente, o sea, la de crear sociedades y organizar la vida en las ciudades…

Y por tanto, será en aquella búsqueda de la verdad donde se darán aquella visión, aquellos ideales, aquellas esperanzas, que constituyen valores principales y esenciales y donde se dará el intercambio que nos ha de llevar más allá del diálogo mismo, conformándolo y dándonos certeza.

Fíjense como estamos introduciendo conceptos como el de los valores principales y esenciales, que nos definen una suerte de armonía universal, que sería poco más que anecdótica si fuera observada desde una perspectiva limitada, valores principales y esenciales que conformarían un paradigma de cambio si fuéramos capaces de desarrollar una mínima parte de ellos,  si los consideramos como elementos consubstanciales en la prefiguración del contenido histórico o académico que se nos va desvelando a lo ojos, quizás también a los del alma, si me permiten esta justificación.

Del factor “valor”, del factor “principio”, nos descubrimos a nosotros mismos, a medida que los vamos incorporando a nuestra propia dimensión social, a la vez que va incorporándose, también, a los diferentes nichos de socialización de la vida:

La familia, la academia, la profesión, contextos en los que nos desarrollamos en el habla, pero también en el mutuo descubrimiento, y en el diálogo.

Me permitirán que haga en este momento una pequeña reflexión y me permitan imaginar, como si el mundo en realidad fuera alguna cosa más que la suma de diferentes realidades sociales y políticas, como si tuviera, el mundo, vida propia al margen de las sociedades mismas, y ahora puede que algunos de ustedes crean que me estoy saliendo de madre en este momento de la conferencia, pero no lo pretendo, se lo aseguro.

Querría que en aire de esta conferencia, planeara una perspectiva, la de intentar ver el mundo, como les decía con vida propia, sería entonces cuando nos encontraríamos en la búsqueda de un nuevo paradigma.

¿Y se preguntarán, pero de que paradigma nos está hablando?

Pues les hablo del paradigma en el que el diálogo se produce entre la parte del mundo que creen haber legado a las más altas cotas de su evolución y cohesión social y política, respecto de aquella parte del mundo que aún se encuentra en vías de industrialización, o respecto de aquel mundo que se descubre en haber perdido el tren de la misma, todos, a su vez, en diálogo con otra parte del mundo que no llegará ni tan siquiera a plantearse más que economías de subsistencia, me refiero a aquellos mundos emergentes, en permanente descolonización con un modelo primario de sociedad, pero fíjense, como en todos ellos la participación ciudadana se encuentra anclada y dirigida, con una cierta dinámica de ausencia de valores, como ausencia se da del diálogo del mundo político y social con una sociedad a la que unos y otros pertenecen,  quizás por ello podamos percibir como puede resultar de compleja la gobernanza, si somos conscientes de las características que ya van definiéndose en este siglo XXI, y soy consciente que estoy haciendo una cierta interpretación holística.

Ubicándonos, pues, en esta tesitura, donde algunas escuelas y tendencias científicas aún investigan los modelos de la democracia contemporánea, es la democracia, el concepto que, en el marco del diálogo general, planeaba. Así mismo, sobre aquello que les he expuesto,  siendo oportuno citar aquí una afirmación del sociólogo alemán Jünger Habermas, quien nos dice que:

 

“el procedimiento democrático ya no extrae su fuerza legítima únicamente y ni tan sólo de la participación política y de la expresión de la voluntad popular…”[5] .

Podríamos convenir, entonces, que los conceptos políticos y los sociales son y serán cambiantes, de manera que el diálogo entre ellos habrá de generar nuevas expectativas globales,  sin dejar de tomar en consideración, los aspectos de un modelo realista de las relaciones políticas.

Así, se hará absolutamente aceptable afirmar que las nuevas circunstancias, les del mundo contemporáneo de este siglo XXI,   se definen a partir de un nuevo discurso, un diálogo que bebe de las fuentes de nuevas dialécticas, las de aquellas que irán estableciéndose una vez más en la historia, a partir de las sociedades en conflicto, un conflicto en el que el adversario deberá constituir una categoría crucial para la vida política democrática como nos lo reconoce la politóloga belga Chantal Mouffe, al decirnos que:

el modelo adversarial habrá de considerarse como constitutivo de la democracia porque permite a la política democrática transformar el antagonismo en agonismo”[6] .

Este modelo adversarial del que nos advierte Mouffe, nos anuncia la existencia del diálogo entre adversarios, cuando estos dejan de convertirse en elementos que se sustentan en la lucha, la rivalidad o la oposición, para devenir instrumentos de transformación, elementos de transición, en definitiva, de tal manera que, de considerar así el modelo adversarial, este nos está hablando a la vez del diálogo para la paz, de la paz social, aquella que solo perturbaría la pasión, el ansia, y sería así como podríamos acabar descubriendo la influencia que todo ello provoca en los modelos de estratificación y de las relaciones sociales, modelos que  han sido estudiados por los teóricos de todas las épocas, tantos y tantos científicos sociales.

Tomaría prestadas aquí las palabras de la Dra. Fuster Peiró[7], cuando nos descubre en su estudio sobre Hanna Arendt, la existencia de un diálogo substancial que precisa de un requisito previo, la existencia de un mundo, aunque pueda parecer baladí, y ella nos dice lo siguiente:

Sin mundo, no existe la posibilidad de poner en práctica la acción (praxis) y la palabra (lexis), genuinamente políticas. En definitiva, sin mundo, la libertad de los seres plurales no está en condiciones de estar”

 

Vemos pues, como nos apunta la existencia humana como esencial, para poder definir, también, el concepto de libertad, para conformar un nuevo escenario, donde la praxis y la lexis, la acción y la palabra, puedan convivir, y donde nuevamente descubriríamos como el establecimiento de un diálogo permanente entre ambas significaciones, deviene imprescindible y las hace a la vez, viables y esenciales componentes del diálogo en la política.

Desde mi perspectiva, quien mejor nos explicó en la historia del pensamiento el concepto del diálogo fueron, como ya habíamos apuntado: Platón y Aristóteles, aunque ello pueda parecer un reduccionismo banal, porqué la filosofía en general, y la filosofía política en particular, nos dibujan un largo camino hasta nuestros días, y con notorios autores, para mi será la doctrina del alma de Platón, la que, determina una retórica esencial que hasta en nuestros días plantea aún un cierto diálogo en la construcción social, la convergencia del mundo de las ideas con el mundo de la materia, un mundo que, a decir del filósofo, se crea a partir de la intervención del Demiurgo, en la perfección de las ideas, siendo a través del concepto de alma que él nos aporta, y cuando nos define las tres almas sociales, como pueden ver en la diapositiva.

Como es algo que podemos intuir hoy en día, y más aún en la transformación social que se instituye, a partir de la última revolución industrial, la tecnológica, en la que estamos ahora mismo inmersos aunque solo en sus inicios,

por tanto el diálogo y el conflicto se confunden para construir una nueva realidad social, más allá de las referencias clásicas, en la transición de la pirámide social tradicional a la pirámide social contemporánea, donde en ambas el diálogo deviene conflicto, nuevamente, en una evidente transformación del que era hacia el que es, aunque el relato se nos continúe planteando como si la antigua estructura social, antigua pero quizás no tanto, continuara aún vigente.

Cuando nos adentramos en Aristóteles podremos ver, como, mientras que en Platón descubríamos una esencia más de la descripción social, en su discípulo descubrimos una raíz más directamente política, en la que el diálogo se establece entre sistemas políticos de gobierno como él los entendía, nuevamente un diálogo histórico, entre aquellos que considera sistemas rectos, y aquellos que considera como sistemas divergentes, y fíjense en un detalle curioso: contrariamente a  lo que suele conocerse, Aristóteles consideraba divergente a la democracia, junto con la oligarquía y la tiranía.

Pero este no es el hecho más significa que me lleva a recordar a Aristóteles en esta conferencia, el reflejo aristotélico en el diálogo en la  política, nos viene dado por cuatro conceptos que confluyen y dialogan a lo largo de la obra aristotélica en su conjunto, como pueden ver en la siguiente diapositiva, cuatro conceptos que, aún hoy, son inmanentes a las razones mismas de la esencia misma política y social de nuestra civilización, con conceptos como: la excelencia, ahora tan de moda, la asociación, la meta y la multitud,  conceptos que continúan siendo tan validos e imprescindibles ayer como hoy, en el diálogo, en la política y la sociedad, como lo eran cuando fueron dictados por el filósofo griego, aunque a alguno de esos conceptos se les pretenda dotar de una nueva significación.

Pero el legado de la filosofía helénica en su conjunto nos transmite a la vez una nueva confección del diálogo en el marco de la Ciencia Política como de la Sociología, es decir, tanto en la política como en la sociedad, de tanto como nos  ha legado la filosofía clásica, hay dos elementos principales en lo que se refiere a nuestras esencias contemporáneas, los conceptos del Mytos y del Logos, términos que determinan las claves del diálogo en los antiguos, pero también en lo contemporáneo, la realidad de los actos con la realidad de la palabra, la realidad de los hechos con la realidad del pensamiento, la realidad de la expresión de la naturaleza humana, estableciendo un diálogo permanente entre aquello que ha de ser y lo que es.

