El mensaje político de campaña, del eslogan publicitario al mensaje con contenido transmisor (comunicación congresual 2004)

EL MENSAJE POLÍTICO DE CAMPAÑA, DEL ESLOGAN PUBLICITARIO AL MENSAJE CON CONTENIDO TRANSMISOR.

Un análisis del mensaje político como variable cualitativa que influye en el contexto electoral de modo no visible ni evaluable.

Por Albert Balada i Abella, Licenciado en Ciencias Políticas y Sociologia, DEA en Historia del Pensamiento y de las Ideas.

Alicante, Junio de 2004. Comunicación al VIII Congreso Español de Sociologia

Introducción

La influencia del formato publicitario en los textos de comunicación y más concretamente en los mensajes políticos y eslóganes de campaña ha ido diluyéndose a lo largo de los últimos años, hasta alcanzar una nueva perspectiva. Los mensajes de campaña han ido dejando a un lado perspectivas comunicativas propias del contexto de la publicidad de marcas, para aproximarse a los presupuestos del mensaje en clave politológica, de manera que su contenido asemeja a modo de resumen las propuestas programáticas, más que a la venta de determinado producto como podría ser un jabón al uso, como era en un principio del modo en que se daba.

Ello se ha visto reflejado especialmente en las últimas campañas electorales: municipales 2003 i legislativas 2004, donde los mensajes han sido un vivo reflejo de las propuestas programáticas de cada una de las fuerzas políticas en liza, por una parte, pero también de los “desiderátums” de cada una de ella por otra parte.

La evocación de elementos de mensaje que buscan más una comunicación directa con el intelecto que con los deseos de compra (versión propagando publicitaria) han contribuido sobremanera a dimensionar nuevamente el efecto de contacto entre las fuerzas políticas y el electorado en general por una parte y el electorado potencial de cada uno de los nichos políticos en cuestión.

Parece detectarse en definitiva una nueva dimensión del mensaje político simple, establecido en un formato de comprensión amplia por un lado, y por el otro el abandono del publicitarismo vigente a los largo de los últimos 25 años, para encarar nuevas perspectivas del diseño del/de los mensajes transmitidos antes y después del proceso de las campañas electorales.

Es Chomsky[1] quien nos reporta hacia “los primeros apuntes históricos de la propaganda” y lo hace refiriendo la plataforma de Woodrow Wiison en 1916 en las elecciones presidenciales norteamericanas en lo que Chomsky refiere como consiguió mentalizar a su país acerca de la intervención en la I Guerra Mundial, a través de la propaganda y del mensaje electoral. Nos recuerda el autor como cuando la propaganda que dimana del estado -y aquí entendemos a los partidos y coaliciones como una parte del todo- recibe el apoyo de las clases de un nivel cultural elevado y no se permite ninguna desviación en su contenido, el efecto puede ser enorme.

De hecho pues, el mensaje político puede tener un efecto multiplicador si consigue enraizar en determinados estratos sociales que pueden hacer de catalizadores políticos del propio mensaje, difícilmente evaluable desde perspectivas estadísticas, algo que de hecho como nos cita Chomsky ya analizó en su momento Walter Lippmann, prestigioso periodista norteamericano en “Teoría progresista sobre el pensamiento democrático liberal”, donde sostenía que la revolución del arte de la democracia podía utilizarse para fabricar consensos, es decir, para producir en la población, mediante las nuevas técnicas de la propaganda, la aceptación de algo inicialmente no deseado.

El contexto de la liturgia electoral como variable cualitativa

El mensaje electoral es uno de los elementos que, sin lugar a dudas, pueden llevarse a estudio cualitativo, estudios que tienden a realizarse al entorno de los resultados electorales, pero generalmente sobre sus variables cuantitativas. Sin embargo debemos deducir que en este caso se trata de una variable que debe ser tomada en consideración, dado que de uno u otro modo influye en el resultado que ha de darse en el proceso electoral de que se trate.

Existen, de hecho, diferentes elementos de las campañas electorales de los partidos y coaliciones electorales que se utilizan tradicionalmente como elemento recordatorio, tanto de la cuestión hecho diferencial ideológica, como del factor personal, es decir de la persona o grupo de personas que se desea sean tenidas en cuenta por el hipotético elector en el momento de la emisión del sufragio.

Uno de los elementos que mayor significación tiene para los partidos y coaliciones que concurren a las elecciones son los llamados “mítines” o concentraciones más o menos numerosas en las que los grupos políticos tienden a aglutinar un número indeterminado de personas alrededor de un líder o de uno o varios oradores que expresan a ese electorado, supuestamente no convencido, las arengas políticas pertinentes para decantar el voto hacia el grupo al que se representa.

Sin embargo existe lo que aparece como un elemento menor, también utilizado tanto en los llamados mítines, como a lo largo de todo el proceso de la denominada campaña electoral, que es el mensaje electoral que en realidad define y condiciona todo el proceso.

La campaña electoral[2] es aquel proceso litúrgico que, al margen de los conceptos de desarrollo legal, se define por aglutinar en un determinado periodo temporal determinados mecanismo de acción propagandística con los que se pretende ganar el favor del elector, supuestamente neutral.

La liturgia electoral, establecida a modo de revolución[3] en un periplo temporal completo, raramente difiere de uno a otro partido o coalición política que concurren a las elecciones en el modelo español y podríamos aventurar que en poco o nada se diferencian del marco de los procesos electorales en el seno hispánico como de las de la Europa continental contemporánea.

Nos referimos a liturgia electoral tomando en consideración la formulación griega del término[4] que lo dimensiona en lo relacionado con el servicio público contrariamente a la definición propia que nos hace en la última versión el diccionario de la Real Academia Española[5] de la Lengua que nos lo refiere como “orden y forma que se llevan a cabo las ceremonias de culto de las distintas religiones”, que podría servimos sin embargo si allá donde se indica religiones pasamos a indicar partidos o coaliciones electorales.

El proceso electoral que, damos en llamar, pues, liturgia establece una serie de acciones que son repetitivas y en su caso clónicas respecto de uno o varios procesos electorales, no ya por su propia regulación legal, sino por las maquinarias propias de los grupos políticos tienden a mimetizar en orden a sus propias dinámicas de trabajo en cada uno de los esquemas de las respectivas campañas electorales, con ligeras diferencias.

Nos encontramos pues ante la que será a nuestro entender las diferentes variables cualitativas que inciden necesariamente en el resultado final, en la determinación del resultado evaluable final, pero que son difícilmente computables cuantitativamente si nos atenemos al hecho que se trata de magnitudes cuyos valores no vienen determinados por las leyes de la probabilidad por lo que nos son difícilmente evaluables como variables estadísticas.

El contexto del mensaje electoral se reduce de hecho a aquellas formas concretas de mensaje que las maquinarias electorales de los partidos o coaliciones diseñan para el lapso de tiempo que ley establece como período destinado a la realización de la campaña electoral y a la búsqueda del voto del elector como receptor pasivo.

La evolución del mensaje electoral: ilusión o propaganda

El mensaje político nace como un instrumento transmisor de realidades genéricas fruto del trabajo en la mayoría de los casos tradicionalmente de los publicitarios encargados del diseño de las campañas. En un principio no existían excesivas diferencias entre los diseños del mensaje de campaña, respecto de cualquiera de los mensajes publicitarios que pudieran verse u oírse respecto de cualquier producto en oferta publicitaria, tanto de texto, radiofónica o televisiva.

“Por el cambio” o “vota a….”, por ejemplo, no son muy distintos de “Colon lava mejor”, se trata por lo general tanto en un principio como ahora, de reflexiones breves, pero que en unos primeros tiempos venían marcados más por la clave publicitaria que por la propia reflexión politológica o sociológica.

En general los diseñadores publicitarios establecían a tenor de los deseos de los directores de campaña aquellas posibilidades pragmáticas que habrían de resumir en mejor forma toda una serie de directrices políticas que se derivarían del ejercicio de la reclamación del voto a una población supuestamente indiferente y a la que habría que motivar.

Será Benjamín Ginsberg[6] quien afirme que “los gobiernos occidentales han utilizado mecanismos de mercado para regular las perspectivas y los sentimientos de mercado”. Tanto Ginsberg como Chomsky se refieren a los efectos de la equiparación que en las sociedades occidentales se da entre el mercado y la libertad de opinión, para acabar afirmando que la mano oculta del mercado puede ser un instrumento de control casi tan potente como el puño de hierro del Estado.

Resulta obvio por tanto según los estudios de la sociolingüística en Chomsky. La relación entre el mercado y la política de manera que ha sido fácil para los creativos en general el mantener el contacto con las organizaciones para el diseño de sus mensajes de campaña desde una perspectiva de mercado, de manera que al igual que en otros negocios se trataría de vender un determinado producto a los consumidores, entendiendo claro está que los susceptibles votantes no son más que los consumidores de un mensaje propagandístico.

Es decir que en un determinado momento de la evolución política española nos encontramos en que los partidos políticos y coaliciones son meros anunciantes de sus productos siendo destinados a un determinado público quedándonos pues con una imagen de cómo el mundo en las campañas electorales se configura de manera que reflejará las perspectivas e intereses de los vendedores, los compradores y el producto, que en definitiva no es otro que el propio grupo político o coalición y su conglomerado de ideas ira sustentado al entorno de un programa electoral que rara vez expresa a través del mensaje político su verdadero contenido.

No obstante la tendencia de los últimos años se aleja un tanto de los mensajes publicitarios de los inicios de la etapa democrática en España, como ocurre también en el resto de los países europeos. Así por ejemplo el partido socialista francés reflejaba en su mensaje electoral de los europeas de junio de 2004 una clave dirigida al electorado con su “Es hora de la Europa social”. Se ha cambiado el sentido de “nuestro producto es el mejor, ¡acompáñanos!”, por el modelo del mensaje con contenido político. En el caso del PSF – en la oposición en la Asamblea Nacional francesa – se pretendía enunciar al electorado la posibilidad de una Europa distinta por la que se anunciaba al electorado un proyecto distinto, sin la necesidad de ensalzar al propio producto, simplemente enunciándolo, pero ahora ya en clave politológica y sobre un sustrato ideológico..

Otro tanto parece haber ocurrido en España a partir de las elecciones municipales que se desarrollaron en el mes de mayo de 2003, donde buena parte de los partidos y grupos políticos iniciaron una nueva tendencia en sus mensajes, apostando por describir parte de su proyecto, en circunscribir, de hecho, en una breve frase el ideario político que sustentan sin la necesidad de acudir al publicitarismo que en los últimos 25 años había dominado la vía de la comunicación electoral como un hecho normal en el campo de la publicidad electoral[7].

De este modo nos hemos encontrado con una tipología de mensaje político como el de tipo refrendario como es el caso de los utilizados por la coalición Convergencia i Unió (CiU)[8] que nos llevaba a refrendar con un “Sí”, en ocasiones resaltado en el formato de texto, que acompañaba a los candidatos de los diferentes procesos  electorales , ya sea de la mano de alguna reflexión local o con referencias a los procesos en los que nos encontrásemos.

Junto a estos postulados se hallan los del Partido Popular (PP)[9] que apostaba por fórmulas de mensaje corto, conceptual, retórico que expresaban con rotundidad determinadas realidades como por ejemplo “¡Cumplimos!”, mensaje que hacían válido para cualquier candidato en las elecciones locales, para reflexionar con un ¡Yo creo en….!, cuando nos referíamos a elecciones autonómicas o cuando proponían con total sobriedad: ¡Avancemos juntos! en las Generales de 2004,

Los partidos bisagra, como ocurre ahora, en la actual situación parlamentaria, con el partido republicano catalán (ERC)[10] era quien, junto con el partido socialista, más se ha aproximado a esa nueva tendencia menos publicitarista y más política, y así los republicanos en las elecciones municipales de 2003 proponían una nueva recuperación de la expresión cambio con un mayor contenido político con su: “Por el cambio de verdad, ¡atrévete!”, asumiendo en el mensaje una parte de su contenido ideológico radical, mientras que en las elecciones al parlamento catalán recurrieron a un mensaje dinámico, pero políticamente significativo, al referirse a la necesidad de proximidad del parlamento respecto de la ciudadanía y utilizar un formato moderno tipo SMS, con su: “+ Cerca”, para acabar en las Generales de 2004 con una expresión del monarca español: “¡Hablando se entiende la gente!”, una mensaje político que proporciona a su vez una nueva propuesta de cambio. Y en las europeas con un: “Otra Europa es posible”, mensaje recurrido pues había sido utilizado por el partido socialista en las Generales del 2004 como: “Otra España es posible”.

El Partido socialista[11] en su mensaje electoral para las municipales de 2004 recuperó imágenes pasadas y lanzó un mensaje encaminado a motivar al elector alimentando su pasión por las ciudades en las que viven, utilizando el manido argumento del corazón, pero dotado ahora de un nuevo significado y de un mayor contenido político, al utilizar expresiones como “Para tu ciudad todo y más” o “Con la ciudad en el corazón” argumentos que sintetizan la pasión de los respectivos alcaldables por sus ciudades.

Fueron las elecciones Generales del 14 de marzo de 2004, donde los socialistas lanzaron, en este caso desde Cataluña, su mensaje más rotundamente político, un mensaje rompedor que fue criticado asazmente por el partido en el gobierno por su contenido, digamos que frontista; el mensaje era “Derrotemos al PP”. Nunca antes se había mencionado en un mensaje publicitario en política directamente a otra marca, de

modo que se establece un antes y un después de los mensajes electorales, con una clara y manifiesta intención electoral, al margen del que haya sido el resultado electoral. Las elecciones europeas nos dieron nuevamente un nuevo mensaje alejado de postulados publicitaristas y más situado en la clave política con un “Volvamos a Europa” que reflejaba una intención, un “desiderátum” político claro.

La evolución de los mensajes políticos evidencia también la evolución de la sociedad, la madurez que en el terreno político alcanzan nuestras sociedades, algo que no puede medirse pero que existe en la forma y el fondo de los mensajes electorales, los que sin lugar a dudas tienen en carácter marcadamente político-partidista y repetitivo a lo largo del ciclo electoral de que se trate.

Seria bueno recoger aquí la reflexión de Noham Chomsky[12], quien afirma que: Aún reconociendo que rara vez se produce algo verdaderamente nuevo, podemos identificar algunos momentos en que las ideas tradicionales adquieren nueva forma y se cristaliza una nueva consciencia y las oportunidades futuras aparecen bajo un nuevo aspecto.

La sociolingüística viene por tanto a reconocer como se ha producido una evolución en el mensaje político, una evolución que sin duda parte de postulados tradicionales, no se había producido un cambio tan efectivo en la liturgia electoral en los últimos 25 años, salvo la incorporación de las nuevas tecnologías de la comunicación; en el caso del mensaje político, el cambio que se ha producido ha sido el de ganar en clave política al proceso publicitario, de modo que el mensaje no trasluce ya tanto la necesidad de venta del producto como que trasciende hasta su propio contexto político temporal, para alcanzar a un futuro próximo en el que el mensaje puede continuar siendo vigente de mantenerse los mismos parámetros ideológicos por parte del emisor del mensaje.