Y es en esta relación dialéctica, entre lo que ha de ser y lo que es, si me lo permiten, cuando haré un salto en el tiempo, desde la antigüedad clásica hasta nuestros días, para encontrarnos con un politólogo contemporáneo, con el profesor italiano Giovanni Sartori[8], quien nos describe la existencia de dos perspectivas éticas que debemos tomar en consideración para comprender ese diálogo permanente, él nos habla de la ética de la intención versus la ética de la responsabilidad, que viene a resultar una aproximación a lo que vendría a ser una ética de la convicción, la que a su vez podríamos definir como: ética de los principios, que establecería una relación dialéctica con la ética de las consecuencias.

En esta teorización, Sartori, utiliza conceptos como sentimiento, responsabilidad o conmoción, términos que, a su vez, toma prestados de las teorizaciones que el sociólogo alemán Max Weber hiciera a principios del siglo XX, aunque este último las usara para  confrontarlas con las teorizaciones teológicas, mientras que el politólogo italiano encuentra en estos conceptos el valor real y la voluntad del bien como fin último de todo, descubriéndonos, en definitiva, una ética de las buenas intenciones generalmente aceptada en las concepciones políticas y sociales, lo que no hace sino sustentar otro principio que no es otro que la libertad, aquella libertad propia que entra en diálogo permanente con la libertad del otro, y esto es algo que, de alguna manera ya nos descubrió el politólogo e historiador de las ideas letón, emigrado a Gran Bretaña,  isaiah Berlin[9], en la primera mitad del siglo XX, quien nos teorizó sobre dos conceptos de libertad, no antagónicos, sino en diálogo: la libertad positiva y la libertad negativa.

Vemos pues, como el sustrato adversarial define un diálogo en permanencia, aquel que nos hace transitar de la filosofía a la ética y como volando sobre ellas un concepto primario, y de nuevo usaré las palabras de Joseph Ratzinger[10], pues él nos habla de “orientar nuestra libertad hacia el bien”, de manera que ello nos permite observar como el principio ético entronca y hecha raíces en el que ha estado el principio revolucionario por excelencia: ¡la libertad!, en su relación íntima con el bien como entidad suprema y como principio ético a la vez, que entra en diálogo con otros dos principios que encontramos descritos en un documento que fue redactado hace 234 años, el 4 de julio de 1764 y que pueden ver en la siguiente  diapositiva  :

 

“Sostenemos como evidentes por ellas mismas la siguientes verdades, que todos los hombres han sido creados iguales, que están dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables, entre los cuales se encuentra el derecho a la vida, a la libertad y a la búsqueda de la felicidad.”[11]

Estas frases las encontramos en las primeras líneas de la “Declaración unánime de los trece Estados Unidos de América”, texto que se conoce coloquialmente como la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América.

Y en ellas descubrimos como nos aparecen conceptos nuevos como la igualdad, que no nos es planteada como un derecho, sino como un principio ético al que se otorga un carácter divino, consubstancial a propia existencia humana, esta vinculación creacionista dota también a los seres humanos, que vienen definidos como iguales, del derecho a la vida, del derecho a la libertad y ambos, en diálogo con un concepto diferenciado y último, que entronca con aquellos términos del diálogo aristotélico como es la búsqueda de la felicidad establecida como un fin.

No estamos debatiendo aún en preceptos éticos y filosóficos y alguno de ustedes me podría plantear, y no estaría equivocado, como aún a pesar de la universalidad de aquella terminología, el concepto “hombre”, hace 234 años, era limitado a una determinada acepción de los seres humanos, como, de hecho, lo era también, en las acepciones clásicas, de manera que podríamos afirmar que hasta finales de la década de los 70 del pasado siglo, no se cumplen fehacientemente en el contexto norteamericano los preceptos establecidos por los “padres fundadores”, e incluso habría mucho que decir, aún hoy, en lo relativo al derecho a la vida, e incluso al de la libertad, pero no es en ello en lo que toca entrar en la conferencia de hoy,

Y si, en cambio, como nuevamente descubrimos como se ponen en diálogo una serie de conceptos: el origen de la vida, la creación y el concepto divino en la cosa pública.

Algo que ya encontramos explicitado en el diálogo que establece Platón entre el mundo de la materia y el mundo de las ideas,  un origen que en los revolucionarios norteamericanos afecta o se infiere en un principio ético primario, la igualdad, fíjense que incluso escrito antes que la libertad misma, a la que se equipara con el derecho a la vida, entendiendo que ambos conforman un diálogo, como estableciendo un sumatorio que no pretenden otro resultado que la felicidad, a la que se considera como un derecho, pero que sería el derecho último,  un bien último, de manera que partiríamos de un principio ético, la igualdad, en tránsito hacia la felicidad como fin.

Esta declaración, la americana, influencia otra, la del hombre y el ciudadano francesa[12], un poco más tardía con varias redacciones, la de 1789, la  de 1793 i la de 1795, que, a diferencia de aquella, tiene una visión distinta y no confiere ya el valor de la creación, aunque se somete a la presencia divina, pero establece el diálogo entre cuatro conceptos,  aquí ya en idéntica posición, sin jerarquías, y concebidos como derechos: la igualdad y la libertad, con dos nuevas perspectivas en diálogo, las que ellos definen como la seguridad y la propiedad.

Recuperando en cierta manera la apología que nos hacía el politólogo Sartori, vemos como el diálogo entre las emociones y los sentimientos se acaban prefigurando como valores inalienables,  ineludibles a lo que podríamos considerar la “res politicaæ”, como hipótesis sustantiva en la sociología política.

Existe, sin embargo, un tercer elemento, que también lo hemos hecho formar parte del título de esta conferencia y es lo que algunos teóricos entienden como imprescindible de la  praxis política y social, nos referimos, a la gestión de los recursos derivados,  estamos hablando ni más ni menos que de la gestión de los recursos desde una perspectiva administrativa,  pero también legislativa,  entendido en el sentido más amplio y complejo del término, y en diálogo con las dos perspectivas que he intentado de esbozar: la filosofía y la ética,  y resultaría incorrecto si no abordásemos esta misma gestión, bañada y en diálogo con los elementos previos, como valores consustanciales y necesariamente anteriores y a la vez finales, como los hemos ido describiendo, aunque ello nos pueda derivar hacia una comprensión bonista, pero debemos entender que son en definitiva a través de la dialéctica entre estos tres ámbitos: la ética, la filosofía y la gestión,  es decir la gestión sumada a aquellos valores antecesores y finales, como estos principios en diálogo, son los que han de plantear, de hecho, la necesidad social que deviene realidad social y todas sus variables dependientes e independientes, de manera que el escenario de la gestión, no puede quedar alienado de esos valores y principios imprescindibles, de modo que el grado de su implementación nos resulta  en la terminología contemporánea lo que suele conocerse como ideología.

Cuando el estadístico norteamericano William Eduards Deming[13], nos apunta ya a finales de la década de  los 80, fíjense ustedes, conceptualizando como salir de la crisis, lo hace a partir de una realidad evidente para la ingeniería de sistemas, la necesidad de la aplicación de lo que ha quedado bautizado como “el ciclo de Deming” que pueden ver en la diapositiva, algo que ha sido muy usado por las escuelas de negocios, es lo que ellos llaman el ciclo de la excelencia, pero que resulta mucho más sencillo que todas aquellas teorizaciones que han dado origen a los sistemas EFQM y CAF, viendo como el propio Deming establecía que en todo proceso y la Res Publica no deja de ser, también un proceso o mejor dicho, la suma de procesos y procedimientos,  todo proceso es una variable y cuanto menor sea la variabilidad, mayor será la cualidad del producto resultante, de manera que a través de su formulación, el ciclo que ven en la diapositiva, se establece un diálogo dependiente entre las cuatro fases que componen el ciclo que no son otras que: planificar, hacer, comprobar y corregir, fases que, asimismo, habrían de estar bañadas de los valores y principios que hemos mencionado, los filosóficos y los éticos.

Fíjense como todos, de una u otra manera, en nuestros ámbitos personales y profesionales, tendemos, o deberíamos tender, al cumplimiento de los principios que Deming nos apunta: planificando, haciendo, revisando y corrigiendo, algo que probablemente sin esta teorización alguna alcanza a conformar nuestras actividades cotidianas, de manera bien normal, aunque no nos parezca evidente.

Y nos daremos cuenta como en aquello que hagamos no obtendremos nunca el resultado adecuado, si no es con la aplicación de este  modesto principio, el de Deming, y no es necesario ni tan siquiera que sea buscando la excelencia como las escuelas de negocios nos proponen, también en la gestión política, pues solo es preciso que sea aquello que se espera, que es lo que se entiende como eficacia, quien a su vez estaría en diálogo con la eficiencia que seria el requisito de hacer aquello que es preciso hacer, además con dos premisas esenciales, la economía de tiempo y de recursos necesarios, de tal manera que el diálogo aquí también, en la gestión pública, como en la privada, tiene unas variables dependientes, que son aquellas que conforman el ciclo de que se trate, que podemos irlo complicando tanto como queramos y podamos, pero donde las esencias del principio están siempre presentes, junto con variables independientes que nos van apareciendo,  e incidiendo en cada una de las fases del proceso de la gestión, también la gestión pública, la gestión política, de tal manera que el diálogo se conforma a partir del principio del ciclo, el hacer, influido por valores y principios que hemos ido distinguiendo desde la particular concreción de nuestros valores filosóficos y éticos, que entran o deberían entrar en diálogo permanente con la gestión, viendo como en función de cual sea la preeminencia en el diálogo que se de entre conceptos, se acaba conformando la perspectiva ideológica y podemos observar, a su vez, un determinado resultado, en función de cómo sean implementados determinados principios filosóficos y éticos y el valor que en este diálogo permanente les sea otorgado.


[1] Tomado del texto  en “Les Prix Nobel en 1919-1920”, con dos enmiendas menores basadas en el texto de Forhandlinger i Storinget (nº 502) de 10 de diciembre de 1920 (Actas del Parlamento de Noruega). Fuente Nobelprize.org

[2] Platón. Diálogos. Obra completa en 9 volúmenes. Editorial Gredos. Madrid. 2003

[3] Ratzinger, Joseph (Benedicto XVI), fragmento del mensaje para la XLVI Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales: “Silencio y palabra: camino de evangelización” 20-01-2012

[4] Aristóteles. La Política, libro I

[5] Habermas, Jünger. The Postnational Constellation”. MIT Presse.Cambridge. 2001. Pag. 110

[6] Mouffe, Chantal. En torno a lo político. Fondo de Cultura Económica. Buenos Aires. 2007. pag. 27

[7] Fuster Peiró, Àngela Lorena. Elogia arendtiano de la Doxa: un haz de coincidencias y distancias. Diàlegs. juliol-setembre 2010 número 49

[8] Sartori, Giovanni. Por una teoría política realista, en Cansino, Cesar. La Ciencia política de final de siglo. Huerga y Fierro editores. Madrid. 1999. Pag. 181-184

[9] Berlin, Isaiah. “Two concepts of liberty” conferencia dictada en la Universitat d’Oxford. 1958

[10] Ratzinger, Joseph (Benedicto XVI). Mensaje a los jóvenes del mundo  con ocasión de la XXI Jornada Mundial de la Juventud. El Vaticano, 22 de febrero de 2006.

[11] Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América

[12] Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano. 1789

[13] Deming, Williams Eduards.. Out of the Crisis.  M.I.T. Press. 1986

El Diàleg en la Política. De la ètica, la filosofia i la gestió, en la política.

In Ciència Política, filosofia, política, sociologia on febrer 16, 2012 at 8:51 pm

Conferència dictada per Albert Balada, politòleg, a l’ Institut d’Estudis Ilerdencs; 16 de febrer de 2012 en el marc del cicle de conferències en el 20è aniversari de l’ Institut de Ciències Religioses de Lleida.

Quan preparava el contingut d’aquesta conferència a la que tant gentilment he estat convidat per l’ Institut Superior de Ciències Religioses de Lleida, em plantejava: què podria explicar?, que podria dir?, i que és, en definitiva, el que podria aportar jo? des del aquest marc científic de la Ciència Política i la Sociologia…, perquè tot i que el concepte, el terme diàleg, també hi té el seu reflex, no és substantivament rellevant, llevat, això si, de donar títol a una de les obres principals de la literatura política i sociològica, com també de la filosofia, em refereixo als diàlegs de Plató, als que més endavant faré incís, però el primer que cal és que els faci aclariment sobre quina és la significació del tema “política”,per sostreure’ns del concepte consuetudinari del terme, vull dir d’allò que llegim, escoltem o vivim a diari, la política que, en aquest cas, en realitat, hauríem de definir com: “les polítiques”, en plural.

El terme que la Ciència Política i la sociologia entenen per política seria, per explicar-ho d’una manera senzilla i comprehensiva, aquell que podem trobar descrit per les obres dels filòsofs Plató i Aristòtil, tot i que, com poden observar en la diapositiva, té a veure amb un plantejament comú en ambdós filòsofs, que entenen política com: la “Politeia”, tot i que aquest terme, en l’un i en l’altre cobren significacions distintes, probablement des de la nostra perspectiva contemporània, ambdues serien complementàries, encara que en el context temporal de les seves obres fos distinta.

Mentre Plató concep el terme Politeia com una descripció de la Res Pública, de la mateixa manera com, amb una diferència de 300 anys, va ser concebut, també, en la obra del romà Ciceró, probablement per la deformació en la traducció interpretativa del terme, la seva obra cabdal es coneguda com “Els diàlegs”, però més concretament com “La República”, terme que en la concepció moderna i contemporània pot portar a equívoc, per la qual cosa, hem de recordar la essència principal referida a la Res Pública, és a dir la “cosa pública”, entesa com: l’entramat institucional, seria en definitiva referit a allò que es porta significar en terminologia contemporània com la governança, en el filòsof d’ Egina.

Per la seva banda, el seu deixeble: Aristòtil, ens és molt més clar en la definició de Politeia, perquè en ell, de tota la seva obra, en podem concretar aquest terme, exclusivament referit al que nosaltres batejaríem en una concepció contemporània com a: sistema polític, de manera que és el “sistema”, és la forma que adopta, allò que resulta important i substantiu en la obra del filòsof d’ Estagira.

Tornarem sobre ells més endavant, però un cop fet l’aclariment del terme que ens duu al motiu de la conferència el diàleg en la política, De manera que podríem reanomenar la conferència amb el nom de: “El diàleg en la Politeia”, per a usar una terminologia més adequada a allò que ens interessa acadèmicament.

Dit això, el primer recurs al que acudiria, seria el de cercar i acollir una primera significació del terme, per a poder anar una mica més enllà de la interpretació filològica o pragmàtica, per a poder anar més enllà, vull dir del funcionament i dels signes, els he de dir que m’estava trobant amb un concepte, el del diàleg, que m’oferia una incursió en el meu àmbit d’estudi, de manera oberta i planera, doncs en reconèixer que el diàleg és, si més no: la recerca de la veritat a través de la conversa, aquesta definició em permetia de descobrir, de manera clara, com més enllà de la component comunicativa, el terme em descobria alguna cosa més que l’experiència argumentativa que li és pròpia, alguna cosa més que el simple intercanvi d’informació, i em transportava, tanmateix, més enllà de la teoria lingüística, per obrir-me a la essència mateixa del concepte, aquell objectiu substancial que no és altre que: aquella recerca de la veritat ja esmentada com a focus d’estudi, que a banda del grec Plató, també van cultivar autors romans com Ciceró o renaixentistes com Erasme i tants d’altres… endinsats en el referent filosòfic que no és altre del que veu el meu àmbit d’estudi.

Aclarit doncs que també des de l’àmbit de la Ciència Política i la Sociologia és possible de parlar argumentativament del diàleg, em sorgeix un nou dubte: seria com enfocar en l’àmbit acadèmic de la sessió a la que se’m convida. allò que jo els voldria plantejar?.

És aleshores quan prenc coneixement del missatge de Sa Santedat Benet XVI a la 46ena Jornada Mundial de les Comunicacions Socials, que porta per títol: “Silenci i paraula: camí d’evangelització. No voldria amagar-vos que, per a mi Sa Santedat, a banda del que institueix en el marc orgànic i teològic de la Església Catòlica, i sense que el que els vaig a dir pugui semblar pas una manca de respecte: és un dels principals teòrics contemporanis de l’àmbit de la sociologia,i em permetran que en faci ús d’un fragment d’aquell missatge, que em serveix per a contextualitzar la meva perspectiva, perquè hi descobreixo en un dels seus paràgrafs, unes notes essencials del que, per a mi, podria significar el concepte del diàleg, des de la perspectiva politològica i sociològica.

Les paraules de Joseph Ratzinger, ens haurien de permetre, doncs, d’entendre, una primera aproximació d’allò que pretenc d’exposar en aquesta conferència, ens diu Sa Santedat:

“L’home no pot quedar satisfet amb un senzill i tolerant intercanvi d’opinions escèptiques i d’experiències de vida”

I em sorgeix una primera pregunta sobre el que ens diu Benet XVI, que és si amb això només ens quedaria definida la perspectiva relativa al terme que sotmetem a estudi?
Certament, en la negació de la simplicitat del diàleg és on sorgeix aquella expressió, doncs l’autor defuig d’entendre el diàleg com una expressió merament argumentativa, encara que aquesta sigui, com ell ens diu: un senzill i tolerant intercanvi, perquè en ell, en el diàleg, s’ha de donar alguna cosa més, i ens ho descobreix si continuem llegint el paràgraf, quan afirma:

“tots cerquem la veritat i compartim aquest profund anhel sobre tot en els nostres temps””

De manera que aquí Sa Santedat ens descobreix i ens reconeix aquell principi d’igualtat en la cerca de la veritat, que la moderna i contemporània sociologia política ha anat contextualitzant abastament, a partir, essencialment de les revolucions burgeses, però serà en les darreres línies del paràgraf on hi descobrim l’essència que, més enllà de la interpretació teològica que se’n pugui fer, qui els parla, hi descobreix l’autèntica essència del terme diàleg, ens dir-nos:

“quan s’intercanvien informacions, les persones es comparteixen a elles mateixes, a la seva visió del món, a les seves esperances, als seus ideals”

Aquí és on rau, des de la meva perspectiva la essència del concepte que en podem extreure del text emprat, doncs en l’ intercanvi de visions, en fem alhora un intercanvi d’ideals i d’esperances i per tant en aquest intercanvi, fem alguna cosa més que intercanviar informacions, ens compartim a nosaltres mateixos, com essers socials i polítics que som, és descobrir-nos com el zoon politicon aristotèlic, i per tant, en aquella cerca de la veritat a la que abans feia esment és aquella visió, aquells ideals, aquelles esperances que constitueixen valors principals i essencials d’aquell intercanvi, el que ens duu més enllà del diàleg mateix, però que el conformen i li donen validesa certa.