¿Cual es el valor que debe darse al mensaje político entendido com variable? Cierta y precisamente por tratarse de una variable cualitativa no existe un valor que la convierta en cuantitativa, pues resulta altamente improbable que los medios estadísticos puedan prever o establecer en que modo el mensaje político trasciende la ruta del emisor y el receptor para adentrarse en modelos psicológicos de retención del mensaje y por ende en su incidencia en el proceso de la selección y emisión del voto a que va dirigida toda la liturgia electoral; quizás algún estudio pueda acabar probando del modo como el receptor recuerde cual es el mensaje electoral que le lanzan todos y cada uno de los grupos políticos o coaliciones que compiten por hacerse con su espacio electoral propio, sobre los espacios electorales ajenos y cual pueda ser la incidencia que en su subconsciente puedan producir los mensajes políticos.


[1] Chomsky, Noham. “El control de los medios de comunicación” en  ”Como nos venden la moto. Información, poder y concentración de medios”. Barcelona. Icaria. 2002

[2] Viene desarrollada por el art. 50.2 de la L.O. 5/85 de Régimen Electoral General que cita: “Se entiende por campaña electoral, a efectos de esta ley, el conjunto de actividades lícitas llevadas a cabo por los candidatos, partidos, federaciones, coaliciones o agrupaciones, en orden a la captación de sufragios”.

[3] Entendida como “la ruptura, cambio o vuelco completo, total o en bloque, fruto de una iniciativa intelectual, súbita, abrupta, bruscamente cumplida” en d’Hpondt, La genése d’une idée moderne de Révolution, cit. Pag. 256. citado por Eduardo García de enterría en su discurso de 24 de octubre de 1994 sobre “la lengua de los derechos….”

[4] Leitoupia

[5] RAE 2001 vos o término Litúrgia.

[6] Ginsberg Benjamín “De Captive Public” Basic Books 1986, según cita que encontramos en Chomsky

Noham “Ilusiones Necesarias, Control del Pensamiento en sociedades democráticas” Madrid, Prodhufí

1992

[7] podemos convenir que estos efectos publicitarios se dan en la sociedad política española a lo largo de los últimos 25 años

[8] Información facilitada por el grupo de CiU en la Diputación de Lleida

[9] Información facilitada por la dirección provincial del PPC en Lleida

[10] Información facilitada por la dirección provincial de ERC en Lleida

[11] Información facilitada por la dirección provincial del PSC en Lleida

[12] Chomsky Noham “Ilusiones Necesarias” Madrid Prohufi 1992

De recursos públics

De fet, en el món de l’administració pública, no totes les alternatives es coneixen, encara que de vegades es vulgui semblar que es coneixen, i cal cercar-les; no es saben totes les conseqüències, cal investigar-les, de manera que no es coneixen totes les preferències que cal explorar i evocar, perquè la distribució de l’atenció afecta a la informació disponible i per tant a la decisió, un procés molt donat en la moderna administració, que tendeix sempre a simplificar considerablement el problema de l’atenció, de manera que responen a terminis i a iniciatives sobre opcions en principi pot semblar que ben definides, però on les qüestions a curt termini són afavorides respecte de les de llarg termini, objectivament més adequades a una acurada gestió.

La simplificació de les teories de l’atenció i recerca prediuen que mentre la realització excedeixi les aspiracions, la cerca de noves alternatives és escassa, s’acumula l’ excedent i augmenten les aspiracions. Quan la realització de les expectatives cau per sota de les aspiracions s’estimula la cerca, minva l’excedent, baixen les aspiracions. la cerca s’atura sempre quan no s’aconsegueixen els objectius, i si els objectius són baixos, no s’usarien efectivament tots els recursos.

Aguantaria una avaluació externa el pla del govern espanyol, batejat amb el nom de “plan E”,? A escassos mesos de plantejar acords bombejats en rodes de premsa, en molts acords que no han vist les ordres ministerials corresponents com tampoc la seva implementació en el mercat financer, quan ni particulars ni empreses poden acudir directament a les fonts ICO si no és amb la intermediació de la seva entitat bancària en molts casos refractària. Resulta difícil, doncs, per a qualsevol estudi mitjanament vàlid de veure amb claredat quin pot ser el seu efecte i si aquest pot ser real i veritablement efectiu. No ho pot ser de fet una valoració feta a partir d’un consell de ministres extraordinari “ad hoc”, fet més en clau de recessió electoral que no pas a partir de dades fefaents sobre les que fer una avaluació de correspondència amb el poc tempos amb el que s’haurien d’haver pogut aplicar les mesures i la seva efectivitat. És evident per a qualsevol expert en gestió de recursos públics que cal fer-ne un seguiment dels mateixos, cosa per altra banda tant poc tant evident en el nostre model hispànic, com en el català que posa sobre la taula determinades deficiències en crear una oficina antifrau en l’administració pública. El control acurat de tota gestió hauria de portar a que en uns períodes que han de coincidir necessàriament amb els anys fiscals i pressupostaris aquelles avaluacions puguin tenir una valoració evident, perquè es compara tot un exercici, i aleshores és el moment de veure el que, el com, el qui, respecte de determinades accions de l’administració, és el que ens ensenya la Ciència de l’administració[1], però clar de els que parlem als gestors públics?

Hores d’ara si un ciutadà vol reduir la seva hipoteca per situació d’atur familiar, no ho pot fer a més que la seva entitat bancària vulgui; la suposa possibilitat del rescat per a treballadors en atur del seus plans de pensions tampoc es possible, malgrat els anuncis;. la financiació de les Pimes, tampoc rep un millor tracte per part de determinats intermediaris financers; per tant l’anunci dels mils de milions no deixa de ser més que un bluf i aquests són només tres anuncis estrelles de les altres tantes que diuen haver aplicat, per no parlar de fons local, inversions a corre-cuita que en determinats casos no permetran el seu manteniment posterior ni posats a dir, el seu us, per posar un exemple, el de les piscines, posats per cas, per no poder pagar-se el socorrista de torn. Aquesta és la situació en un país de dependència energètica estrangera, de manca de disseny industrial propi, que ha anat minvant la seva capacitat productiva primària i on la seva indústria principal, la construcció, ha explotat i amb ella la seva aportació al PIB i a la creació de treball, deixant un overbooking d’habitatges que tampoc sabem com gestionar, tot i que hi ha un ministeri específic.

Quan els individus, i les organitzacions desenvolupen identitats, acompleixen les normes o els procediments que consideren apropiats per a la situació en que es troben ni les expectatives conseqüències fures ni les preferències entren directament en el càlcul, la lògica de lo apropiat és sobre lo que s’hauria de basar el compliment de les normes, també per part del govern. El procés no és ni pot ser aleatori, arbitrari ni trivial, perquè en el supòsit contrari no es donaria un raonament sistemàtic que és un procés complicat, gens simple. El raonament consisteix en establir identitats pressupostàries i establir normes a situacions específicament reconegudes.

[1] BAENA DEL ALCAZAR, Mariano: Curso de Ciencia de la Administración. Madrid, Tecnos, 1993 (y ed. posteriores). OLMEDA, José Antonio: Ciencia de la Administración. I. Teoría de la organización y gestión pública. Madrid, UNED, 1999. OLMEDA, José Antonio y PARRADO, Salvador: Ciencia de la Administración. II. Los sistemas administrativos. Madrid, UNED, 2000. BALLART, Xavier y RAMIÓ, Carles 2000: Ciencia de la Administración. Valencia, Tirant lo Blanch.

Automedicar-se el riure

Quan el sol ressegueix les cases, acariciant els balcons erms o aquells que tenen el verd instal·lat, en les cadires de vímet els pensaments et transporten amb silenci compassat del vol de les orenetes a la memòria els rastres de genèriques afirmacions, com aquella de Mario Benedetti, l’escriptor uruguaià que es troba en hores baixes, deixant que la seva vida lluiti un cop més per un bri de llum.

Benedetti, deia, i m’arriba al cor quan ho fa que[1]: “un, hauria d’ automedicar-se el riure, com un tractament de profilaxi psicològica, però el problema –ens diu- es que no abunden els motius per a riure” .

La lucidesa d’aquest escriptor ens transporta de cop a la realitat més viva, a aquella en la que ens trobem immersos, alguns sense entendre encara que és el que succeeix en un món en el que tot, absolutament tot, ha salta pels aires, mentre els somriures i l’ús i abús de la “blablalogia” copen la praxis més usada en el diari de la nostra història recent.

Entren ganes de sortir a la finestra i cridar: no feu res, deixeu-ho tot, no enteneu res, parlem d’economia estúpids!!, per usar aquell símil clintonià, perquè parlem d’una nova manera d’entendre l’economia, d’una nova economia. Però clar, qui m’escoltaria, de fet?, entestats com estan en les seves cabòries, intentant de descobrir que ha passat i com continuar malbaratant més i més recursos per poder sortir colpejant-se els pits tot dient: jo he fet, jo he fet, jo he fet…..

Ara s’omplen la boca amb el concepte genèric “polis”, que acaben de descobrir, per cert, i de nou una reflexió de Benedetti, ens transporta amb la seva serenor a un nou estadi d’interpretació: “no se si els hi ha passat a vostès, però el jardí botànic és un parc adormit en el que un es pot sentir arbre o proïsme, sempre i quan s’acompleixi un requisit previ, que la ciutat existeixi tranquil·lament lluny”.

Que una ministra usi la frase: “la situación està controlada”, una frase de manual, apresa i repetida per la instrumentalitzada política vigent, ja no significa res; de quin control ens parla, del control d’un virus que no pot controlar-se de cap manera quan ja s’ha declarat el nivell 6 sobre 6 en la pandèmia[2]?

Potser si ens digués que tots els instruments de l’Estat estan disposats per a la contingència…. clar, però no, cal fer veure que ho tenen tot controlat, com en l’economia que és quelcom on llevat de la incidència dels corresponents Banc Centrals, els Estats no hi tenen més a dir que ser mers operadors o controladors, de manera que si les coses van bé el govern de torn s’atribueix el mèrit i si les coses van malament la culpa és de les regles del mercat.

Ens podem preguntar, doncs, per a què  ens serveixen doncs el govern, l’Estat, els seus ministres, l’administració, tot plegat ens podríem preguntar? Potser per a res? Però no, no podem arribar a qüestionar les regles del joc democràtic, però ens hi estan acostant, en som ben a prop; estan aconseguint que els ciutadans s’ho qüestionin, els mateixos ciutadans que tampoc van rebre amb un entusiasme aclaparador la democràcia, mireu sinó per exemple, el nivell de participació en l’aprovació de l’Estatut de 1979[3], i en aquestes properes eleccions europees aconseguiran que no es vagi a votar, segons  es preveu, per sobre del 35% i aleshores que? La legalitat en conflicte amb la legitimitat?  Però, a més si us pareu a pensar, és senzillament indecent que el sou d’un eurodiputat sigui de 8.000 euros mensuals més dietes, com són indecents altres remuneracions dels electes,  però serem pocs els qui votem en blanc, n’hi haurà molts de ciutadans que ni tan sols votaran.

M’agradaria cloure aquesta reflexió en el meu blog, tot  recorrent a una visió encara d’esperança, tanmateix de nou de Benedetti[4], qui ens diu: “Hi ha moments en que dic i mantinc la luxosa esperança de que l’oci, sigui una cosa plena, rica, la darrera oportunitat de trobar-se a un mateix. I això si que val la pena anotar-ho…..” , a partir d’aquí, a saber, el que podem esperar…. Quan el sol ressegueix les cases, acariciant els balcons erms o aquells que tenen el verd instal·lat, on en les cadires de vímet els pensaments et transporten amb el silenci compassat del vol de les orenetes…  

 


[1] Benedetti, Mario. Acordes cotidianos. Vergara & Riba editoras. Buenos Aires. 2000. pag. 21 i 25.

[2] Nivells establerts per l’ OMS: Nivell 1: Fase de interpandèmia. No s’observen infeccions de persones contagiades per virus gripals d’animals. Nivell 2: Es registren infecciones de persones per un virus de grip animal, tant domèstic como salvatge. Nivell 3: Un nou virus gripal animal o un virus reagrupat humano-animal infecta a les persones, però només en casos aïllats es contagia entre humans. Nivell 4: Hi ha transmissió comprovada de persona a persona d’un virus animal o un virus reagrupat humano-animal capaç de causar “brots a nivell comunitari”. Important augmento del risc de pandèmia. Nivell 5: El virus es propaga de persona a persona al menys en dos països d’una regió de l’ OMS. La pandèmia és imminent. – Nivell 6: Pandèmia amb contagi entre humans ràpid i sostingut.

[3]http://www10.gencat.cat/pls/gov_eleccions/p12.consultar_res_cat?v_tipus_eleccio=R&v_any_eleccio=1979&v_num_eleccio=1

[4] Cabrera, Víctor. La insurrección de las semejanzas. UNAM. Mèxic. 2005. Mario Benedetti. pag. 70

Creat per Albert Balada a divendres, maig 01, 2009   Enllaços a aquest missatgeEtiquetes de comentaris: ,

The next revolution

La “Revolució Neolítica”, el terme encunyat per l’ historiador Vere Gordon Child(1) a partir de les seves investigacions sobre l’ anomenat Creixent fèrtil a l’orient pròxim, ens aporta a ulls de l’ interès en l’establiment social i polític actual la perspectiva sobre aquelles primeres societats sedentàries;  l’origen de les civilitzacions en la paradoxa del canvi, a partir de segles d’història en la transformació de les primigènies societats natufienses, aquelles caçadores i recol·lectores, quina diversificació tècnica va suposar la transformació neolítica dels ritmes socioeconòmics i polítics d’aquelles comunitats primitives.

Seria fàcil de comprendre, a la vista dels treballs d’investigació, com aquelles primeres societats que “domestiquen” l’agricultura silvestre i els animals salvatges, que transformen els seus hàbitats i les seves identitats tecnològiques, que incorporen a la seva cultura a gossos i gats, com se’ns descriuen importants canvis en els àmbits culturals i ideològics, doncs els lideratges en la caça havien desaparegut o s’havien transformat, per a convertir-los en lideratges nous  a partir de la identitat de subsistència en l’explotació de la producció autosuficient.

Comprendre que hi ha una certa similitud, entre aquella primera revolució i aquesta nostra tercera, fruit dels col·lapses periòdics del sistema que beu encara de les dimensions de la nostra anterior revolució industrial, la segona, com en la primera, aquella en la que es va donar  la transformació civilitzacional a partir de tallar amb la rel primigènia del model de subsistència i entramat social que creava el model de la caça i de la recol·lecció.