Aquells valors principals i essencials que conformen l’harmonia universal, esdevindrien autèntiques anècdotes si fossin observats a partir d’una visió limitada de les coses, però esdevindrien paradigma de canvi amb només albirar de desenvolupar-ne una mínima part d’ells mateixos, si els considerem com a elements consubstancials en la prefiguració del contingut històric o acadèmic que se’ns va desvetllant als ulls, potser també a l’ànima, si m’ho permeteu, dia rere dia a partir de la funció que no és altra, que la de recuperar d’alguna manera els clàssics, per explicar la vida, a través de la representació teòrica que de ella en fem des d’algunes disciplines acadèmiques.

Del factor “valor”, del factor “principi”, ens descobrim a nosaltres mateixos a mesura que ens anem incorporant a la nostra dimensió social, com deia, i alhora als diferents nitxos de socialització en la vida, a la família significativament, com el primer lloc, com la primera institució que la que desenvolupar el context per poder: parlar, descobrir, harmonitzar…: dialogar.

No me’n voldria estar de fer aquí, una petita reflexió, com si el món en realitat fos alguna cosa més que la suma de diferents realitats socials i polítiques, com si tingués una vida pròpia al marge de la societats mateixes, i potser us plantejareu que defugi de la essència de la conferencia, però no és el que pretenc.
El que voldria deixar que planes sobre l’aire d’aquesta sessió: seria que veguéssiu el món, si l’ entenguéssim com dic, amb vida pròpia, aleshores no seria més que un diàleg a la descoberta d’un nou paradigma i potser us preguntareu de quin nou paradigma ens està parlant?, doncs d’un paradigma en el que el diàleg es produeix entre la part del món que creu haver arribat a les més altes cotes de la seva evolució i cohesió social i política, respecte d’ aquella part del món que encara es troba en vies d’industrialització o respecte d’aquell món que es descobreix en haver perdut el tren de la mateixa, tot en diàleg amb una altra part del món que no arribarà mai ni tan sols a plantejar-se més que economies de subsistència, són aquells móns emergents, en permanent descolonització que amb un model primari de societat, però fixeu-se com en tots ells la participació ciutadana es troba ancorada i dirigida, amb una certa dinàmica d’absència de valor i de diàleg del món polític i social amb la societat a la que uns i altres pertanyen, potser per això podem percebre com pot acabar resultant de complexa la governança de tot plegat, si en som conscients de les característiques que comencen a definir aquest segle XXI, i en sóc coneixedor que n’estic fent una certa interpretació holística de tot plegat.

Ubicats doncs en aquesta tessitura, on algunes escoles i tendències científiques encara investiguen els models de la democràcia contemporània, què és el concepte que, en el marc del diàleg general, com heu pogut endevinar planava en el que us acabo de dir, valdria la pena de recordar el que ens diu el sociòleg alemany Jünger Habermas , quan afirma que

“el procediment democràtic ja no extrau la seva força legítima solament ni tan sols de la participació política i de l’expressió de la voluntat popular…” .

Podríem convindre, doncs, que els conceptes polítics i socials són i seran canviants, i que, per tant el diàleg entre ells genera noves expectatives globals, sense deixar de tenir en compte aspectes d’un model realista en les relacions polítiques.

Així doncs es farà absolutament acceptable afirmar que què les noves circumstàncies, les del món contemporani d’aquest segle XXI, com en tot canvi de paradigma, es defineixen a partir d’un nou discurs, un diàleg que beu de les fonts de noves dialèctiques, que s’aniran establiran, un cop més en la història, a partir de les societats en conflicte, un conflicte en el que l’adversari haurà de constituir una categoria crucial per a la vida política democràtica com ens ho reconeix la politòloga belga Chantal Mouffe, en afirmar que:

“el model adversarial haurà de considerar-se com a constitutiu de la democràcia perquè permet a la política democràtica transformar l’antagonisme en agonisme” .

Aquest model adversarial del que ens adverteix Mouffe, ens anuncia l’existència del diàleg entre adversaris, quan aquests deixen de convertir-se en elements que se sustenten en altres com ara la lluita, la rivalitat, la oposició, per esdevenir instruments de transformació, elements de transició, tal que, de considerar d’aquesta manera el model adversarial aquest ens està parlant a la vegada del diàleg en la pau, de la pau social, aquella que no hauria de ser torbada per la passió o per l’ànsia i seria com podrem acabar descobrint, la influència de tot plegat en els models d’estratificació i de relacions socials,models que han estudiat abastament el teòrics de totes les èpoques, tants i tants científics socials.

Voldria manllevar les paraules de la Dra. Fuster Peiró , quan ens descobreix en el seu estudi sobre Hanna Arendt,
l’existència d’un diàleg substancial en el món polític que necessita un requisit previ, l’existència d’un món, i pot semblar baladí i probablement holística aquesta afirmació, però no ho és.

Ella ens diu que:

“Sense món no existeix la possibilitat de posar en pràctica l’acció (praxis) i la paraula (lexis) genuïnament polítiques. En definitiva, sense món la llibertat dels éssers plurals no està en condicions de ser hi”

Veiem doncs, com ens apunta l’existència humana com a essencial, per a poder definir el concepte de la llibertat, per a conformar un nou escenari on la praxis i la lexis puguin conviure en definitiva, on novament descobriríem com l’establiment d’un diàleg permanent entre ambdues significacions, la lexis i praxis, l’acció i la paraula esdeven imprescindibles, alhora que viables i essencials components del diàleg.

Des de la meva perspectiva, qui millor ens van explicar en la historia de la política i la sociologia el concepte del diàleg són, com ja us havia apuntat Plató i Aristòtil, encara això que pugui semblar en primer terme un reduccionisme banal, perquè la filosofia política ens dibuixa un llarg camí fins arribar als nostres dies, amb notoris autors, la doctrina de l’ànima de Plató, per a mi, esdevé una retòrica essencial què fins als nostres dies encara planteja un cert diàleg en la construcció social, aquesta descripció que ell ens fa de les tres ànimes socials, com podeu veure en la diapositiva conformen avui en dia, i si m’ho permeteu avui encara més, la transformació social que se’ns albira a partir de la darrera revolució industrial, la tecnològica, en la que estem immersos, per tant diàleg i conflicte es confonen per a constituir una nova realitat social, més enllà de les referències clàssiques, perquè se’ns fa difícil de poder destriar allò que ens va relatar Plató en la transició de la piràmide social tradicional a la piràmide social contemporània, on en ambdues el diàleg esdevé conflicte, novament, en una evident transformació del que era cap al que ara és, com podeu veure en les diapositives, encara que el relat se’ns continuï plantejant com si l’antiga estructura social, bé antiga potser no tant, encara fos vigent.

Quan ens endinsem en Aristòtil, veiem com, si en Plató descobríem una essència més de descripció social,en el primer descobrim una rel més política en la què el que hi entra en diàleg son els sistemes de govern, com ell els entenia, novament un diàleg històric entre aquells que considera sistemes rectes i aquells que considera sistemes divergents, i fixeu-se en un detall curiós: contràriament al que pugui semblar, considerava divergent a la democràcia, juntament amb la oligarquia i la tirania.

Però aquest no és el fet més significat que em duu a recordar Aristòtil en aquesta conferència, el reflex aristotèlic en el diàleg en la política, ens ve donat per quatre conceptes que conflueixen i dialoguen en la obra aristotèlica, com podeu veure en la següent diapositiva, quatre conceptes que, avui, són immanents a les raons mateixes de l’essència política i social, amb termes com la excel•lència, ara tant de moda, la associació, la meta i la multitud, que continuen essent tant vàlids i tant imprescindibles en el diàleg com ho eren quan van ser dictats pel filòsof grec, encara que d’alguns d’ells es pretengui hores d’ara de dotar-los de nova significació.

Però el llegat de la filosofia hel•lènica en el seu conjunt ens transmet alhora una nova confecció del diàleg en el marc de la Ciència Política com de la Sociologia, és a dir tant en la política com en la societat, de tant com ens ha deixat la filosofia clàssica hi ha dos elements que son consubstancials a les nostres essències contemporànies: els conceptes del mytos y del logos, termes que esdevenen les claus del diàleg antic, però també del contemporani, la realitat dels actes amb la realitat de la paraula, la realitat dels fets amb la realitat del pensament, la realitat de l’expressió de la naturalesa humana amb un diàleg permanent entre allò que ha de ser i el que és.

I en aquesta relació dialèctica, entre el que ha de ser i el que és, si m’ho permetreu, faré un salt en el temps, des de l’ antiguitat clàssica fins als nostres dies, per retrobar-me amb un politòleg contemporani, amb el professor italià Giovanni Sartori , qui ens descriu l’existència de dues perspectives ètiques a tenir en compte i per tant en diàleg, i en diàleg permanent, des d’aquesta perspectiva acadèmica que estem descrivint avui: Sartori ens parla de la ètica de la intenció versus la ètica de la responsabilitat, que ve a resultar una aproximació del que vindria a ser una ètica de la convicció, que alhora, conforma la que podríem definir com una ètica dels principis, ètica que establiria una relació dialèctica amb la ètica de les conseqüències.

En aquesta descripció Sartori empra conceptes com ara: Sentiment, Responsabilitat o Commoció, que també podríem trobar en les teoritzacions de Max Weber a principis del segle XX, tot i que l’autor alemany les confronta amb les teoritzacions teològiques, Sartori ens diu que aquests conceptes no fan sinó descobrir-nos el valor real i la voluntat del bé com a fi últim i darrer de tot plegat, descobrint-nos, en definitiva, una ètica de les bones intencions taxonòmicament acceptada en les concepcions polítiques i socials, que no fan sinó sustentar un altre principi què no es més que la llibertat, aquella llibertat pròpia que entra en diàleg permanent amb la llibertat del altre, el que d’alguna manera ja va ser-nos descrit també per isaiah Berlin en la primera meitat del segle XX, quan ens parla de dos conceptes de llibertat, no antagònics, sinó en diàleg, tanmateix, la llibertat positiva i la llibertat negativa.

Veiem doncs, com el substrat adversarial defineix un diàleg en permanència que ens fa transitar de la filosofia a la ètica i com voleiant sobre totes dues un altre concepte primari, I si m’ho permeteu, empraré de nou paraules de Benet XVI, quan aquest fa el seu missatge als joves del món en abril de 2006 , ell els parla:
d’”orientar la nostra llibertat cap al bé”.

Això ens permet d’observar com el principi ètic entronca i fa arrel, en el que ha estat el principi revolucionari per excel•lència, la llibertat, en la seva íntima relació amb el bé com a entitat suprema i com a principi ètic que alhora entronca i entra en diàleg amb altres dos principis que trobem descrits en un document que va ser redactat fa 234 any, el 4 de juliol de 1764 i que ens deia el següent:

“Sostenim com a evidents per si mateixes les següent veritats, que tots els homes són creats iguals, que són dotats pel seu Creador de certs Drets inalienables, entre els quals hi ha el dret a la Vida, a la Llibertat i a la recerca de la Felicitat.”

Aquestes frases les trobem en la “La declaració unànime dels tretze Estats Units d’Amèrica”, que no és altra que La Declaració d’Independència dels Estats Units d’Amèrica. En elles hi descobrim com ens apareixen nous conceptes com ara la igualtat que no es planteja com un dret, sinó com un principi ètic al que s’atorga un caràcter diví, consubstancial a l’existència humana, aquesta vinculació creacionista dota també als esser humans, que els defineix com a iguals, del dret a la vida, del dret a la llibertat, i ambdós, en diàleg amb un concepte diferenciat i últim, que entronca amb aquells termes del diàleg aristotèlic com és “la recerca de la felicitat” establerta com un fi.

Ens estem debatent encara en preceptes ètics i filosòfics i algú de vosaltres em podria plantejar, i no estaria errat, com tot i la universalitat d’aquella terminologia, el concepte home, fa 234 anys, era encara limitat a una determinada accepció dels essers humans, com ho era, tanmateix en les formulacions clàssiques, de manera que podríem dir que fins a la dècada del 70 del segle passat, no s’acompleixen fefaentment en el context nord-americà els preceptes establerts pels pares fundadors, i hi hauria molt a dir en allò relatiu al dret a la vida, i fins i tot de la llibertat, però no és això en el que ens toca d’entrar en aquesta sessió, i si en canvi, com novament descobrim com es posen en diàleg un seguit de conceptes: l’origen de la vida, la creació i el concepte de Déu en la Res Pública, que ja trobem explicitat en el diàleg que estableix Plató entre el món de la matèria i el món de les idees, un origen que els revolucionaris nord-americans afecta o infereix un principi ètic primari, la igualtat, fixeu-se que fins i tot descrit abans que la llibertat mateixa, a la que s’equipara amb el dret a la vida, tot i entenent que ambdós conformen un diàleg a la recerca, com establint un sumatori que no vol altre resultat que la felicitat, a la que es considera també com un dret, però que seria un dret últim, un bé últim, de manera que partiríem d’un principi ètic, la igualtat, en trànsit cap a la felicitat com a fi.

Aquesta declaració n’influencia una altra, la del home i del ciutadà francesa , una mica més tardana que té dues redaccions, la de 1789 i presenta dues revisions, la de 1793 i la de 1795, i a diferencia de la nord-americana, aquesta té una visió distinta y confereix ja no el valor de la creació, tot i sotmetre’s a la presència divina, però n’estableix el diàleg en quatre elements, aquí ja en idèntica posició i concebuts com a drets: la igualtat i la llibertat, amb dues noves perspectives en diàleg les que hi apareixen com a la seguretat i la propietat.

Recuperant en certa manera l’apologia que ens feia el politòleg Sartori veiem com el diàleg entre les emocions i els sentiments, s’acaba prefigurant com a valors inalienables, ineludibles al que podem considerar la “res politicaæ”, substancialment assimilable a aquell prejudici que s’estableix como a hipòtesi substantiva en la sociologia política.

Existeix però un tercer element, que també l’hem fet formar part del títol d’aquesta conferència i és el que alguns teòrics entenen com un element imprescindible de la praxis política i social, com és, com són, la gestió dels recursos derivats, estem parlant ni més ni menys que de la seva gestió, la dels recursos, des d’una perspectiva administrativa però també legislativa, entesa en el seu sentit més ampli i complex, i que hauríem d’entendre com un diàleg tanmateix entre les dues perspectives que hem intentat d’ esbossar, i en resultaria incorrecte si no abordéssim aquesta mateixa gestió, amarada i en diàleg amb els elements previs, amb aquells valors consubstancials i necessàriament anteriors i alhora finals, que hem anat descrivint, encara que això ens pugui derivar a una comprensió bonista de tot plegat, però són en definitiva la dialèctica establerta per aquests valors antecessors i finals, aquests principis en diàleg, els que ens han de plantejar un fet: la necessitat social que esdevé realitat social i totes les seves variables dependents i independents, de manera què l’escenari no és al•lie a la gestió d’ ell mateix on s’hi infereixen uns principis que ens són imprescindibles i que la terminologia clàssica es definien com elements ideològics.

Quan l’estadístic nord-americà William Eduards Deming , ens apunta a finals de la dècada dels 80, fixeu-se: com sortir de la crisi, ho fa a partir d’una realitat evident per l’enginyeria la necessitat d’aplicació del que ha quedat batejat com “el cicle de Deming”, quelcom que ha estat emprat en el que les escoles de negoci en diuen el cicle de l’excel•lència, però que resulta molt més senzill que aquelles teoritzacions, veient com el propi Deming establia que en tot procés, i la Res Publica, no deixa de ser també un procés, la suma de processos i procediments, establia dèiem que tot procés és variable i quant menor sigui la variabilitat, major serà la qualitat del producte resultant, n’estableix a través de la seva formulació, el cicle que veieu en la diapositiva un diàleg dependent entre les quatre fases que han de composar tot cicle: planificar, fer, comprovar i corregir, aquestes fases que, tanmateix, hauran d’estar amarades dels valors i principis ja esmentats: filosòfics i ètics.

Fixeu-se com tots, d’alguna o altra manera, acomplim o hauríem d’acomplir els principis que Deming ens recorda, de tal manera que planifiquem, fem, revisem i corregim, i com ho fem en les nostres activitats quotidianes d’una manera ben formal, i ens adonarem com allò que fem no obtindrà mai un resultat adequat, si no apliquem el principi de Deming i no cal ni que sigui excel•lent com pretenen les escoles de negocis, en la gestió política només cal que sigui allò que s’espera, que és el que s’entén com a eficàcia, que estaria en diàleg amb la eficiència que seria el requisit de fer allò que cal amb la economia de temps i de recursos necessària, de tal manera que el diàleg aquí també, en la gestió pública, té, a més, unes variables dependents, aquelles que conformen el cicle que descrivim, que podem anar-lo complicant tant i com vulguem però on les essències del principi hi són sempre presents, més unes variables independents, que van incidint en cadascuna de les fases del procés de la gestió política, de tal manera que el diàleg es conforma a partir del cicle de fer, amarat o incidit amb els valors i principis que hem anat destriant des de la particular concreció històrica dels nostres valors filosòfics i ètics, que entren o haurien d’entrar en diàleg permanent amb la gestió, veient com en funció de quina sigui la preeminència en el diàleg que s’estableixi entre els conceptes, s’acaba conformant la que es reconeix com a perspectiva ideològica i veient també, alhora, com se’ns pot conformar un determinat resultat, en funció de la implementació de determinats principis, filosòfics i ètics i el valor que en aquest diàleg se’ls atorgui.

Cites bibliogràfiques:

1S.S. Benet XVI, fragment del missatge per a la XLVI Jornada Mundial de les Comunicacions Socials: “Silenci i paraula: camí d’evangelització” 20-01-2012
2Aristòtil. La Política, llibre I
3Habermas, Jünger. The Postnational Constellation”. MIT Presse.Cambridge. 2001. Pag. 110
4Mouffe, Chantal. En torno a lo político. Fondo de Cultura Económica. Buenos Aires. 2007. pag. 27
5Fuster Peiró, Àngela Lorena. Elogi arendtià de la doxa: un feix de coincidències i distàncies diàlegs juliol-setembre 2010 número 49
6Sartori, Giovanni. Por una teoría política realista, en Cansino, Cesar. La Ciencia política de final de siglo. Huerga y Fierro editores. Madrid. 1999. Pag. 181-184
7Berlin, Isaiah. “Two concepts of liberty” conferencia dictada a la Universitat d’Oxford. 1958
8Benet XVI. Missatge del Sant Pare als joves del món en ocasió de la XXI Jornada Mundial de la Joventut. El Vaticà, 22 de febrer de 2006.
9Declaració d’Independència dels Estats Units d’Amèrica
10Declaració de Drets de l’Home i del Ciutadà. 1789
11Deming, Williams Eduards.. Out of the Crisis. M.I.T. Press. 1986
12Plató. Diàlegs. Obra complerta en 9 volúms.Editorial Gredos. Madrid. 2003

Una nova forma de fer política. (Llei Electoral. Funcionament dels partits polítics. La divisió territorial de Catalunya i les circumscripcions electorals)

In Ciència Política, Circumscripció electoral, Partits Polítics, política, Sistema Electoral, Sociologia Electoral on gener 30, 2012 at 6:03 pm

Ponència títol: Una nova forma de fer política. (Llei Electoral. Funcionament dels partits polítics. La divisió territorial de Catalunya i les circumscripcions electorals), dins de la Jornada: “Els reptes del present, camins i solucions de futur.”, Lleida, 14 de gener de 2011

Ponent – Relator: Albert Balada, Politòleg.