Només cal posar una mica d’imaginació per a determinar les conseqüències d’aquells canvis que van esdevenir al llarg de mil·lers d’anys en aspectes tant significats com ara el lideratge o la configuració de les elits, això hauria de suposar en aquell trasbals, la confrontació d’estructures mentals distintes, les d’un caçador, o les d’un recol·lector, en relació a les que hom podria observar en les noves elits d’un grup que esdevindria essencialment urbà, on les relacions entre els membres d’aquella comunitat serien ja distintes a les de les societats predecessores.

Probablement es produïa una transferència imperceptible de “poder”, però clar i notòriament a partir d’un procés cronològicament ample d’aquella transformació societària, fruit essencialment de les noves tecnologies de sedentarització. Hauria creat aquesta tecnificació majors conflictes de transferència de lideratges?; Podria ser cert que no hi van haver cap tipus de conflictes entre les elits d’una i altra civilització? Els líders dels clans caçadors i recol·lectors van deixar de manera natural el seu lideratge per esdevenir líders d’una societat de pastors i agricultors? Apareixerien de sobte nous líders, nous lideratges amb nous conceptes i noves visions socials, primàries, però nous conceptes en definitiva?.  Totes elles són preguntes que hores d’ara podrien no tenir una resposta clara.

L’antropologia ens refereix les seves relacions, els seus valors culturals, la realitat dels seus cultes funeraris, com les seves referències i preferències, però per poder arribar a determinar aquests aspectes imperceptibles que no queden escrits en les restes fòssils, tals com les relacions pròpiament socials i de lideratge, el paper de les elits,  haurem d’usar una mica de la imaginació a partir, això sí,  dels estudis científics que les disciplines relacionades amb el tractament de dades històriques ens poden oferir.

És ben probable que no hi hagi tanta distància en l’actual situació respecte dels plantejaments d’aquells canvis, els de la primera revolució com la va definir Gordon Child des d’una perspectiva arqueològica; és evident, però,  que també des d’una perspectiva social i política, és aquesta tercera revolució una revolució imperceptible que pot col·lidir amb els paràmetres preexistents però estem situats en un moment en la història social de la humanitat, on segurament no sabem, como probablement no ho sabia l’home paleolític cap on anava, com tampoc sabem d’entrada quina serà la nostra propera etapa en aquest camí evolutiu que ens és donat de caminar.

No cal buscar referències mítiques, canvis d’era o conjuncions astrals, aquesta seria una postura on la visió màgica de les coses es contraposa al mètode científic; és una postura fàcil d’entendre la realitat vista des de la perspectiva distinta a la que trepitgem cada dia, a la que confraternitza amb el nostre jo individual i el nostre jo social. L’evidència, però, és la desorientació en la que ens podem sumir, una desorientació que pot veure’s engolida per tota mena de “gurús” que puguin veure una mena d’apostasia mil·lenarista justificada en l’absència de respostes des de tot tipus en aquesta evolució.

Segurament la diferència radicaria en que encara vivim, com els humans paleolítics en un model que veiem que subjecte al canvi però que encara no ens ha convertit en una  nova societat, com aquella que en el seu dia va deixar la caça i la recol·lecció; no sabem quina ha de ser la nova societat a la que ens aboquem, però el que si que és cert és que en ella apareixeran nous tipus de lideratges, noves formules de convivència social, noves formes de participació efectiva que podrien trencar, o no, amb  els nostres models de representació. Arribats a aquest extrem de  l’anàlisi seria evident, també, que els nivells d’autoritat legal, poguessin ser posats en qüestió, de manera que l’ús de les noves formes de relació social i les futures que puguin aparèixer puguin ser instruments de qüestionament genèric de la legitimitat institucional.

Podria acabar essent aquesta la situació? Estem tant segurs que situacions d’aquest tipus no les van haver d’afrontar els nous homes neolítics? Existeix la possibilitat d’haver pervingut enfrontaments entre les antigues elits i les noves elits sorgides d’aquella nova societat? Només la imaginació ens pot donar testimoni, les hipòtesi, malgrat el coneixement de determinades variables, no ens poden dur a cap evidència, la dubtabilitat general ens ho demostra.

Així doncs, si prenem, amb la cautela que ens exigeix el “mètode científic”, la hipòtesi de partida del model rupturista de la primera de les revolucions humanes, podríem aventurar, només aventurar, l’esgotament d’un model que, consolidat i admès com a vàlid fins als nostres dies, ens pot dur a un futur adveniment, a curt, mig o llarg termini, a un nou model, sota un nou paradigma de substència, sota un nou paradigma de gestió,  sota un paradigma de lideratge i representació, una societat distinta, en definitiva a la que hem conegut fins ara.

El pas dels dies, dels mesos, dels anys, dels segles ens ho confirmaran o ens ho desmentiran. De moment només ens queda que observar, en el silenci de l’observació acadèmica, fins al més mínim detall de tot plegat per a poder esbrinar, mica en mica si es donen les característiques d’aquest canvi que se’ns aventura en l’evolució humana i com.   

 


1  Gordon Childe, Vere. Los origenes de la civilizacion. Ed. Fondo de Cultura Económica. México.1983

Carlemany, llegendes de pàsqua…o la teoria del conflicte.

Diuen els annals[1], que, durant les festes pasquals de l’any 787 dc., una viva disputa es va aixecar davant de l’emperador Carlemany, entre els cantor del seu cor de capella. Per una banda els cantors gals i per l’altra els cantor romans. Es diu que els gals es ventaven de les excel·lències del seu mètode, mentre que els romans s’enfrontaven a ells tot dient que havien alterat les antigues tradicions, les antigues pràctiques que se seguien fidelment a Roma, instaurades per Sant Gregori.  Com que la querella no s’ acallava, l’emperador va voler resoldre la cuita i es diu que va dir als cantors:On s’ha d’anar, segons el vostre criteri, a cercar l’aigua més pura, a la font o als rius? A la font, van dir tots ells amb una sola veu! Retorneu doncs, replicà el monarca, a la font de Sant Gregori, doncs és manifest que uns i altres heu corromput el cant eclesiàstic. Després, va demanar al pontífex romà que li enviés clergues disciplinats en la bona escola i capaços de formar als seus alumnes, però aquesta és només una versió, la d’un monjo d’ Angoulême; una altra versió, la d’un monjo de Saint Gall, ens explica  com els llatins, envejosos de la “gloria” dels francs, es van confabular, de tal manera, que en ser distribuïts per l’imperi van ensenyar pràctiques diverses, com si de l’antic mètode gregorià es tractés, descobert per l’emperador i enquerit el pontífex, diuen que aquest va dir a Carlemany que si ni enviava d’altres, cegats com eren tots per l’enveja farien el mateix, de manera que li proposava un tracte, que li enviés dos gals que es comportessin adequadament, que els hi retornaria formats en les habilitats del cant antic. Sigui quin sigui la realitat sembla que l’una o l’altra va ser la manera com  els francs van aprendre les cadència de les notes llatines, tot i que hi ha qui diu que no s’adia de cap manera les veus rudes amb les modulacions llatines. 

Aquestes llegendes transcrites per  altres estudiosos[2] ens posen de manifest en la discussió, el debat sobre el valor dels principis mateixos i la distorsió que se’n pot fer a partir del pas del temps i la inadequació d’aquell que els interpreta o els rellegeix. El valor doncs de la font, per una banda i la necessitat dels principis educacionals, de la formació, de l’adquisició dels coneixements a partir del respecte a les normes preestablertes. Segurament si a això hi afegim les possibilitats d’un aprenentatge experimental que és el que d’alguna manera es sosté, – tot i que el que el llenguatge antic no ens permet d’albirar una interpretació d’aquest tipus -, els nivells, que en realitat bé a ser el que pretenien d’afirmar i transcriure  les llegendes, s’haurien aconseguit.

 

Podem també esbrinar, a partir de l’abstracció dels trets històrics documentats, com els exemples contradictoris ens acosten a la interpretacions mateixes de les relacions socials, a partir de components derivats de la “natio”, que configuren, encara ara, perspectives de relació en l’àmbit del conflicte. De fet descobrirem com una i altra narració d’ambdós frares, ens testimonia un evidencia a partir de perspectives distintes, una única consideració que parteix de dos àmbits de coneixement però que no usen del diàleg per a la determinació del relativisme científic inomés en el conflicte i a partir del concepte mític de l’autoritat monàrquica, concepte que encara impera en la nostra societat postmoderna, el conflicte determina el fet i amb ell les raons mateixes que l’envolten, sense altra perspectiva; aquesta és, doncs,  la raó arcaïtzant.  En què hem canviat?

 

 

[1] Hauréau, Barthélemy. Charlemagne et sa cour (742-814). Ed. Hachette. Paris. 1868

[2] Lebeuf, Jean. Dissertat sur l’ètat des sciences du temps de Charlemagne. Paris. 1737

Què és viure?: caminar cap a una meta!

Deia Ortega y Gasset[1], que la seva època era així, perquè ho era de descensos i caigudes, de fet, fa referència al treball que comença a ser publicat en la premsa l’any 1927,  probablement en ell, aquest representant del pensament liberal, ens descobreix com l’abús de les paraules, fan que aquestes caiguin en el desprestigi, evidentment ens està parlant del llenguatge a l’ús en l’època, també lluny, com ho és ara, del procés de diàleg; “El llenguatge, -ens diu Ortega-  és en essència diàleg”, com deixa dit en els seus apunts interpretatius del diàleg del “banquet” de Plató; el valor del llenguatge, però, en la seva actitud social, posa de manifest, segons ell,  les limitacions d’allò visible, de les possibilitats de transcendir, de traspassar el límit local per a ubicar-se en àmbits superiors. Ja parlava d’humanitat aleshores el filòsof.

El sociòleg Fernando Vallespín[2], ens desvetlla en una frase intel·ligent l’univers d’ Ortega, en afirmar que: “la persistència en lo local en moments de societat global, és una de les grans paradoxes del temps en que vivim”, si a aquesta asseveració hi afegim el valor del llenguatge orteguià, ens adonarem que en prop de cent anys l’avenç ha estat limitat i malgrat l’ ahistoricisme de la ciclicitat, aquesta és de fet una realitat insondable en els valors de socialització, i per tant en la recreació de l’individu: el cicle es repeteix, errors i actors que podrien semblar transmutats d’altres èpoques.

Descobrim doncs una certa flaira nietzschiana, quan en aquesta dècada del tercer mil·lenni, veiem la transcendència de l’home per sobre del seu destí, de la seva realitat, amarada per una falsa moral, aquella voluntat del poder que ens descrivia Friederich Nietzche[3], envoltant el discurs i la realitat mateixa, potser l’hora de superar l’esser humà, de construir el superhome que el filòsof alemany ens proposava, ens acosta encara més a aquell concepte de rebel·lia que ens descrivia Ortega y Gasset, quan ens diu que:  “…lliurada a sí mateixa, cada vida es queda sense ella mateixa, buida, sense res a fer, i com que ha d’omplir-se amb alguna cosa, s’inventa o fingeix frívola pròpiament i fingeix falses ocupacions…està perduda al retrobar-se amb ella”, no resulta difícil descobrir, doncs, la descripció de l’ hipocresia imperant que ens fa Ortega, convençut que en lo laberíntic que és l’egoisme, entenguis la individualitat, ens diu que “viure és (…) caminar cap a una meta”.

De nou, la mirada es tomba, per observar el llegat antic o el llegat modern, sense el pensament ens seria impossible entendre fins i tot el caos, ell però representa el perill, vivim, com aleshores en el xantatge universal que Ortega ens descrivia i ja aleshores ens advertia que: “no cal ennoblir la crisi present, mostrant-la, com un conflicte entre dos morals o civilitzacions, la una caduca i l’altre en l’albor”, descobrint-nos el valor de la moral, de la conducta espiritual, en realitat, un model doctrinal sobre la vida humana mateixa.       


[1]  Ortega y Gasset, José. La rebelión de las masas. Ed. Castalia. Madrid. 1998. pg. 95-129.

[2] Vallespín, Fernando. La ocasión perdida. El país. Madrid. 2009.  

[3] Nietzsche, Friederich Así habló Zaratustra. Edición de Andrés Sánchez Pascual. Alianza editorial .Madrid.2003.

Complexitat democràtica, les claus d’un nou lideratge

Deia John Stuart Mill que calia concebre la política democràtica com un mecanisme fonamental per l’ autodesenvolupament moral, no seria agosarat de dir que ens convidava ja a les darreries del segle XIX a exercir aquest principi amb totes les seves conseqüències, és a dir moralitzant la política i la democràcia alhora, com? doncs a partir d’una curada gestió dels recursos públics, entenent al ciutadà com a accionista únic de l’Estat, sobre el que ha de pivotat tota sobirania.

Hores d’ara l’evidència de l’actual situació financera, que abasta una crisi de dimensions encara no adequadament avaluables, ja no és qüestionada per gairebé ningú i fins i tot el govern espanyol que dóna la informació en funció de les seves pròpies estratègies tacticistes, també ho admet quan l’evidència és irrefutable. Això ens fa pensar que, més enllà del concepte de lideratge en clau clàssica, en èpoques de bonança resulta fàcil per a qualsevol gestor mitjanament dúctil recorrent al disseny discursiu de tal manera que acaba essent d’aplicació la “teoria del quadre”: “això també ho se pensar jo”, clar que, quan el quadre està ja fet i comercialitzat. El lideratge en una etapa de canvi de cicle, des d’una perspectiva democràtica s’entén, requereix unes postures actitudinals que resulten difícils d’albirar: comprendre la complexitat de l’entorn, inquietud i amplitud de mires, actitud positiva i creativa i esperit obert essencialment al procés de canvi.

No resulta difícil d’imaginar, doncs, la cara de sorpresa de més d’un dirigent polític, després d’entendre el seu perfil com assimilable al del nou mandatari nord americà, quan aquest, el president dels Estats Units de nord-americà, adverteix a la cimera de Londres que ell no pot resoldre els problemes dels demés, en apuntar com no pot gestionar sol el lideratge mundial d’aquesta crisi. Té, de fet, una certa lògica la dinàmica excursiva del posicionament de Barack H. Obama en una cimera d’aquest tipus, i la digressió significa quelcom de essencial en termes de ciència de l’administració: cada país ha de resoldre la seva problemàtica i ha de gestionar les polítiques públiques d’acord amb la seva pròpia responsabilitat i en funció de la seva pròpia realitat, assolint lideratges complementaris, només en la mesura de les possibilitats evidents.