Introducció

Els cicles electorals acostumen a portar tot un seguit de ítems que de vegades afecten un o altre partit, en funció de les dinàmiques i les dialèctiques pròpies de cada estructura associativa, vinculada això si amb la maduresa de les seves estructures de poder com també de les del propi model de les organitzacions polítiques, sense obviar el paradigma democràtic en el sistema de relacions, que estimula aquests ítems que acaben produint una determinada escenificació mediàtica de vegades més semblant a l’esquema de les tragèdies gregues.

De fet hi ha una íntima relació a la tradició dels grecs entre la tragèdia i la filosofia que ens ha de portar a pensar com interactuen els éssers humans entre l’acció i la raó a partir de l’anàlisi de les situacions que afecten a la convivència i la relació en l’àmbit de la Polis, de la ciutat, o del nucli social de que es tracti.

Ens deia Aristòtil quan ens parla de la tragèdia, però també de la política, que hi ha un sentiment mundà respecte del que no s’és conscient de que sigui quelcom separat de la vida mateixa, on, a més es dóna un procés de pedagogia implícit que sempre comporta també un procés de catarsi, terme grec que entre d’altres conceptes pot venir a significar en aquest cas la neteja de les ambicions.

La política, que de vegades es converteix més en l’art de l’absurd que en l’art d’allò possible, fruit de la constant dialèctica, però també del joc del poder, com ho trobem descrit en autors com Smith o Duverger , però també en un dels pares de la sociologia moderna: Max Weber , ve afrontant nous i profunds canvis en aquestes societats postmodernes fruit de noves demandes, però també de la necessitat d’abordar noves perspectives, on resulta també certa aquella frase atribuïda a Albert Einstein que afirma “que la imaginació és més important que el coneixement”, en el sentit sembla que cal abordar els problemes antics a partir de perspectives i angles nous, però també a partir de premisses clàssiques indispensables a l’hora d’establir un canvi “feliç”: disciplina, lideratge, estratègia i tàctica.

Cert és que molts autors han escrit sobre les organitzacions que són en definitiva els agents socials, els partits polítics, com instruments de creació valor i de cultura en el seu àmbit, on el valor de les estructures en si mateixes és fonamental per entendre el model de canvi que afecta als partits i les seves relacions amb la societat en la que es desenvolupen com han afirmat autors com Panebianco .

La visualització de relleus de lideratge i una certa pèrdua del control de la situació, desestabilitza els esquemes fonamentals i orgànics; així, recuperant a Weber, val a dir que en els seus estudis que inspiren la corrent estructuralista, ell proposa com elements definitoris i per tant variable contingents de qualsevol grup organitzat: la autoritat, la comunicació, l’estructura de comportament, i l’estructura de formalització, aspectes que per altra banda són tractats abastament per disciplines acadèmiques com ara la psicologia, l’antropologia, la sociologia i la ciència política entre d’altres.

Reconèixer el contingut i els terminis dels cicles polítics també és una variable contingent que cal tenir en compte i si ens referim als recents esdeveniments de canvi en el nostre país, podem veure com tots aquells valors que apuntaven els teòrics, adobat per aquesta delimitació cíclica, a més de l’establiment d’un nucli de voluntats expressades en l’àmbit de la llibertat i en el marc del paradigma democràtic, fan que hagi de ser presa en valor una nova dinàmica personal, el que alguns apunten i descriuen com de relleu generacional, és una manera d’expressar-ho si voleu, però esta clar que obre la porta a una nova manera d’establir lideratge i tacticisme, però també una porta oberta a tota una nova manera de concebre el fet polític i la forma de fer política.

Els Partits polítics representen, en els formats de l’Europa continental, fórmules caduques pensades en el segle XIX que encara han continuat pervivint, sota un reconeixement constitucional que els atorga en l’àmbit del dret públic la configuració de l’opinió política dels ciutadans, gestionades des de l’àmbit del dret privat.

En essència els partits han assumit, general i tradicionalment, el rol de la configuració i formació de les élites polítiques, i quan aquesta premissa no s’acompleix, es produeix el que s’anomena mobbing polític, és a dir, el procés d’insubordinació i “conspiració”, dins i fora de les estructures orgàniques del partit, molt subtilment, en un treball de “corcó”, per part d’aquells que no hagin pogut assolir les quotes de poder que els formats congressuals han atorgat a determinades elits en un moment determinat.

Tots en coneixem alguns amb noms i cognoms i representen un perill tant per la vida política de les organitzacions com per les accions de govern, en la majoria de vegades per l’escassa o nul•la formació política, per no dir acadèmica, en algun cas, o per l’afany de poder present o futur en d’altre, i contra aquestes persones i /o grups, difícilment hi ha alguna acció possible, perquè la seva tasca intoxicadora i conspiradora es mou en models ja superats, però que contribueixen enormement a la desestabilització i l’enfrontament.

Treballen amb precisió, utilitzant moments de tensió fonamentalment en les àrees de gestió política, perquè en la orgànica els hi resulta difícil, àrees de gestió on el pitjor que pot succeir és que algú introdueixi més elements de distorsió o pressió i/o saturació, en la majoria dels casos, mentre, van subsistint, impertorbables, perquè el que hi ha d’interès són precisament les pretensions personals i no pas el projecte i molt menys el respecte.

La unitat d’acció en front d’aquest enemic interior que de vegades pretén de suplantar l’estructura orgànica, l’actuació amb racionalitat i rigor són les fórmules que permetrien atracar de rel aquesta plaga que erosiona el model, quin paradigma, per altra banda està ja sotmès a canvis estructurals, tendents a la còpia del model nord-americà de partits escombra, on l’activitat dels partits va quedant circumscrita als processos electorals i poca cosa més, cobrant força el que s’anomena Think Thanks, com a instruments de creació i configuració d’idees, en un àmbit més acadèmic.

Si ens remuntem a la Declaració de Drets i Deures del Home i del Ciutadà que recull la Constitució republicana francesa de 1795; en l’article 20 d’aquell preàmbul constitucional es deia que “cada ciutadà té el dret igual de concórrer, de manera mediata o immediata, a la formació de la llei….”; aquest precepte s’incardina amb els principis de llibertat i igualtat que resulten immanents en els identitaris socials.
Les constitucions modernes han ressaltat el procés de mediació i interpretació de la realitat política a través dels partits polítics, si bé que hi comença a haver una certa contestació social a aquesta moderna proposició en favor del model de “mandat” i de “responsabilitat” dels servidors públics, podent afirmar que la segona dècada del segle XXI planteja una nova manera de veure als responsables polítics, més enllà del compromís partidari.
En l’eix de les abscisses del mapa electoral a Catalunya, cal tenir present que un ítem important en la electoralitat és el nivell de coneixement dels corresponents candidats, el que els hauria d’atorgar un nivell de coneixement públic rellevant, necessari i imprescindible, per afrontar aquest tipus de repte, si es donés el cas.
Des de l’àmbit de la sociologia electoral, és un fet intranscendent que durant el seu mandat, s’hagi deixat veure en esdeveniments de caire polític. Els escenaris polítics, però, en el marc de la comunicació política, no es diferencien tant d’aquells escenaris que configuren l’agenda social dels personatges, fins i tot en aspectes que podrien semblar tant allunyats dels codis polítics com la rivalitat mateixa en la realitat esportiva, com la que es dóna com a component més “polític” en la pròpia composició de les directives i en els processos “electorals” que els són propis per a l’accés a les direccions de les entitats esportives d’aquest nivell.
Ningú en l’àmbit científic ha pogut arribar a determinar mai quins són els ítems que porten als ciutadans a fer confiança a un o altre candidat polític. En democràcies avançades com la nord americana, tot i que el seu sistema beu de principis que van ser inspirats fa més de dos-cents anys, la rivalitat mateixa estableix “per se” aspectes de confiança/desconfiança en un determinat candidat, sense perdre de vista una variable com és el context electoral en el que es desenvolupa el procés i tots els ítems que afecten a la vida dels electors.
El nostre model no deixa en el candidat aquesta responsabilitat que és exigible en altres contrades, de manera que la confiança/desconfiança s’aventura més en l’aspecte partidari i en menor mesura en l’ideològic, així la realitat de la seva dimensió personal, de la seva experiència, a diferència del que succeeix en els models dits de rel “saxons”, queda sempre en un segon pla, amb sobrats exemples que podrem trobar en el mapa polític català i espanyol.
La realitat dels partits polítics consolidats en l’escenari català i/o espanyol no és diversa, encara que pugui semblar-ho. Les dinàmiques internes d’organització difereixen en aspectes poc rellevants i tots ells disposen de mecanismes que, amb un cert maquillatge participatiu, estableixen per definició que les candidatures són decisions de les cúpules dels partits.
Les forces que es mesuraran en l’escenari polític català estan prou definides i els seus clústers amb unes masses electorals perfectament configurades, que es mouen a partir de motivacions abastament identificades, amb una possibilitat de vot dual o d’intercanvi també molt delimitat en l’escenari que ens ocupa.
La realitat dels eixos ideològics/nacionals i la realitat de les circumstàncies amb les que s’arribarà al procés electoral, ens configurarà un mapa que pot anar des de la complexitat més absoluta, per fer-ho més entenedor: la realitat italiana de la dècada dels vuitanta, amb partits mitjans i petits fortament radicalitzats, fins a la prefiguració clàssica del model representatiu català de “penta” o “hexa” o “hepta” partit, amb algunes forces polítiques més significades.
En tot cas és aquest un moment interessant que conforma el primer procés electoral en el context de la recessió econòmica, encara que pugui semblar que no té cap incidència, la té des de la perspectiva dels identitaris globals en els processos democràtics, a banda, evidentment, dels corresponents ítems propis, que tenen, com no, una importància substancial en els darrers temps.

Propostes

Entre els diferents factors que poden determinar una raó identitària, de país, en l’actual context de restauració democràtica, en la seva quarta dècada, en la jornada de referència, ens n’ hem, ocupat substantivament de dos, que fan referència a les relacions polítiques entre els ciutadans i les seves institucions i que en el format actual no estableixen una diferencia substancial respecte dels seus referents a la resta de l’Estat, donat que en les tres dècades anteriors ambdós elements han seguit criteris similars als establerts en aquell context estatal, de la mateixa manera com no requeria una especial atenció legislativa, de manera que no existia una clara diferenciació identitària que contribuís a conformar una essència de país diferent en el context institucional en el que es defineix Catalunya en aquest període concret, encara que pogués semblar tot el contrari.

Aquests dos elements a que fem referència són, sense que l’ordre de plantejament impliqui una relació de prevalença, tot i que el primer punt té una imperiositat que no és altra que la inexistència de legislació electoral pròpia.:

- El sistema d’elecció dels representants legislatius, és a dir la conformació del poder legislatiu establert en el parlament i la conformació del sistema electoral, la circumscripció electoral i les formes que hauries d’adoptar els diferents partits i agrupació electorals que fessin concurrència als processos electorals de que es tracti.

- El sistema d’elecció de la Presidència de la Generalitat, institució simbòlica que institucionalitza al seu voltant tot l’entramat institucional del país, fent-ho a partir d’un model presidencialista a la manera com aquesta ve definida pels estudis constitucionalistes i que, inexplicablement, manté i copia el model de presidència de govern que s’usa pel model espanyol.

El sistema d’elecció dels representants legislatius

Cap a noves formes de conformació del poder legislatiu establert en el parlament a través de l’establiment d’un nou sistema electoral, de noves circumscripcions electorals, així com de noves formes que hauries d’adoptar els diferents partits i agrupació electorals que fessin concurrència als processos electorals de les legislatives catalanes.

La definició territorial de Catalunya per excel•lència, que entronca, per altra banda amb els precedents històrics de país, més enllà de la configuració institucional que es defineix des de la perspectiva estatutària, és la comarcalització territorial. El mapa territorial de Catalunya, es defineix essencialment i de manera diferencial de la resta de l’Estat de manera comarcal, més enllà de la clara influència que la divisió departamental heretada del model francès i que ve a definir-se essencialment a partir de la restauració borbònica d’inicis del segle XIX, amb la que perviu i que defineix no poques estructures, infraestructures i institucions.

L’encaix d’aquesta realitat de conformació territorial, interioritzada pel subconscient col•lectiu, que serveix a les estructures institucionals, ens hauria de permetre a banda d’aquella institucionalització per a la conformació d’una realitat electoral distinta a la conformada en les tres dècades anteriors, sustentada sense trets diferencials en els models i les formes que es defineixen per l’Estat a partir d’una realitat electoral comuna o similarment pròxima, que en el cas de Catalunya no estableix cap criteri distintiu i per tant queda assimilada una determinada forma “espanyola”, que, curiosament no ha estat qüestionada, més enllà del qüestionament propi de la inexistència d’una legislació electoral pròpia i diferenciada, però no pas com a consideració que aquesta legislació electoral podria conformar un element distintiu i diferenciador, més enllà dels criteris harmonitzadors “ad hoc” que la utilització de determinats criteris legislatius plantegen.

Si establim un sistema electoral que entengui la comarca com a circumscripció electoral bàsica, ens allunyaríem clarament del model preestablert, però alhora, definiríem un nou model en el que l’equilibri territorial i demogràfic vindríem definits i serien substitutoris de la clàssica referència a la “discriminació territorial positiva” que s’incardina ja en el disposició addicional quarta de l’Estatut d’Autonomia de Catalunya de 1979 , vigent segons la disposició addicional segona de l’Estatut de 2006 i que es manté en l’article 56 de l’Estatut d’Autonomia de Catalunya de 2006 .
Per evitar doncs aquest greuge, caldria establir un primer nivell de representació que partiria d’aquest establiment de la comarca com a circumscripció electoral bàsica, que hauria d’aportar un diputat per cada una d’elles, de manera que existiria un principi igualitari entre totes elles, diputat que seria elegit per majoria simple de manera que no es trencaria el sistema de proporcionalitat, al atorgar-se la representació a la formació política que obtingués una major representació.

Per tal de corregir, aleshores aquesta homogeneïtzació, que evidentment perjudicaria a la consideració demogràfica, hauria d’establir-se un segon nivell de representació que quedaria establert com a circumscripció electoral en aquells nuclis urbans, és a dir les poblacions o localitats que tinguin un mínim de població de 50.000 habitants, a les que s’atorgaria un diputat + els diputats que resultin de 50.000 habitants o fracció que superin aquella població inicial. L’elecció podria mantenir el model d’atorgament proporcional de la Llei d’Hondt o d’altres similars, quan hi hagués més d’un diputat en lliça o el sistema de majoria simple quan només n’hi hagués un de diputat.

A fi efectes de quedar circumscrita la representació resultant i per a fer una correcció necessària en ares a la proporcionalitat que demanda la primera norma institucional, es podria establir una llista tancada nacional, amb un nombre determinat de diputats a elegir , llista que entraria que no entraria en competència electoral i que quedaria conformada a partir de les restes, es a dir amb aquells vots que no han servit per a conformar representació en les circumscripcions comarcals, sempre que les formacions polítiques que hi concorrin hagin superat una barrera electoral comarcal del 5% i una barrera electoral nacional del 5%, barreres ambdues que evitarien una excessiva fragmentació parlamentaria en la correcció inicial que es pretendria. Aquesta “llista de restes” no hauria de ser gaire extensa i lo recomanable seria que fos +/- igual a la meitat del nombre de electes elegits en la circumscripció comarcal.

No hi hauria en la primera de les circumscripcions gaire diferencia entre el model de llista oberta i/o tancada, doncs al ser restringit el nombre d’electes, aquella voluntat de llibertat de l’elector ja quedaria prou conformada, si bé que seria bo que s’incorporés imatge del candidat per identificació possible més enllà del model de papereta electoral que s’usi.

Aquesta proposta de sistema electoral hauria de comportar, també un canvi en els sistemes de designació de candidats i seria plausible que els estatuts de les formacions incorporessin formes de designació properes al concepte de primàries, aspecte que podria quedar legislat, de manera que la obligatòria carrera electoral prèvia per a la conformació de candidatura, tant en l’àmbit comarcal, com en l’àmbit poblacional, redundaria en la conformació i consolidació dels escenaris electorals i dels propis candidats, així com en la modernització de les estructures polítiques dels partits polítics que veurien així com la seva relació amb la ciutadania, posada en qüestió en els darrers temps, s’amplificava i prenia nomes i més complexes normes de relació.

No cal dir que la legislació electoral hauria de comportar, també, una definició judicial de control en la normativa electoral, de manera que la seva màxima expressió, la Junta Electoral de Catalunya y les corresponents a partir de les circumscripcions establertes haurien de quedar igualment establertes i definides.

El sistema d’elecció de la Presidència de la Generalitat

La figura simbòlica de la Presidència de la Generalitat s’ institucionalitza, a partir d’un model presidencialista a la manera com aquesta ve definida pels estudis constitucionalistes, però, inexplicablement, manté i copia el model d’elecció a la presidència de govern que s’usa en el model espanyol.
Estranyament, ni en l’Estatut d’Autonomia de Catalunya de 1979 , ni en la seva reforma de l’Estatut d’Autonomia de Catalunya de 2006 , els legisladors plantegen la elecció directa del President de la Generalitat, figura institucional que conforma la més alta definició de país i que conté tant en el precepte definidor de 1979, com el de 2006: “la més alta representació de la Generalitat i dirigeix l’acció del Govern. També té la representació ordinària de l’Estat a Catalunya”, de manera que novament es veu una homogeneïtzació inintencionada a imatge i semblança del president del govern de l’Estat, quan en la Generalitat i la seva Presidència s’hi plantegen aspectes que van més enllà dels que s’institueixen en el model espanyol.
La proposta que sorgeix de la jornada de referència seria la de la modificació dels apartats 2 i 3 de l’article 67 de l’Estatut d’Autonomia de Catalunya de 2006, en el sentit que reconegués l’elecció directa pels ciutadans de Catalunya de la figura del President de la Generalitat, elecció que, atenent al principi de proporcionalitat hauria de ser elegit per majoria simple d’entre els candidats que hi concorressin, havent de preveure el sistema de partits, també un sistema previ de primàries que hauria de quedar definit en la pròpia legislació.
Aquesta modificació que es proposa, entenent que no afectaria en absolut ni als drets dels ciutadans, al contrari, doncs de manera indirecta se’ls reconeix un nou dret, el d’elecció directa del màxima representant institucional del país, com tampoc afectaria a les relacions amb l’estat en l’actual sistema, es podria fer en virtut d’allò establert en l’article 222 , el que estableix la reforma estatutària, en el de 2006, que no afecta a les relacions amb l’Estat i que comportaria un tràmit abreujat, encara que calgués la consulta de les Corts Generals.