La política nord americana post Busch, hereta i admet d’entrada una situació de conflicte, d’esvoranc, negada o maquillada per l’anterior administració, i l’actitud hores d’ara de la nova administració és coherent en els referents observats en els dos mesos que porten de mandat. Acceptar tota situació és el primer pas, com en una malaltia, per a poder intervenir el malalt, en aquest cas el sistema, el model, amb un raonament existencial l’acceptació de la necessitat, des d’una perspectiva filosòfica del reconeixement d’un nou principi, d’un nou punt zero en la nostra civilització; potser per això els principis liberals que inspiren les polítiques del nou mandatari dels Estats Units, fan que aquestes vagin molt més enllà de tot model d’espectacle com les aliances de civilitzacions, fins i tot posats a acceptar un cert marge d’error en els plantejaments de Hantintong; les aliances, de produir-se, es verifiquen a partir de la tasca dels experts, sobre el terreny o, en tot cas, d’una manera teòrica, perquè hores d’ara ja no serveixen de res els discursos ben intencionats, que poden ser, en definitiva, un efecte distorsionador en la implementació de polítiques actives, quan el temps és una variable que cal tenir present quan és imprescindible de ser altament eficients en dos àmbits preferents: la gestió econòmica i les relacions internacionals, amb una perspectiva a llarg termini. El rigor ara és més transcendent que mai, més del que hauria estat exigible per a la gestió de les crisi conjunturals dels anys 70, 80, o 90 del segle passat, perquè ara han d’esser avaluades amb exactitud les raons estructurals sense deixar de banda les responsabilitats i el seu origen.

Hom podria veure en les declaracions fetes pel president francès, a les que se sumen les de la canceller d’alemanya, una nota discordant, potser en les discrepàncies del model i aspectes com l’ intervenció i el nivell de dèficit de l’Estat, però des del meu punt de vista és quelcom més, si ho analitzem i va enllà de la curtedat de mires de determinades polítiques, perquè Europa s’hi juga hores d’ara nogensmenys que el seu lideratge mundial, si no sap afrontar adequadament la gestió de la seva crisi sistèmica i això no vol dir pas que Nicolàs Sarkozy o Àngela Merkel ho facin més o menys bé en els seus respectius països, vol dir que ara no és hora només de fotografies, és un moment d’acció, de valentia, per a afrontar allò que resulta inevitable: dir a les coses pel seu nom. Potser manquen assessors qualificats, ves a saber, el cert és que el dia demà, haurem de ser capaços d’explicar als nostres fills i als nostres nets com hem sabut gestionar el resultat d’allò que nosaltres mateixos hem creat, per inoperància, incompetència o per mal control. La veritat és que, la crisi, la cosa, com se l’anomena col·loquialment, posa en evidència males praxis, mals models, molta mediocritat i avarícia, no ens queda altra que salvar ara a la política i podria ser que fins i tot a la democràcia mateixa.

Reforms

Coincideixo amb Isaac William Martin[1] quan afirma[2]que “Els Estats Units semblen conèixer moltes de les condicions que van fer possible l’anterior “big bang” de la política social: les majories demòcrates a les dues cambres del Congrés, una crisi econòmica han desacreditat totalment l’ortodòxia de la pietosa administració anterior, una Presidència demòcrata, i si podem donar crèdit a les primeres declaracions de la present administració, la voluntat política d’aplicar un ambiciós programa de política social”.
És Evident que no son avaluables encara les polítiques que engega la nova administració americana, qui sense sortir-se’n del marc i àmbit de la democràcia liberal que caracteritza al sistema, engega tot un seguit de mesures que fonamentalment encaren el nou segle a partir del convenciment que era necessària una nova estratègia, diríem que vital, fins i tot per a la supervivència del USA com els havíem conegut fins, ara, és a dir a partir del desenvolupament de la seva influència en el món occidental, com en les altres cultures, a partir del segle XX.

Tot el que podrien semblar obvietats des dels conceptes i àmbits determinisme legislatiu que havia marcat la tendència de no pocs Estats en el món, se’ns obre ara als nostres ulls totes unes perspectives diverses que havien quedat amagades, fins i tot en aquelles òrbites on el desenvolupament se sustentava a partir de postulats “progressistes”. És evident doncs que la conceptuació de l’Estat providència s’emmarca en un model distint a como havia estat concebut i teoritzat, en la confrontació ideològica tradicional. Probablement denominació no hagi tingut massa encert i ens dugui a contemplar-lo des d’una perspectiva de digressió Capital/Estat gens adequada, de manera cal retornar als orígens de la conceptuació liberal democràtica, la base per excel·lència del nostre model organitzacional, per a comprendre que aquella “felicitat” que deien els pares revolucionaris que pretenia l’organització política, no és aconseguible si no és a partir d’una certa guia, d’un cert lideratge.

No estic d’acord amb Martin[3], però en una afirmació recurrent entre els analistes, sobre els límits de les reformes a establir per la nova administració demòcrata. El sociòleg nord-americà ens diu que “no hem d’esperar una gran innovació. La més profunda de la nostra generació en la política social podria haver estat realitzat, i la majoria dels projectes de la nova administració estaran contingudes en la reforma del sistema de benestar de la dècada de 1990” y potser té raó; el discurs, però potser hauria de ser un altre, no es tracta d’establir nous límits sinó de creuar barreres que havien estat impulsades per tabús diria que “mediambientals” en el context de lo polític, de manera que avenços ineludibles en diferents àmbits havien quedat ajornats sine die, de manera que afrontar el futur amb unes mínimes garanties d’èxit no suposava per a les administracions precedents quelcom que puguem suposar un cert interès per a les seves convencions polítiques.

El paradigma de la revolució industrial no s’ha quebrat, al contrari, la tercera revolució, la tecnològica, continua plantejant vells axiomes, hereus de les deficients estructures sobre les que s’assenta el model de creixement, aquest és l’anàlisi i la conclusió al mateix temps. Resulta evident que les estructures socials fa un quart de segle que es mouen i per tant en els mons liberal democràtics hem assistit a un procés revolucionari com mai s’havia vist en la història dels essers humans, però cap govern ha estat capaç d’establir reformes estructurals mínimament intel·ligents, per a abordar la construcció de la societat del futur, viuen de les idees caduques del segle XX, aferrats a axiomes que comencen a no tenir cap mena suport teòric, i poc a poc, sembla, que tampoc social.

És en aquest context en el que la nova administració nord-americana, lluny de semblar només en principi una proposta estètica sobre la castigada economia de les estructures industrials, como de la mateixa classe mitjana, com ells l’anomenen. Aposta per unes línies bàsiques d’acció, trencadores, però que arriben en el moment adequat i amb la visió d’Estat i global que han de permetre consolidar-se, de nou, com a primera potència mundial, establint els canals de comunicació adients en el context internacional, però abordant, si més no, reformes estructurals agosarades però inevitables.

[1] Assistant Professor, Department of Sociology, University of California at San Diego
[2] Which direction for the welfare state? Legacies of welfare reform in the United States
[3] Martin, Isaac William. The Permanent Tax Revolt : How the Property Tax Transformed American Politics (Stanford University Press, 2008) ; co-winner of the President’s Book Award, Social Science History Association.

Lleida 1930-1931. Perfil y detección del modelo de elites

La Lleida contemporánea de 1930 a 1931. Perfil y detección del modelo de las elites, sus bases económicas, su proceso relacional y la posición social y la posición política en el contexto global del advenimiento de la II República española. Por D. Albert Balada i Abella, Licenciado en Ciencias Políticas y sociología.
Trabajo de investigación doctoral “Élites en el primer tercio del siglo XX” (Cód.0903908). Curso 2006/2007 programa de doctorado: “Liberalismo y democracia en el mundo contemporáneo” (Cód. 09803003).
Director: D. José Luís Gómez-Navarro Navarrete.
Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional E. D. – Departamento de Historia Social y del Pensamiento Político

Lleida, 31 de junio de 2007.

“…Del llim d’aquesta terra amarada de plors el meu anhel es desarrela. Morir deu ésser bell, com lliscar sense esforç en una nau sense timó, ni rems, ni vela, ni llast de records! …”
« DOLÇ ÀNGEL DE LA MORT… » Màrius Torres, Septiembre de 1936

Màrius Torres nació el 30 de agosto de 1910 en Lleida, y murió el 29 de diciembre de 1942 en el sanatorio de Puig d’Olena, donde había sido internado a fines de 1935. En esa institución escribió casi todos sus poemas importantes. Màrius Torres murió inédito; la primera edición de sus POESIES, que contenía 96 poemas, apareció en 1947 en México, publicada por el escritor Joan Sales. La defensa de la vida, que aparece incluso en los poemas más sombríos de Màrius Torres, probablemente debe mucho a la confianza y a la alegría que protegieron sus años infantiles. Màrius vivió en una casa culta y liberal, era hijo y nieto de republicanos, médicos, como él, y diputados. Su padre, Humbert Torres, lo fue del parlamento español y del catalán, y fue el primer alcalde de lleida elegido democráticamente. Se dice que su madre, Maria Pereña, fue la que transmitió a Màrius Torres su amor por la música que acabaría siendo un símbolo de su combate por la vida y por la obra poética.
DEDICATORIA.

Quiero hacer una dedicatoria muy en especial, del presente estudio, a mi abuelo paterno, el Sr. Isidro Balada i Viladegut, valiente valedor de los ideales republicanos, que le llevó a participar en la defensa del gobierno legítimo de la II República española sirviendo en el cuerpo de Carabineros, forzado al exilio con la victoria de los sublevados en 1.939, exilio del que regresaría en 1.949, una vez finalizada la segunda contienda mundial y después de haber sufrido cautiverio en los campos de trabajo nazis y haber vivido y contribuido a la liberación europea.

ÍNDICE
I Epílogo.
II Introducción.
III Las elites: concepto y contexto.
IV El papel de la acción urbanizadora y el crecimiento demográfico.
V El papel del Estamento militar y su estatus.
VI El papel de los medios de comunicación.
VII El papel de la Iglesia católica, de la clerecía y de los católicos.
VIII El papel de las instituciones educativas. El Liceo Escolar.
IX Las variables socio-económicas.
X Bibliografía.
Anexo I
Anexo II
Anexo III
Anexo IV
Anexo V

I. EPILOGO
He de agradecer sobremanera y muy especialmente, los comentarios y consejos del profesor Jaume Barrull[1], experto en el estudio historiográfico del primer tercio del siglo XX, en particular del advenimiento de la república, y amigo personal, cuyas recomendaciones en cuanto al reconocimiento de las elites y su perfiles, tanto a través de los medios de comunicación de la época en la ciudad de Lleida, que me han llevado a su estudio en los archivos de la hemeroteca histórica de la Fundación pública Instituto de Estudios Ilerdenses de la Ilma. Diputación provincial de Lleida, como a través de toda una serie de variables que he ido encontrando tanto en el Instituto Nacional de Estadística, como en algunos autores a los que me referiré a lo largo del texto y en la bibliografía utilizada, me han permitido la posibilidad de adentrarme adecuadamente en la elaboración del presente estudio.
También debo reconocer como muy importante la intangible aportación de la profesora Conxita Mir[2] que con su estudio doctoral sobre el caciquismo político y la lucha electoral, al que me referiré en diferentes ocasiones a lo largo de este trabajo, y que me descubre aspectos que, como ella misma refiere, en lo que es un trabajo histórico como el realizado por ella, se abarcan aspectos propios de la Ciencia Política y de la Sociología, motivo por el cual me ha sido de tanta utilidad en la elaboración del presente trabajo.
El presente estudio ha basado su metodología en el estudio de diferentes autores que han abundado en el recorrido histórico de la ciudad de Lleida, así como documentación relevante que puede aportarnos en el ámbito de la Ciencia política y la Sociología razones de la interpretación de la coyuntura social y política del período que se somete a estudio, abundando en la posibilidad que el período ofrece tanto a historiadores como antropólogos, politólogos y sociólogos, por la trascendencia que en la historia de nuestro país entiende el autor que pudo tener el período “de transición” que se evoca.
Las aportaciones que se deducen de este trabajo se alcanzan a partir del análisis de diferentes variables independientes como el papel que juegan la demografía y los factores migratorios en la configuración de la nueva sociedad, o cual fue el papel que jugaron instituciones como el ejército y la iglesia católica y sus miembros en tal configuración. Se reserva un apartado a los medios de comunicación que se desarrollaron en una etapa de efervescencia de los medios de comunicación de masas, al que habría de añadirse también el papel de la radiodifusión que en la etapa que nos ocupa tuvo muy escasa relevancia.
También nos hemos propuesto analizar el producto de las raíces de la “Institución Libre de Enseñanza” que tuvieron su parangón local en la ciudad de Lleida en la institución del “Liceo Escolar”, cuyo papel formador e informador de una determinada visión de la sociedad sería duramente castigado ya en plena guerra civil con el bombardeo de los aliados de las fuerzas sublevadas.
Y concluimos el trabajo con el análisis de las variables socio-económicas que habrían de incidir sobremanera en la prefiguración de la sociedad republicana en la ciudad de Lleida a partir de los datos que nos aportan diferentes autores y de las estadísticas oficiales que se citan.
II. INTRODUCCIÓN.
Afirma el profesor Manuel Tuñón de Lara[3], que “un hecho importante durante la dictadura (del General Primo de Rivera) es la existencia de unas elites provinciales y regionales, tanto políticas como económicas que, si por un lado expresan los cambios de personal habidos, por otro traducen la continuidad de la dominación social existente”, élites que en definitiva se mantienen a lo largo de la dictadura y posterior advenimiento de la república, con unos posicionamientos que este trabajo pretende dilucidar.
El profesor de historia de la Universidad de Lleida i Vice-rector de la misma, Jaume Barrull[4], en una entrevista concedida l periódico local “La Mañana”, ante la pregunta de cual era la situación antes de la caída de la dictadura i como fue el advenimiento de la República, nos hace la siguiente reflexión sobre el año que antecede al advenimiento de la República: “…Así nos encontramos en un año de una gran inestabilidad política y también de una cierta ambigüedad.”, en otro momento de la entrevista realizada por el periodista Jesús Piñol Fontova, afirma, refiriéndose al momento temporal concreto que origina el presente estudio: “…Europa esta sumergida en una doble crisis: la político social, derivad de la primera guerra mundial, con la aparición de la revolución soviética i el ascenso de los fascismos, y, por otro lado, la coyuntura surgida de la crisis económica de 1.929…”; y en otro de la entrevista afirma que “…En ese momento están cayendo los regímenes democráticos a favor de las dictaduras, mientras que en España se de acabará declarando una república democrática, vamos a contracorriente” .
Necesitamos escapar, sin embargo, de una narración de acontecimientos que nos refieran una causalidad lineal o de una linealidad casual, huir de lo que podría denominarse la jaula del determinismo histórico, para encontrarnos con el enfrentamiento entre dos temporalidades la temporalidad surgida de la Restauración y la nueva temporalidad que acabaría con el advenimiento republicano, dos maneras, sin dudas de valorar las perspectivas, de interpretar la sociedad y su contexto, del modelo de dependencia sobre el que se asentaba el modelo tradicional de las relaciones sociales, al modelo del nuevo dinamismo de las nuevas urbes de las sociedades de masas, con avatares que alteraron el arraigado orden.
Debemos entender pues para poder proceder al estudio que nos proponemos, que los viejos estatus irían cediendo, de hecho, su papel a una nueva sociedad fruto de las nuevas jerarquías emergentes de la nueva sociedad urbana, así como que se producen unos procesos cambiantes en los hábitos y las costumbres y por tanto en los procesos de socialización y sociabilidad, para definir la sociedad que acabará resolviendo por optar hacia un cambio de régimen.
Sin duda sí conviene al presente estudio hacer referencia, aunque sea de manera somera y no necesariamente de detallada, para establecer una contextualización adecuada, hacer unos breves apuntes en lo referido a la situación de la política y la sociedad que sometemos análisis; de este modo procede recordar como fue el 30 de enero de 1.930 cuando el monarca Alfonso XIII acepta la dimisión del General Primo de Rivera, un momento que, según el propio Barrull[5], genera, no tan solo un período de incertidumbre, si no que comprometía la existencia misma de la propia Corona.
Al General Primo de Rivera le sucedió el nombramiento del General Berenguer, para quien parece que la cuestión radicaba en como retornar al sistema constitucional sin poner en peligro el régimen, es decir el propio sistema monárquico.
El 2 de junio de 1.930, visitaban la ciudad de Lleida el monarca y la reina consorte, junto con sus hijos, D. Jaime, D. Carlos y la Infanta Dª. Cristina; la visita respondía en cierto modo a una carrera por recuperar la popularidad de la corona visitando el territorio del Estado, pues siendo la visita en día laborable, se dio fiesta a los funcionarios de la administración central y local, así como a los estudiantes del Instituto, de la Normal y a los propios seminaristas, para que acudieran al recorrido de la comitiva real.
No habremos tampoco de olvidar el denominado “Pacto de San Sebastián”, firmado el 27 de agosto de 1.930, que tendría su influencia notoria sobre el republicanismo de la ciudad de Lleida, dado que a lo largo de 1.930, las diversas organizaciones republicanas parecían avanzar hacia una aproximación de las mismas y hacia la creación de un solo partido de orientación localista republicana al año siguiente, lo que por otra parte, no seria, según Barrull más que “…una cierta debilidad de las estructuras políticas”.
Así pues llegamos a los hechos del 12 de diciembre, el pronunciamiento de los capitanes Galán y García Hernández, la clásica solución del pronunciamiento, un evento mal organizado y planificado, que fue fácilmente derrotado por las fuerzas gubernamentales y que sin embargo tenía unos ciertos puntos de apoyo en Lleida, donde un centenar de hombres más o menos armados parecían tener la intención de tomar el Regimiento de Infantería ubicado en la zona de La Panera para sumarse en el tránsito de las fuerzas de Galán y García de camino hacia Barcelona.

La represión posterior al fusilamiento de Galán y García el 14 de diciembre, por la huelga general que se convocó en Lleida y Balaguer y la clausura de los centros republicanos es a lo que atribuye la historiografía local el posterior reforzamiento de las organizaciones republicanas y lo que de hecho configuraría lo que habría de ser el carácter inestable, volátil, de la identificación republicana, finalmente, de muchos miembros de las clases populares y, en definitiva, lejos de representar al “pueblo” de forma permanente sólo podemos hablar del carácter de constante competencia con otras opciones, como lo demuestra el hecho, que puede verse en el gráfico I del anexo IV, de la evolución del voto futuro en el contexto del republicanismo identitario como tal.

III. LAS ELITES: CONCEPTO Y CONTEXTO.

Nos encontramos, desde una perspectiva general, por un lado con unas élites que provienen de la monarquía i por otra parte con una situación atípica en el contexto europeo que configuran un perfil sociológico complejo, cuyo estudio va requerir la implementación de toda una serie de variables independientes que habrá de tomarse en consideración para poder analizar con detenimiento el momento histórico que toma como referencia la presente investigación, a la vez que la escasez de los estudios sobre el tema nos abre la posibilidad y el camino hacia todo un abanico de respuestas sin contestar.
La aplicación de nuevas perspectivas metodológicas y analíticas en el estudio de las élites, que inicialmente tenían su campo propicio en los estudios de la historia local, nos permiten superar la mera relación de nombres y apellidos más o menos conocidos, para poder entrar a desvelar en toda su complejidad los procesos de formación de las élites económicas, sociales y políticas, con la interacción de esas diferentes variables que apuntábamos someramente en el párrafo anterior, estableciendo la relación global-local desde una perspectiva dinámica, solo desentrañable desde el análisis micro histórico, para determinar la construcción de una historia social de un momento concreto de la historia contemporánea, que es lo que interesa determinar a partir de este estudio.
Parece obvio que la nueva ciudad burguesa, la surgida tras la restauración, se mecía en el lento transcurrir de la vida urbana, en el que las nuevas funciones de la ciudad, como centro político y económico, no inyectó en muchas de ellas el suficiente dinamismo para cambiar el ritmo pausado del mundo de los oficios y del mundo agrario tradicional, y parece probable que sea en este contexto en el que tuvieron lugar las transformaciones asociadas a la sociedad de masas durante el primer tercio del siglo XX, momento en el cual se produjo una aceleración del tiempo histórico en medida comparada en sus dimensiones política, social, económica y cultural, sin menospreciar en estas dimensiones el contexto regional.
Se genera en el primer tercio del siglo XX, de lo que por tanto 1.930 es un claro referente, un crecimiento urbano que va aparejado al cambio demográfico que habría de conllevar la reducción de las tasas de mortalidad que a su vez habrían de permitir crecimientos de la población de signo vegetativo, a la vez que vendrían acompañados de un proceso migratorio que de forma generaliza se produce desde las zona rurales hacia los núcleos urbanos, y en este caso la ciudad de Lleida no es una excepción.
Podría parecer un hecho baladí la referencia a una etapa inmediatamente anterior al advenimiento de la II República Española, un antecedente que tiene poco reflejo en las investigaciones tanto desde una perspectiva sociológica como historiográfico y/o económica, sin embargo, si partimos del hecho que la década de los años treinta del siglo XX se halla estrechamente vinculada año a año al desarrollo de los acontecimientos generales que habrían de desembocar en las posiciones de conflicto que se tendrían a partir del final de aquella década, deberemos establecer que el año anterior al advenimiento republicano aglutina toda una serie de factores, que, en el ámbito local, amen de la situación general, desvela con relativa facilidad el contexto socio-político del momento y, por supuesto, el papel que las elites habrían de desarrollar en el desarrollo de los acontecimientos. 

Debo suscribir sin ningún género de dudas la aportación que nos hace el profesor Otero Carvajal[6] en el sentido que apunta que “la estratificación social…quedaba matizada por la jerarquización social presente en los barrios, generando procesos diferenciados en la construcción de identidades y en las manifestaciones sociales, políticas y culturales. La distinción no solo operaba bajo el supuesto piramidal de la estructura social, también lo hacia espacialmente”.
De hecho este su apunte nos permite asumir, en lo circunscrito a la ciudad de Lleida y en la época que sometemos a estudio, una aseveración genérica del mismo autor al afirmar este que: “en la construcción de identidades y en las respuestas personales y sociales las clasificaciones dicotómicas conducen a reduccionismos que con su simplificación ocultan más que ilustran la compleja realidad social”.

IV. EL PAPEL DE LA ACCION URBANIZADORA Y EL CRECIMIENTO DEMOGRÁFICO.

De hecho cuando recurrimos a los historiadores locales, y en este caso las realizadas por el profesor Josep LLadonosa Pujol[7], difícilmente encontramos referencias explícitas a la época comprendida entre 1.930 y 1.931, posiblemente porque desde su perspectiva de estudio se trata de un corto período de tiempo que poco puede aportar al contexto general de su obra.
Sin embargo descubrimos referentes significativos, quizás lejos de poder se considerados hechos de trascendencia, pero que nos pueden poner en antecedentes del modelo de sociedad que precedió al advenimiento republicano, de hecho, en el capítulo en el Lladonosa refiere la proyección urbanística y económica de municipio entre 1.900 y 1.936, nos introduce una referencia que, a mi juicio, describe la sociedad dual en lo referido al momento en el que se centra este estudio. Dice Lladonosa que “con la aparición del modernismo se edificara rápidamente el ensanche, entorno de la colina del castillo, los arrabales de Cappont y La bordeta y se inicia la construcción de casas en las carreteras de Huesca, Torrefarrera, Albesa y Corbins y en el Campo de Marte se edificara el grupo denominado casas baratas (1.930)”, así pues con el importante desarrollo que apuntamos y que después describiremos, junto con la culminación de trabajos urbanísticos tales como el arreglo de la Rambla de Ferran, vía de comunicación longitudinal que tradicionalmente y hasta nuestros días, ha seguido al rio longitudinalmente a lo largo de las antiguas murallas, el propio muro de contención del rio Segre a su paso por la ciudad y el adoquinado de algunas de las calles interiores del denominado centro histórico, son el paso de lo que podríamos denominar una pequeña localidad a la consolidación de su propia capitalidad y con ello podemos situar-la de facto en este contexto anterior al advenimiento republicano.
Si nos atenemos a los referentes urbanísticos que nos describe Lladonosa, vemos claramente como habrían de tener un efecto posterior sobre el crecimiento de una población que se habría mantenido estable durante la década comprendida entre 1.920 y 1.930, manteniendo una cifra al cierre del trienio entorno a los 38.000 habitantes, según los datos que nos aporta el Instituto Nacional de Estadística (ver anexo III), situación esta, la de la expansión urbanística, que justifica en cierto modo el inició de un lento crecimiento demográfico que el propio Lladonosa llega a cifrar en “más de 40.000”, que podría ser la población de hecho; evidentemente el parque de viviendas había crecido, según los datos que nos aporta el propio historiador, de 3.610 que existían en 1.920 se había pasado a las 5.329 que se registran en 1.930[8], con lo que prácticamente se habría doblado el parque de vivienda urbana existente en tan solo una década.
En la construcción de las nuevas élites, por tanto tendrá mucho a ver donde se hallen asentadas, es decir en que parte de la ciudad habiten, se relacionen y desarrollen sus actividades, lo que nos permite establecer de igual modo sus ámbitos de interacción e influencia y las redes sociales o de sociabilidad, en una sociedad, la del primer tercio del siglo XX, que asienta los pasos a la que será la futura sociedad y del ocio, de la mano de loas innovaciones tecnológicas, la reducción de las jornadas laborales, la generalización del descanso dominical y la aparición de los medios de comunicación de masas, que en el ámbito local más adelante estudiaremos, una sociedad cambiante en definitiva, si bien que los cambios se producían de manera diferenciada en las grandes ciudades y en las urbes de mediano tamaño, pero iba creándose sin duda un nuevo concepto de la sociedad urbana que habría de romper con el lento devenir que caracterizaba a la sociedad de las ciudades del siglo XIX.
La posición social de una familia, no puede ser resuelta exclusivamente por su nivel de ingresos u oficio, resulta también trascendente el lugar de residencia, que influye sobremanera en la pirámide social tanto del barrio como de la ciudad, resultando además que no es lo mismo el médico, el boticario, el maestro y tantos otros en una pequeña ciudad o en un barrio periférico que en un barrio señorial de una gran urbe, de modo que la distinción no operaba tan solo en el supuesto piramidal de la estructura social, sino que lo hacía también en el espacialmente, al margen, o al menos sin tomar inicialmente en consideración rentas o fortunas.
De este modo el crecimiento urbanístico de la ciudad de Lleida en el primer tercio del siglo XX y en concreto ya llegados a 1.930, habría de configurar, que duda cabe un nuevo conglomerado social que se situaría en las zonas de ensanche de la nueva ciudad, a pesar que debemos tomar en consideración que el diseño urbanístico de pequeñas ciudades como la que nos ocupa, distaban mucho de asemejarse a los de las grandes urbes, con empeño técnico en su diseño, como el desarrollo de los planes urbanísticos de ciudades como Madrid y Barcelona, por ejemplo, diseños que no tenían su homologación en una ciudad como Lleida, que crecía a base de ocupar espacio y no a partir de un diseño preconcebido de ciudad.
Obsérvese que del comentario de Lladonosa, se puede llegar a determinar, como hay una clara tendencia a la nueva ubicación entorno a las vías de comunicación que acceden a la capital, resultando las zonas centrales para la construcción de viviendas de tipo social cuya concepción, evidentemente dista mucho del modelo de vivienda social que hoy en día se concibe, a partir de los estándares de calidad exigidos.
Esta nueva ubicación de crecimiento en los ensanches y construcción de viviendas de característica social en las zonas centrales apuntan, de algún modo a la configuración de las nuevas élites locales y por tanto también la nueva configuración de las tradiciones políticas, su permanencia o irrupción, dado que interactúan las variables temporales con las espaciales, para definir un nuevo modelo de relaciones sociales, por que los procesos de socialización también en la política han de ir necesariamente unidos a los contextos de los ecosistemas precedentes y en transformación.