Referències bibliogràfiques d’autors citats en l’article

Aristòtil. Poética de Aristóteles. Editorial Gredos. Edició trilingüe de Valentín García Yebra (1ª edició, 4ª impressió), Madrid: 1992
Smith, Adams.Teoría de los sentimientos morales Conmemorativa 70 Aniversario Fce Series Volum 2 de Colección. Fondo de Cultura Economica, 2004
Duverger Maurice , Mariscal Nicolás , Zamora Rubén. Las Fuerzas políticas. Volum 8 de Colección Lecturas universitarias. UCA Editores, 1980
Weber, Max. La ética protestante y el espíritu del capitalismo. Volum 10 de Gran Atalaya. Ediciones Península, 2008
Panebianco, Angelo. Modelos de partido: Organización y Poder en Los Partidos Politicos. Alianza Ensayo. Alianza Editorial, 2009

Referencies legislatives citades en l’article

Disposició addicional quarta de l’Estatut d’Autonomia de Catalunya de 1979.Mentre una llei de Catalunya no regularà el procediment per a les eleccions al Parlament, aquest serà elegit d’acord amb les normes següents:
1. Previ acord amb el Govern, el Consell Executiu de la Generalitat Provisional convocarà les eleccions en el termini màxim de quinze dies a comptar des de la promulgació d’aquest Estatut. Les eleccions s’hauran de celebrar en el termini màxim de seixanta dies des del de la convocatòria.
2. Les circumscripcions electorals seran les quatre províncies de Barcelona, Girona, Lleida i Tarragona. El Parlament de Catalunya estarà integrat per 135 diputats, dels quals la circumscripció de Barcelona elegirà un Diputat per cada 50.000 habitants, amb un màxim de 85 Diputats. Les circumscripcions de Girona, Lleida i Tarragona elegiran un mínim de sis diputats més un per cada 40.000 habitants, i els seran atribuïts 17, 15 i 18 diputats, respectivament.
3. Els diputats seran elegits per sufragi universal igual, directe i secret dels majors de divuit anys, segons un sistema d’escrutini proporcional.
4. Les Juntes Provincials electorals tindran, dins els límits de llur respectiva jurisdicció, la totalitat de les competències que la normativa electoral vigent atribueix a la Junta Central.
Per als recursos que tinguessin per objecte la impugnació de la validesa de l’elecció i la proclamació de diputats electes serà competent la Sala Contenciosa Administrativa de l’Audiència Territorial de Barcelona, fins que quedarà integrada en el Tribunal Superior de Justícia de Catalunya, que també entendrà en els recursos o impugnacions que procedeixin contra els acords de les Juntes electorals provincials.
Contra les resolucions de l’esmentada Sala de l’Audiència Territorial no hi cabrà cap recurs.
5. En tot allò que no sigui previst en la present Disposició, seran d’aplicació les normes vigents per a les eleccions legislatives al Congrés dels Diputats de les Corts Generals.
Disposició transitòria segona de l’Estatut de 2006 Les disposicions transitòries tercera, quarta i sisena de la Llei orgànica 4/1979, del 18 de desembre, d’Estatut d’autonomia de Catalunya, mantenen, en el que correspon, la vigència com a regulació transitòria.
Article 56 de l’Estatut d’Autonomia de Catalunya de 2006 Composició i règim electoral.1. El Parlament es compon d’un mínim de cent diputats i un màxim de cent cinquanta, elegits per a un termini de quatre anys per mitjà de sufragi universal, lliure, igual, directe i secret, d’acord amb aquest Estatut i la legislació electoral.
2. El sistema electoral és de representació proporcional i ha d’assegurar la representació adequada de totes les zones del territori de Catalunya. L’Administració electoral és independent i garanteix la transparència i l’objectivitat del procés electoral. El règim electoral és regulat per una llei del Parlament aprovada en una votació final sobre el conjunt del text per majoria de dues terceres parts dels diputats.
3. Són electors i elegibles els ciutadans de Catalunya que estan en ple ús de llurs drets civils i polítics, d’acord amb la legislació electoral. La llei electoral de Catalunya ha d’establir criteris de paritat entre dones i homes per a l’elaboració de les llistes electorals.
4. El president o presidenta de la Generalitat, quinze dies abans del finiment de la legislatura, ha de convocar les eleccions, que han de tenir lloc entre quaranta i seixanta dies després de la convocatòria.
Capítol II de l’Estatut d’Autonomia de Catalunya de 1979. Del President1. El President serà elegit pel Parlament entre els seus membres i nomenat pel Rei.
2. El President de la Generalitat dirigeix i coordina l’acció del Consell Executiu o Govern i ostenta la més alta representació de la Generalitat i l’ordinària de l’Estat a Catalunya.
3. El President podrà delegar temporalment funcions executives en un dels Consellers.
4. El President serà, en tot cas, políticament responsable davant del Parlament.
5. Una llei de Catalunya determinarà la forma d’elecció del President, el seu estatut personal i les seves atribucions.
Article 67 del Capitol II de l’Estatut d’Autonomia de Catalunya de 2006. Del President o Presidenta. 1. El president o presidenta té la més alta representació de la Generalitat i dirigeix l’acció del Govern. També té la representació ordinària de l’Estat a Catalunya.
2. El president o presidenta de la Generalitat és elegit pel Parlament d’entre els seus membres. Es pot regular per llei la limitació de mandats.
3. Si, un cop transcorreguts dos mesos des de la primera votació d’investidura, cap candidat o candidata no és elegit, el Parlament resta dissolt automàticament i el president o presidenta de la Generalitat en funcions convoca eleccions de manera immediata, que han de tenir lloc entre quaranta i seixanta dies després de la convocatòria.
4. El president o presidenta de la Generalitat és nomenat pel rei.
5. Una llei del Parlament regula l’estatut personal del president o presidenta de la Generalitat. Als efectes de precedències i protocol a Catalunya, el president o presidenta de la Generalitat té la posició preeminent que li correspon com a representant de la Generalitat i de l’Estat a Catalunya.
6. Com a representant ordinari de l’Estat a Catalunya, correspon al president o presidenta:
o Promulgar, en nom del rei, les lleis, els decrets llei i els decrets legislatius de Catalunya i ordenar-ne la publicació.
o Ordenar la publicació dels nomenaments dels càrrecs institucionals de l’Estat a Catalunya.
o Demanar la col•laboració a les autoritats de l’Estat que exerceixen funcions públiques a Catalunya.
o Les altres que determinin les lleis.
7. El president o presidenta de la Generalitat cessa per renovació del Parlament a conseqüència d’unes eleccions, per aprovació d’una moció de censura o denegació d’una qüestió de confiança, per defunció, per dimissió, per incapacitat permanent, física o mental, reconeguda pel Parlament, que l’inhabiliti per a l’exercici del càrrec, i per condemna penal ferma que comporti la inhabilitació per a l’exercici de càrrecs públics.
8. El conseller primer o consellera primera, si n’hi ha, o el conseller o consellera que determini la llei, supleix i substitueix el president o presidenta de la Generalitat en els casos d’absència, malaltia, cessament per causa d’incapacitat i defunció. La suplència i la substitució no permeten exercir les atribucions del president o presidenta relatives al plantejament d’una qüestió de confiança, la designació i el cessament dels consellers i la dissolució anticipada del Parlament.
9. El president o presidenta de la Generalitat, si no ha nomenat un conseller primer o consellera primera, pot delegar temporalment funcions executives en un dels consellers.
Article 222. La reforma dels títols que no afecten a les relacions amb l’Estat
1. La reforma dels Títols I i II de l’Estatut s’ha d’ajustar als procediments següents:
a. La iniciativa de la reforma correspon al Parlament de Catalunya, a proposta d’una cinquena part dels seus diputats, i al Govern de la Generalitat. Els ajuntaments de Catalunya poden proposar al Parlament l’exercici de la iniciativa de reforma si així ho demanen un mínim del 20% dels plens municipals, que representin un mínim del 20% de la població. També poden proposar-la 300.000 signatures acreditades dels ciutadans de Catalunya amb dret de vot. El Parlament ha de regular aquests dos procediments per a proposar l’exercici de la iniciativa de la reforma.
b. L’aprovació de la reforma requereix el vot favorable de les dues terceres parts dels membres del Parlament, la remissió i la consulta a les Corts Generals, la ratificació de les Corts per mitjà d’una llei orgànica

Follow

Get every new post delivered to your Inbox.

Join 3.146 other followers