V. EL PAPEL DEL ESTAMENTO MILITAR Y SU ESTATUS.

Pocas referencias tampoco encontramos, en lo referido al papel que pudiera haber podido desempeñar en lo definitorio de las elites el ejército, que se hallaba “estacionado”, es decir con asentamiento permanente, en aquella época, en la totalidad de las capitales de provincias españolas, amén de los correspondientes asentamientos en las zonas de frontera, con lo que en una provincia, siendo esta limítrofe, como en el caso que nos ocupa de la provincia de Lleida, la presencia del colectivo militar era más que substancial. Un estudio que puede resultarnos útil es el realizado por el Dr. Fidel Molina en su tesis doctoral[9], así como el trabajo realizado por los doctores Solé y Villaroya en los que relacionan el papel del ejército y Cataluña en el período comprendido entre 1.898 y 1.936[10], en los que si encontramos un referente en lo inmediatamente anterior al advenimiento republicano, un ejército que se nos define en el trabajo de Molina como “de clase media, sedentario y burocrático”, para el que lo único importante, sin embargo era “el estatus ocupado por la oficialidad en la sociedad”, aspecto último que es el que interesa al objeto de este estudio y que el doctor Molina toma de Carr[11]; señalan por otra parte Solé y Villaroya que “hay una coincidencia, en los estudios que analizan el ejército, en destacar su permanente actitud intoxicadora contra las instituciones democráticas”, que los autores detectan especialmente en los textos de los periódicos militares “El ejército español” y “La correspondencia militar”, ya fusionados en 1.928, que llegan a la II república “decantándose claramente por las campañas derechistas y antirrepublicanas”, en el ideario que lleva a la época que sometemos a estudio y que de hecho viene a coincidir con el papel que también en ese sentido jugara la iglesia, según describimos en capítulos posteriores.
Sin embargo ni Lladonosa, ni Mir, ni Barrull, ni tampoco Molina, hacen referencia alguna al papel del ejército en la posición y desarrollo de las élites en el advenimiento de la II República, salvo en el hecho del intento de asalto al Regimiento de Infantería número 25 tras el pronunciamiento de Jaca en diciembre de 1.930[12], al referirse Barrull a la posibilidad de que el centenar de hombres[13] que parecía tenían la intención de asaltar el regimiento, “podían contar en él con simpatizantes”.
Según los datos que se han podido obtener para este estudio, recogidos en el “Centro de Historia y Cultura Militar” ubicado en Barcelona y que reúne, conserva y cataloga libros, manuscritos y otros materiales bibliográficos a través de sus secciones científica, militar, histórica y Hemeroteca, en la ciudad de Lleida y bajo la denominación “otras fuerzas que residen en la región” tenía su ubicación la segunda brigada de la décima división, que dependía de la comandancia general que residía en Huesca, sede de la entonces quinta región militar, a pesar de considerarse ya en aquel entonces Lleida demarcación de la cuarta región militar, división que ubicaba además Regimientos en Reus, Vilafranca del Penedés, Barcelona, Gerona i Mataró.
En lo relativo a Lleida, en 1.930, la ciudad contaba con dos regimientos de Infantería[14], el Navarra núm. 25 i el Albuera num. 26, numeraciones correlativas[15] que se corresponden al ordinal de los regimientos de infantería existentes en la época, comandados respectivamente por los Coroneles Segundo Rivas Verded y Benjamín Romero Bartomeu.
Dichos contingentes militares, sus planas mayores, contaban con un total, entre ambos de 6 Tenientes Coroneles, de 7 coroneles, 32 capitanes, 23 tenientes, 22 alféreces y sus correspondientes capitanes médicos, capellanes y músicos de tercera, sin contar a la oficialia que habría de corresponder a la estructura del Gobierno militar de la plaza, aún residiendo el General jefe de la 2ª Brigada de la 10ª división al que correspondía el cargo de gobernador militar de la provincia en la ciudad de Huesca, que serian un total de 18 oficiales de distinta graduación, de modo que la representación del ejército en la ciudad de Lleida, a parte del más de un millar de soldados que habrían de comprender los 500 soldados de cada uno de los regimientos ubicados en la Guarnición[16], junto con el destacamento de la cuarta comandancia de tropas de Intendencia, en lo que los registros denominan “Castillo Principal”[17], ascendía a más de un centenar de oficiales y suboficiales que, obviamente por sus rangos y la cantidad de los mismos, tanto de los dos regimientos y el destacamento como de la estructura del Gobierno militar de la plaza, habrían de tener necesariamente una incidencia social destacada en una ciudad en la que habían sido destinados a residir como la que estamos describiendo en el presente estudio.

VI. EL PAPEL DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN.

Es interesante observar que papel juegan los medios de comunicación de la época, cuando aún la radio, en opinión del Dr. Jaume Barrull[18]no disputará su batalla hasta 1.934-1.935. Así, citando a Barrull, podemos ver el papel que jugaron los rotativos El País, rotativo que desaparecería en 1.934, vinculado al Partido Liberal que “en plena crisis del régimen monárquico -1.930- acentuó su independencia para solidarizarse con el advenimiento republicano; el Diario de Lérida, nacido en 1.922, que según el historiador Josep Lladonosa es portavoz del Partido liberal-conservador y muy próximo a la opinión católica, que en 1.930-1.931 se alinea al lado del madrileño El Sol Futuro y de La Veu de Catalunya, para acaba despareciendo en 1.931, debido, según explica el periódico y recoge Barrull “a sectores respetables de la opinión católica de Lérida”.
A finales de 1.930 aparece el rotativo La Jornada bajo la denominación de Diari del Matí, que aprovecha, según Barrull “la efervescencia social y política va a extender por todo el país y las expectativas política que se abrían para la ideas republicanas”. De hecho en su manifiesto de lanzamiento el periódico pone de relieve que “Adoptará frente a todos los problemas, sin excepción, una posición netamente liberal y democrática….hará política en el más amplio sentido del término, pero no política de partido, si no de clase…”. Este rotativo acabará siendo portavoz de la coalición republicana que encabezaría en la ciudad de Lleida: Joventut Republicana de Lleida.
Otro rotativo que ya nos cita Jaume Barrull en nuestras conversaciones y que cita profusamente en sus estudios, es el diario El Correo que vino a sustituir tras su cierre al Diario de Lérida y que manifiesta en su editorial fundacional el “querer reunir a su alrededor a todos los católicos, sea cual sea su matiz político”, del que en una primera época, es decir la que nos ocupa en este estudio, en opinión del Dr. Barrull, “resulta difícil ver en sus páginas una voluntad real de abrir-se a núcleos católicos o simplemente de derechas que se apartasen de la ortodoxia carlista o del integrismo católico” , que acabaran evolucionando ya en el marco de la república hacia posiciones próximas a la CEDA y lo que la Comunión tradicionalista de la ciudad denominaría, según recoge Barrull como programa católico-liberal o liberal-católico.
VII. EL PAPEL DE LA IGLESIA CATÓLICA, DE LA CLERECÍA Y DE LOS CATÓLICOS EN GENERAL.

La última reseña relativa al colectivo católico, a través de los medios de comunicación, nos permite ver también, en la configuración de las élites políticas de la ciudad de Lleida en la época de estudio, cual era su papel relevante que evidenciaban a partir de un periódico de referencia pero que también podemos observar tanto a través del análisis que de las propiedades, i por tanto su papel en tanto que propietarios de bienes y terrenos en la configuración social de las elites urbanas que representaban al igual como ocurría con el estamento militar, al que deberemos sumar su papel como guardianes de la moral y de los valores cristianos, papel no menor, si tenemos en cuenta la destaca influencia que habrían de ejercer sobre determinadas élites entre las que además se incluían.
No en vano cabe recordar los solemnes funerales por el dictador, Primo de Rivera, fallecido en París el 16 de marzo de 1.930, celebrados en la Catedral de Lleida el 1 de abril de ese mismo año, que serian oficiados por el Obispo Manuel Irurita Almandoz quien estuvo al frente de la diócesis de Lleida de 1.927 a 1.930 y que con posterioridad seria Arzobispo de Barcelona y al que acudirían todas las autoridades, civiles y militares de la época, una muestra evidente del posicionamiento claro y diáfano del clero en el orden político y social.
De hecho éste último dato nos aporta, al menos dos perspectivas de análisis del papel de la iglesia justo un año antes del advenimiento republicano: su respecto y admiración, en paralelo, por el dictador Primo de Rivera fallecido, es decir por los ideales que aquel representaba, por un lado, y por otro la relación simbólica de la iglesia católica con el poder establecido que respectara y acatara el conjunto de normas y valores que propugnaba.
De hecho, Josep Lladonosa[19] nos cuenta que “la clerecía, que contaba con un número reducido de carlistas i algún escaso republicano, se había refugiado mayoritariamente en la Liga católica, fuerza política tenazmente contraria a Joventut Republicana”, lo que nos aclara aún más el posicionamiento del catolicismo en las derechas o como el lo describe “las derechas se apoyan en el catolicismo”.
Según el cronista oficial, hay aún dos factores más que prueban su teoría, el hecho de que existiera en Lleida un numeroso grupo de la Federación de Jóvenes cristianos de Cataluña, seguidores de las inspiraciones sociales y del apostolado del papa Pío XI y que el capítulo catedralicio contara en aquel entonces con más canónigos no catalanes que catalanes, hecho que no había ocurrido en la larga historia de la diócesis, circunstancia además que comportaba, en su opinión, “mucho más de lo que se puede suponer: el debilitamiento del catalanismo de derechas” . Si bien él insiste en un factor a-histórico, en el hecho que a pesar de la clara militancia de sus miembros, “la iglesia nunca se sintió vinculada a ningún partido”, una opinión que contrasta con los hechos incluso por él verificados. 
Esta posición individual pues de los representantes de la Iglesia católica puede llevar a justificar el anticlericalismo que nos describe Jaume Barrull[20], quien tomando la definición de la Gran Enciclopedia Catalana, nos lo describe como “designación de diversas actividades, tendencias o ideas, incluso contradictorias que comprenden desde la crítica de personas o instituciones eclesiásticas hasta los ataques directos contra la misma religión” y que según Barrull aparecen en casi todos los movimientos políticos de cáliz democrático de los siglos XIX i primer tercio del XX, tanto en Cataluña como en el resto de España, al igual que en la mayoría de los países católicos.
Ciertamente para comprender la cuestión, es preciso analizarlo desde una perspectiva que no puede ser distinta a la de los conceptos democráticos de secularización del poder, es decir la separación entre Estado e Iglesia, de igual modo que del concepto de discrepancia legítima, en consonancia con la libertad de pensamiento y práctica social. Mientras desde los sectores de la izquierda pueden encontrarse lo que el propio Barrull califica de actives “prepotentes y antidemocráticas”, es decir ausentes de las características democráticas antes descritas, resulta obvio que por parte de los católicos estos solo veían ataques indiscriminados a sus creencias o prácticas.
Inevitablemente se produce una confusión clara entre religión e iglesia en las dos posiciones ideológicas contrapuestas, porque la lucha ideológica contra la religión que se impusieron las fuerzas republicanas de izquierda, necesariamente les habría de llevar a combatir también a la iglesia, pero en la fecha que sometemos a estudio el hecho solamente se halla latente, dado que en 1.929 Joventut Republicana ya manifestaba[21] que su ideario no era antirreligioso, que era consciente de la compatibilidad entre liberalismo y la concepción religiosa, a pesar que rechazaba toda compatibilidad con cualquier confesión religiosa dogmática, de hecho Humbert Torres, el primer alcalde republicano de la ciudad de Lleida y miembro de la Joventut Republicana, es descrito por Barrull como vitalmente un hombre profundamente religioso, pero igualmente racionalista, de modo que tampoco le agradaban las religiones dogmáticas, posicionamiento que mantendría en la discusión del articulado de la Constitución de la II República, en lo referente al tema religioso.

VIII. EL PAPEL DE LAS INSTITUCIONES EDUCATIVAS. EL LICEO ESCOLAR.

Aunque sea someramente, debemos hacer referencia en este trabajo al papel que desempeñaría una institución que recibió el nombre de “Liceo Escolar”, junto con la “Escuela Minerva” y cuyo papel en el mapa escolar de la ciudad de Lleida cobraría vigencia especial en un momento en el que el modelo educativo se hallaba, sustancialmente en manos de las instituciones religiosas, como por ejemplo la Congregación de los Hermanos Maristas, que se hallaba instalada en Lleida des de 1.895.
El Liceo Escolar[22] era un centro privado creado por un grupo de maestros encabezado por Frederic Godàs i Legido[23], que en 1906 iniciaron su magisterio en unos locales de la calle Cavallers, pero pronto se trasladó a “la Banqueta”, avenida de la ciudad que se encontraba paralela al río Segre, en un edificio que, como muchos de la época, fue diseñado por el arquitecto modernista Morera i Gatell; en la nómina de profesores, podemos encontrar a algunos ilustres apellidos del republicanismo catalanista de principios de siglo en la ciudad, como Arderiu, Estadella o Humbert Torres, pero también un canónigo, Marià Aparicio, un hombre de acción, Joaquim Maurin, luego fundador del Bloc y del POUM, la esposa del impulsor, la pedagoga Victorina Vila, y su continuador, Antoni Sabaté.
Godàs[24], según se le atribuye al Abogado Romà Sol, era católico pero también republicano y catalanista, y definía a su Liceo como católico pero no siendo en él la enseñanza de la religión obligatoria. Del mismo modo como afirmaba que su escuela no era republicana ni de ninguna tendencia política. En su institución escolar se enseñaba en castellano pero sin oponerse a que los alumnos cultivaran y ejercieran el catalán.
En definitiva, según los documentos históricos que se conservan i que ha intentado recopilar el Instituto Municipal de Educación del Ayuntamiento de Lleida, aunque parte de su legado se encuentra también en los fondos de historia de la educación de la Universidad de Girona Godàs planteaba una academia en la que se enseñaba a respetar las ideas, y que tenía como objetivo fortalecer la voluntad del alumno, despertar su inteligencia y robustecer su cuerpo. Frederic Godàs, que murió en 1920, creía que era más importante desarrollar la voluntad y la inteligencia del alumno a base de enseñarle métodos o proporcionarle herramientas que no la memorización abusiva de la lista de los reyes godos, sin duda esta institución pretendió llevar a la ciudad de Lleida un referente sobre el modelo de la Institución Libre de Enseñanza de Giner de los Rios.
El centro fue destruido por un bombardeo , al parecer como objetivo previsto por la tropas nacionales, atribuyéndose inicialmente a la aviación Alemana en 1.937, si bien recientemente se ha cuestionado esta teoría, apuntando que puede ser, según unas investigaciones realizadas por el Departamento de Historia de la Universidad de Lleida, para unos reportajes publicados por el rotativo Segre sobre la guerra civil, que se tratase de la aviación italiana, la causante del bombardeo y de la masacre.
Si tomamos en consideración que prácticamente fueron treinta años ininterrumpidos de actividad docente desde una perspectiva liberal, tanto desde el punto de vista del pensamiento como de las formas en contraposición con los centros docentes doctrinales existentes en la ciudad, podremos concluir que habría contribuido tanto desde el Liceo, como desde la escuela a la formación de no pocos escolares, y por tanto a enraizar en sus mentes unos determinados conceptos y una determinada manera de entender el entorno, el contexto y la sociedad en la que habían de vivir, y sin lugar a dudas aportando una contribución importante en la medida que hubiera podido formar a una parte de las elites locales que se hubieran formado en sus aulas .
Es probable que un estudio en profundidad sobre el valor sociológico de las enseñanzas impartidas desde el Liceo Escolar y la Escuela Minerva, a realizar, nos pueda revelar y nos permita entender aquel papel que le tocó a esta “institución” jugar basándose en dos conceptos teóricos, los fundamentos de la pedagogía institucionista –de la I.L.E.-, por un lado y, por el otro los presupuestos filosóficos tales como el Krausismo que con toda probabilidad le inspirarían.

IX. LAS VARIABLES SOCIO-ECONÓMICAS.
Para poder entrar a analizar las elites políticas del primer tercio del siglo XX, aunque sea a partir de una visión local, es del todo necesario a mi modo de ver, el poder tomar en consideración i establecer por tanto un esquema adecuado que nos permita observar a vista de pájaro cuales eran las características que definían aquella ciudad que cerraba el primer tercio del siglo pasado.
En primer lugar, de aquellas variables socio – económicas, que nos habrán de permitir establecer, o cuando menos conocer aunque sea someramente, como se estructuraba la población activa, i por tanto la “demos” en la ciudad de Lleida, habrá que hacerlo analizando los diferentes sectores que compondrían su estructura, su esquema económico y del que se habrían de derivar sus pautas de relación social partiendo del estatus que de él se derivan y por tanto en su contribución a determinar la tipología que habría de definir sus elites.
En segundo lugar analizaremos el grado de alfabetización o su contrario de analfabetización de la población establecida en el contexto urbano de la ciudad de Lleida, estableciendo su comparación con los parámetros que se dan respecto de su contexto geográfico y demográfico.
En tercer lugar pretendo tomar en consideración las ratios relativas a los parámetros de la riqueza agrícola o industrial vinculadas estas que nos han de permitir, a partir de las mismas, poder delimitar de nuevo, desde variables diferenciadas, el perfil de su elites y poder de este modo profundizar ya, ahora, en su localización, entendida esta como la formación de las elites en el ámbito local de una capital de provincia como la ciudad de Lleida, en el año 1.930.
El contexto en el que se desarrolla la vida social, política, económica, religiosa, educativa, etc. permite conocer, también, la topología de la sociedad sometida a estudio, y por tanto ver cual era la estructura social de que se dotaba, más en concreto observar y analizar de que modo se establecían los criterios que habrían de definir el establecimiento de las élites locales que necesariamente habrían de verse vinculadas al pensamiento y a la acción política.
Es por eso que en el presente estudio se quiere determinar aquellos aspectos que, a modo de ver de este autor, permiten definir claramente la sociedad y los modelos de sus élites a partir de una contextualización que hemos descrito a lo largo de este trabajo.

POBLACIÓN ACTIVA Y SECTORES SOCIO-ECONÓMICOS.

Un estudio de la cámara de comercio de Barcelona[25] a finales de la década de los 60 nos revela, como en la década de los años 30 el proceso de desactivación laboral del sector primario, había iniciado su lento proceso de transferencia del ejército laboral hacia los sectores secundario y terciario, obviando por su puesto el cuarto sector que aparece muy tardíamente en el último tercio del siglo pasado; sin embargo en una comparativa con el global de España, a partir de los datos de los estudios de Ramón Tamames[26], vemos que los ratios no son asimilables, dado que el peso del sector primario viene a doblar en el promedio español al promedio catalán, de modo que, como refiere el profesor Albert Balcells[27], “a la luz de la evolución demográfica, que refleja la evolución económica y cultural, pueden comprenderse profundamente las disparidades entre la evolución política catalana y la de la España agraria”.
Es justamente esa diferencia substancial que nos presenta una España donde se da todavía un muy importante peso del sector primario, frente a un Cataluña donde el peso de su potencial económico se ha movido hacia el sector secundario o industrial – 10 puntos pierde la población activa catalana del sector agrario i 13 aumenta la del sector industrial entre 1.910 i 1.930-; por otra parte nos encontramos con una paradoja estructural, dado que la circunscripción de Lleida en 1.930 mantiene unos porcentajes de población activa en el sector primario, agrícola y ganadero, que supera, con creces, no ya a la media de Cataluña, si no también a la media de España, más aún si resaltamos la opinión de Conxita Mir[28], que considera que los sectores secundario y terciario, no son más que, en Lleida, “una actividad quasi completamente subsidiaria del sector primario” (ver anexo I).
Así pues con más de un 60% de población activa vinculada a la ganadería y la agricultura, la demarcación de Lleida presenta un panorama característico y diferenciado, tanto del resto de provincias de su referente geográfico, con casi un 27% de población dedicada a la agricultura y la ganadería, como en lo referido a la media de las resto de las del resto de España que con un porcentaje elevado, más del 45% de la población activa se vincula al sector primario en un porcentaje inferior al de la demarcación de estudio, Lleida.
Sin embargo, el único dato de las variables económicas de los índices de población activa por sector, aún no nos permiten determinar por si solo el modelo o perfil de la elite, ahora sabemos que configura un modelo de corte rural pero habrá que recurrir a más variables que nos permitirán cuando menos establecer un perfil, determinar en definitiva una objetivación de las élites políticas de aquella Lleida del primer tercio del siglo XX, su relaciones sociales y su relaciones y vinculación con el poder.
Un dato significativo nos lo apunta el profesor Tuñón de Lara[29], quien estima que la mitad de la población agraria española son obreros agrícolas sin ninguna propiedad; de la otra mitad casi el 50% son arrendatarios o aparceros, mientras que la otra mitad, propietarios de todo género, entre los que se encuentran agricultores medios, pobres y muy pobres, y solo una minoría que Tuñón estima en un 1,88% del total son propietarios terratenientes y rentistas.

ANALFABETISMO O NIVELES DE ALFABETIZACIÓN.

Uno de los datos que estimaremos como importantes es la evolución del analfabetismo, que incide en similar importancia como variable de igual modo como lo hacen la variable de la riqueza rústica o la variable de la contribución o riqueza industrial.
Cuando analizamos la variable de la alfabetización, es donde si se asemejan los perfiles a los del resto del Estado. Según los estudios del índice de analfabetismo en España[30], es en el perfil de la demarcación de Lleida que se halla incluso por debajo de la media en una comparación que toma como partida los años 1.920 i 1.940 (ver Anexo II) y nos encontramos con una reducción drástica de los índices de analfabetismo, aún a pesar que en el ínterin se produjo la sublevación militar i la guerra civil, lo que pone de manifiesto el trabajo desarrollado en materia de la educación elemental por parte de los gobiernos republicanos, aspecto que incide ampliamente en los índices de desarrollo humano que serian aplicados posteriormente, en definitiva “un amplio proceso de alfabetización generalizada”, como lo define la profesora Conxita Mir.
De hecho ya en 1.920, la diferencia entre las ratios de España y Lleida en analfabetización estaba 12 puntos por debajo en la demarcación de Lleida respecto de la media del Estado , lo que revelaba un mayor nivel de alfabetización que la media española, nivel que llega a igualarse entre 1.939 y 1.940 hasta un +/- un 23% de la población en ambas bases estadísticas, la española i la de Lleida, lo que pone de relieve y destaca lo que decíamos en el párrafo anterior en lo relativo al amplio y extenso proceso de alfabetización levado a cabo en nuestro país con el advenimiento de la II República.

DE LA RIQUEZA RÚSTICA Y DE LA RIQUEZA INDUSTRIAL.

Otra variable que incide en la configuración del contexto social de la época y, por tanto también, en la definición del modelo de elites políticas, dentro de las que podemos considerar variables económicas, es aquella que nos determina la riqueza rústica, lo que substancialmente nos permite definir unidades geoeconómicas que a su vez nos habrían de permitir establecer el modelo del propietario rural, a partir del reparto de la riqueza rústica, una vez que hemos podido determinar que el principal sector de desarrollo económico de la demarcación es el sector primario y por tanto el agrícola y ganadero en el entorno de 1.930. De hecho el censo agrario de 1962 nos pone de relieve las características de las explotaciones agrarias en nuestra demarcación, como bien señala la profesora Mir, para su estudio sobre caciquismo político y lucha electoral.
Siguiendo los datos que nos aporta el estudio de Conxita Mir parece que se da la existencia de lo que ella denomina “terratenientes absentistas”, en su comparación con la participación en los procesos electorales y su detección a partir de los datos de contribución fiscal, siendo el principal terrateniente detectado por la profesora el Capítulo Catedralicio de la ciudad de Lleida, de manera que ello nos permite apuntar ya un perfil de las elites de Lleida: propietarios rurales e iglesia como puntos de partida.
Pero como decíamos es necesario acudir también a la riqueza industrial que fundamentalmente se centra en comarcas próximas o propias de la capital, donde como opina Mir “la industria en Lleida no puede considerarse como el su concepción más inmediata, donde industria es igual a fábrica, cabe considerar en el modelo industrial de Lleida como un conjunto de actividades artesanales, comerciales, etc., de un conjunto de sector secundario con escaso peso específico dentro del conjunto de la población activa de la provincia que, casi siempre aparece como subordinado o subsidiario del sector primaria.”
X. BIBLIOGRAFIA.

- Balcells, Albert. Cataluña Contemporánea II (1900-1939). Siglo XXI de España Editores, S.A., Madrid, 1979.
- Barrull Pelegrí, Jaume. “De la Monarquía a la República, el 14 de abril de 1.931 a la ciutat de Lleida” Ajuntament de Lleida. Col.lecció antropològica. 1997.
- Barrull Pelegrí Jaume. “La cultura a les terres de Lleida 1.930-1.936”. Museu de Tàrrega. Revista URXT nro. 14, Pág. 225-235. 2001.
- Barrull, Jaume. Les comarques de Lleida durante la II República 1.930-1.936. Avenç. 1986.
- Barrull, Jaume, Jarné, Antonieta y Mir, Conxita. De la restauració al franquisme. Ed. Pagés. Lleida. 2003
- Barrull, Jaume. El Bloc obrer y camperol 1.919-1.937. Ayuntamiento de Lleida. Colección La Banqueta. 1990.
- Barrull, Jaume. De la Monarquía a la República. Ayuntamiento de Lleida. Colección La Banqueta. 1997.
- Barrull, Jaume. “Memòria del segle XX” (Capitulo 5, Pág. 73-88). Diario Segre. 2001.
- Carr R. y Fusi J. P. “España de la dictadura a la democracia” Barcelona, Ed. Planeta, 1.979.
- Echauz, Pau. “Aquel Liceo Escolar”. La Vanguardia, 01-05-2006.

- Informe económico de Cataluña, Cámara Oficial de Comercio, Industria y Navegación de Barcelona, 1968.
- Fondo documental del Instituto Nacional de Estadística. Anuarios estadísticos.
- Fondo documental del Centro de Historia y Cultura Militar. Barcelona. División territorial Militar de 1.930-1.931 y Regimientos de Infantería, Escalas por cuerpos del ejército activo de 1.930-1.931.
- Lladonosa Pujol, Josep. “Història de la ciutat de Lleida” Ed. Curial. Barcelona, 1980
- Ministerio de Agricultura. Censo Agrícola de Cataluña. 1962.
- Miñambres, A, Capell Serra, A. i González M. “Aproximación historico pedagògica del fet regional a Lleida del primer terç del segle XX” Competecs – UdL. Publicacions Llibres Toronja, 1.985
- Mir, Conxita. Lleida (1890-1936): Caciquismo polític i Lluita electoral. Publicacions de l’Abadia de Montserrat., Barcelona, 1985.
- Molina Luque, Fidel. “Quintas y Servicio Militar: Aspectos sociológicos y antropológicos de la conscripción (lleida 1868-1960)” Servei de publicacions de la Universitat de Lleida. 1.998
- Otero Carvajal, Luís Enrique. “Las ciudades en la España de la Restauración 1.868-1.939”. Ponencia VII Jornadas de Castilla La Mancha sobre investigación en archivos. Guadalajara. 2005
- Sánchez, José y Mateos, Miguel Ángel. Elecciones y partidos en Albacete durante la II República, 1931-1936.
- Solé, Josep M y Villarroya, Joan. “L’exèrcit i Catalunya (1.898-1.946) Badalona (Barcelona) Llibres de l’índex. 1990.
- Tamames, Ramón. Estructura económica de España. Estudios y Publicaciones, Madrid, 1964.
- Tuñón de Lara, Manuel. Poder y sociedad en España, 1900-1931, Espasa Calpe, Madrid, 1992.
- Vilanova, M.: Atlas electoral de Catalunya durant la Segona República, Barcelona, Fundació Jaume Bofill / Edicions La Magrana. 1986.

Anexo I
Población activa en Cataluña por sectores en 1.930

Primario
Secundario
Terciario
26,63%
50,76%
22,09%
Elaboración propia.
Fuente: Informe Económico de la Cámara de comercio de Barcelona 1968
Población activa en España por sectores en 1.930

Primario
Secundario
Terciario
45,51%
22,13%
27,35%
Elaboración propia.
Fuente: informe de estructura económica de Ramón Tamales en 1964
Población activa en Lleida por sectores en 1.930

Primario
Secundario
Terciario
65,06%
17,96%
16,97%
Elaboración propia.
Fuente: Tesis Doctoral de Conxita Mir en 1.985
Anexo II

Índice de analfabetismo en España

1920
1940
56,2%
23%
Elaboración propia.
Fuente: Sánchez y Mateos, estudio partidos 1931-36 en Albacete

Índice de analfabetismo en Lleida

1920
1940
44,89%
22,97%
Elaboración propia
Fuente: Conxita Mir, estudio caciquismo político y lucha electoral (1931-1936). 1985
Anexo III
Evolución de los resultados provisionales del Censo en Capitales de provincia, relativo a la ciudad de Lleida
Cuadro A: POBLACIÓN DE HECHO Y DE DERECHO
Año
Población de Hecho
Población de Derecho
1.910[31]
24.432
21.352
1.920[32]
35.075
34.490
1.930[33]
38.680
38.641
Elaboración propia.
Fuente: Fondo documental del Instituto Nacional de Estadística, anuarios estadísticos[34]
Cuadro B: POBLACIÓN DE HECHO
1.900
21.432
1.910
24.531
1.920
38.165
1.930
38.868
Elaboración propia.
Fuente: Fondo documental del Instituto Nacional de Estadística, Anuarios estadísticos, censo de población de hecho[35]Anexo IV. Gráfico I
El presente gráfico fue presentado en la ponencia “El republicanismo catalán (1840-1931): sociología y formas de movilización popular”, en las jornadas de debate inter-universitario organizadas por la Universidad Autónoma de Barcelona, la Universidad de Girona, La Universidad Rovira i Virgili de Tarragona y el Museo de Historia de Cataluña en su sesión de Girona del 24 de marzo de 2006, a partir de M.VILANOVA (1986:215, 218, 224, 226, 233, 235, 247, 249, 259 y 261); en el se considera como partidos republicanos a los que se sitúan en el espectro parlamentario de la izquierda según la definición de M.VILANOVA (1986:207 y 209), que incluye, además al Partido Radical al que también por sus peculiares características debe de considerarse también como republicano, además de las candidaturas de Rovira i Virgili en 1931 y de Azaña en 1933. No se conservan datos de la provincia de Barcelona que puedan ser comarcalizados para 1933. Como al parecer tampoco se dispone de datos para la comarca del barcelonés, a excepción de los de la propia ciudad de Barcelona.
Anexo V. Grafico II
Este mapa corresponde a la división comarcal catalana vigente durante la Segunda República española. La comarca se establece como una entidad geográfico-política i demográfica, fundamentalmente a partir de las relaciones de mercado prévias de las poblaciones “capitales” en el territorio, que establecen “per se” unos núcleos o nichos territoriales de influencia socio-político que parten, además, de la tradición hagiográfica por la que se establece un especial núcleo de pertenencia vinculado esencialmente a la “natio”, es decir al lugar de nacimiento y en este supuesto también de residencia, que vincula específicamente unos determinados territorios a partir de unas determinadas características que los hace diferenciarse de los territorios vecinos.
[1] Dr. Jaume Barrull Pelegrí, Vice-rector de Actividades Culturales y Proyección Universitaria y Director del Departamento de Historia de la Universidad de Lleida.
[2] Dra. Conxita Mir Curcó, Profesora titular del Departamento de Historia de la Universidad de Lleida
[3] Tuñón de Lara, Manuel. Poder y sociedad en España, 1900-1931, Espasa Calpe, Madrid, 1992. p. 304-308
[4] Barrull, Jaume. Una mirada a los hechos de 1.936. Diario La Mañana, 30-07-2006. p. 3-6
[5] Barrull Pelegrí, Jaume. “De la Monarquía a la República, el 14 de abril de 1.931 a la ciutat de Lleida” Ajuntament de Lleida. Col.lecció antropològica. 1997
[6] Otero Carvajal, Luís Enrique. “Las ciudades en la España de la Restauración 1.868-1.939”. Ponencia VII Jornadas de Castilla La Mancha sobre investigación en archivos. Guadalajara. 2005

[7] Lladonosa Pujo, Josep. “Història de la ciutat de Lleida” Ed. Curial. Barcelona, 1980.
[8] Lladonosa Pujo, Josep. “Història de la ciutat de Lleida” Ed. Curial. Barcelona, 1980.
[9] Molina Luque, Fidel. “Quintas y Servicio Militar: Aspectos sociológicos y antropológicos de la conscripción (lleida 1868-1960)” Server de publicacions de la Universitat de Lleida. 1.998
[10] Solé, Josep M y Villarroya, Joan. “L’exèrcit i Catalunya (1.898-1.946) Badalona (Barcelona) Llibres de l’índex. 1990.
[11] Carr R. y Fusi J. P. “España de la dictadura a la democracia” Barcelona, Ed. Planeta, 1.979
[12] Ver detalle en el título II, Introducción.
[13] Se estima que serian un centenar de hombres por que la prensa de la época cifró las detenciones en unos 80 hombres y hubo algunos huidos y no localizados, de modo que la cifra es aproximativa
[14] “División territorial Militar de 1.930”, Capítulo VII, Pág. 135.
[15] “Regimientos de Infantería, Escalas por cuerpos del ejército activo de 1.930”. Capítulo XIV. Pág. 754 y 755.
[16] “División territorial Militar de 1.930”, Capítulo VII, Pág. 138 y 139.
[17] Se conoce como Castillo Principal la ubicación que tradicionalmente habían hecho las tropas asentadas en la ciudad de Lleida en la antigua catedral conocida como la Seu Vella (Seo antigua, que corresponde a la antigua sede episcopal, dado que la nueva sede catedralicia se hallaba ubicada en el centro de la ciudad en una catedral neoclásica), monumento histórico que preside la ciudad desde la colina que recibe su nombre y que hasta la retirada definitiva del ejército a un montículo que se halla en otra colina de la ciudad donde se ubicaron en el siglo XII los Templarios y donde se levantó el acuartelamiento de “Gardeny”, recibió las tropas que se asentaban en esta ciudad ya des de la Felipe V.
[18] Barrull, Jaume. “Les Comarques de Lleida durant la segona República (1.930-1.936) Barcelona. L’Avenç. 1986
[19] Lladonosa Pujo, Josep. “Història de la ciutat de Lleida” Ed. Curial. Barcelona, 1980.
[20] Barrull, Jaume. “Les Comarques de Lleida durant la segona República (1.930-1.936) Barcelona. L’Avenç. 1986.
[21] Lleida, número 90, de 29 de Febrero de 1.929
[22] “Memòria del segle XX” (Capitulo 5, pp 73-88) Jaume Barrull.. Diario Segre 2001
[23] “La cultura a les terres de Lleida 1.930-1.936” Jaume Barrull. Museu de Tàrrega. Revista Urxt nro 14, Pág. 225-235. 2001
[24] “Aquel Liceo Escolar”. Pau Echauz. La Vanguardia. 01-05-2006.
[25] Informe económico de Cataluña, Cámara Oficial de Comercio, Industria y Navegación de Barcelona, 1968
[26] Tamames, Ramón. Estructura económica de España. Estudios y Publicaciones, Madrid, 1964.
[27] Balcells, Albert. Cataluña Contemporánea II (1900-1939). Siglo XXI de España Editores, S.A., Madrid, 1979
[28] Mir, Conxita. Lleida (1890-1936): Caciquismo polític i Lluita electoral. Publicacions de l’Abadia de Montserrat., Barcelona, 1985.
[29] Tuñón de Lara, Manuel. Poder y sociedad en España, 1900-1931, Espasa Calpe, Madrid, 1992.
[30] Sánchez, José y Mateos, Miguel Ángel. Elecciones y partidos en Albacete durante la II República, 1931-1936,
[31] Anuario INE 1.901-1.920
[32] Anuario INE 1.920
[33] Anuario INE 1.930
[34] http://www.ine.es/inebaseweb
[35] Anuario INE 1900-1930

Breves apuntes sobre la fenomenología del cambio

Consideraciones sobre el tratamiento institucional en el ámbito local de las oleadas migratorias i consideraciones sobre el efecto rechazo en la población autóctona.

Trabajo para la obtención del Título de Experto universitario en Inmigración, exclusión y políticas de integración social del Departamento de Sociología III de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UNED con la calificación de apto, el 30 de junio de 2006.

Por Albert Balada, Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología

ÍNDICE
1.- El Factor “I”, la justificación de los observatorios locales.
2.- El fenómeno migratorio, ahora comenzamos a entenderlo.
3.- Los inmigrantes, ¿Cómo son y como nos ven?, apuntes a cuatro grupos.
4.- A modo de conclusión.
5.- Bibliografía.

El Factor “I”

Hasta el año 2005, el Estado Español era un oasis en las percepciones sobre las razones y situaciones de las políticas migratorias, razones y situaciones que también se habían producido en el resto de los países de la Unión Europea, donde nuestro modelo, en ocasiones, vivía a remolque de lo que ya había sucedido en el desarrollo de las políticas sobre la cuestión que en los países vecinos se habían desarrollado hacia, 10, 15, 20 y hasta hace 30 años. Se daban unas distancias extrañas entre los modelos de proximidad, no desde una perspectiva de las acciones políticas, ni de las políticas activas, sino más bien desde los propios hechos que, como apuntaba, de la propia percepción respecto de las situaciones cotidianas que habrían de afectar a los ciudadanos de los países de la ribera sur de la Europa continental, como Italia, Grecia, Portugal e incluso Francia, en lo que hace referencia a un hecho habitual desde que se escribe la historia, como es la cuestión de los movimientos migratorios. De acuerdo con los estudios de opinión, por otro lado la única forma de poder conocer el estado de las percepción de las cosas, el Estado español continuaba siendo, hasta ahora, uno de los países calificados menos xenófobo i racista de la Unión y el último estudio del Centro de Investigaciones sociológicas también parece apuntar en este sentido, si bien que en este tipo de estudios ni el diseño de la entrevista se atreve a abordar en profundidad estos temas, ni en el caso de que se hubieses abordado, no encontraríamos, probablemente, el grado de sinceridad óptimo y suficiente, por parte del entrevistado, para admitir ser mantenedor de actitudes contrarias al fenómeno migratorio.

Cierto es, sin embargo, que existen estudios cualitativos y cuantitativos realizados en zonas de alta densidad migratoria en los que comienzan a detectarse síntomas de rechazo,, temores, problemas de convivencia, etc., situaciones todas que, en definitiva tienden a ignorar los medios de comunicación, tanto o más que las élites políticas, dificultando, como nos dicen los expertos la posibilidad de apertura de vías instituciones para abordar la problemática futura, que en lo local comienza a ser incierta, al apuntar algunas fuentes la necesidad de establecer mecanismos de implementación sociológica que permitan evitar las manipulaciones fáciles y localistas de la cuestión, como ya sucediera en Europa con los partidos de Pym Fortuyn y Le Pen, o como parece querer utilizarse en el ámbito estricto de la ciudad de Lleida respecto a las diferentes problemáticas surgidas recientemente en la percepción del entorno de la calle del “Nord” de la ciudad de Lleida, donde se asienta preferentemente la comunidad musulmana y donde se encuentra también el espacio de oración, que no mezquita, de aquella comunidad. A pesar de eso, y con datos fidedignos, en nuestro contexto social nos encontramos, por suerte, a la cola – y esta vez el dato negativo no es precisamente una mala nota – en los que nos dice el European Monitoring Centre on Racism and Xenofobia[i], por lo que hace referencia a la percepción de la posibilidad de considerar molesta la presencia de personas de otras nacionalidades, razas o credos y, donde, mientras la lista la encabezan los ciudadanos griegos respecto de cada una de las tres cuestiones con un 38%, un 27% y un 31%, respectivamente, los españoles, con unos porcentajes del 4, 5 y 6%, nos situamos aun lejos de los parámetros consolidados de Francia, Austria, Italia e incluso Suecia.

También los datos nos indican que, sobre el concepto de tolerancia e intolerancia, parece que también continúan manteniéndose parámetros similares, con un ratio de tolerancia que supera el 60%, 10 puntos por encima de los irlandeses que también se encuentran en la banda alta y nuevamente por encima de los griegos e incluso de los belgas con una media de 40 puntos de diferencia. Pero las percepciones como decía cambian y por primera vez, el estudio de opinión del Centro de Investigaciones Sociológicas[ii] refleja un dato importe, como el fenómeno migratorio se ha convertido para los ciudadanos en uno de los tres primeros problemas de la vida diaria de los españoles, que reflejan al paro como primer problema con un 54,1%, a la inmigración como segundo problema, con un 40% y mucha distancia al terrorismo con un 25,3%, porcentajes valorados respecto de las dimensiones del municipio y que en el caso de la ciudad de Lleida, se mantienen aproximadamente en lo que respecta a los datos a nivel del Estado.

Sin lugar a dudas, el dato más significativo que el organismo de consulta sociológica nos presenta, es como se da una tendencia generalizada a considerar que el número de personas procedentes de otros países, que viven ya entre nosotros es excesiva con un porcentaje medio de percepción en este sentido del 60%, que curiosamente coincide con la tasa de tolerancia preexistente y que con este dato podríamos considerar neutralizada, y porcentaje que tiende a aumentar en la medida en la que disminuye la densidad demográfica del municipio.

Aún y así, después de esta primera apreciación, los datos que nos aportan estas variables, será preciso valorarlos tanto desde una perspectiva de Ciencia Política, como desde una perspectiva de la Sociología de las migraciones, si tenemos encuentra que ahora ya el 84% de los entrevistados, según el estudio de noviembre 2005 del CIS, considera que solo debería permitirse la entrada de trabajadores inmigrantes que vivieran contrato de trabajo, o como ya el 68,1% de los encuestados esta de acuerdo en que la llegada de personas que vienen a vivir y a trabajar a nuestro país perjudica las perspectivas económicas de los españoles pobres, observándose como el porcentaje de opinión en municipios como el caso de Lleida, llega al 70,3%.

Si bien es cierto que los niveles de tolerancia podrían comenzar a quedar neutralizados, también podemos detectar algunos valores de solidaridad que se mantienen, sea cual sea la dimensión demográfica del municipio es cuestión, porque entre un 73 y un 79% de los encuestados por el CIS considera el reagrupamiento familiar como necesario, un 96% considera imprescindible que los inmigrantes puedan tener acceso a la educación pública, entre un 81 y un 88% considera que han de tener acceso a la asistencia médica gratuita y entre un 86 y un 90% opina que los trabajadores inmigrantes deben tener igualdad de condiciones de acceso al mercado de trabajo, considerando la encuesta, por otra parte, que existen en este sentido porcentajes que rondan el 90% respecto del respecto a la práctica de la religión que le es propia a los inmigrados.

Por otra parte, a pesar de mantenerse el principio de solidaridad sobre los hechos o bienes sociales, el estudio del CIS pone de manifiesto que se mantiene unas percepciones distintas, por parte de los ciudadanos, respecto de
los derechos civiles y políticos que deben corresponder a los inmigrantes, donde tan solo un 60% se muestra de acuerdo con que aquellos puedan participar como electores y elegibles en las elecciones municipales o generales, porcentaje que tiende a descender a medida que también desciende
la densidad demográfica de la población encuestada, lo que también se da en porcentajes similares respecto de su participación en partidos políticos i/o sindicatos. Deberemos pues plantearnos abordar esta cuestión en el ámbito local a partir de la experiencia comparada respecto de los diferentes países de la Unión y estableciendo la garantía de la subsidiariedad en la gestión de la cuestión para neutralizar los discursos populistas sobre temas migratorios, analizándolo desde una perspectiva científica.

El fenómeno migratorio, ahora comenzamos a entenderlo.

Escribía el profesor de sociología de la Universidad de Lleida, D. Antoni Morell[iii], que el concepto teórico referido a que “España se encuentra sometida a una presión migratoria sin precedentes que desborda cualquier posibilidad razonable de integración, es una idea que sintetiza los argumentos de ‘aquellos que ven y presentan a la inmigración como un peligro para la identidad cultura autóctona.”. La evolución de los flujos migratorios en nuestro país, que se hace evidente con el afloramiento de conflictos de origen migratorio en las fronteras exteriores, que lo son asimismo de la Unión, ha hecho visible una perspectiva noticiable, pero teniendo en cuenta que todos los datos apuntan hacia que la afluencia de inmigrantes en nuestro país se mueve a partir del hecho de una entrada fácil a través del contexto turístico, que es en realidad el que propicia el aumento.

Reflexiones y análisis de personalidades del mundo de la Sociología de las migraciones, como por ejemplo del catedrático José Félix Tezanos[iv] y su equipo, nos aportan datos sustantivos fruto de las análisis rigurosas de las variables que afectan a la cuestión migratoria y nos plantea proyecciones interesantes que reclaman una valoración detenida de un hecho que pone de relieve un crecimiento exponencial que se sitúa ya según la última encuesta publicada del Centro de Investigaciones Sociológicas relativa a finales de mayo, como el segundo aspecto que preocupa más a la sociedad española, habiendo desplazado otros aspectos como el terrorismo o la vivienda, y considerando el hecho migratorio como una variable que afecta en la misma medida a su vida cotidiana.

No es pues un hecho menor que pueda tratarse de un efecto de respuesta de la ciudadanía a las intervenciones que se han podido aplicar, en general, desde una perspectiva paternalista de la interpretación del hecho migratorio, que amenaza de desbordar las estructuras ad hoc, al tiempo, por otra parte y al margen de esta dinámica de percepciones, que algunos analistas configuran ya una nueva perspectiva, la perspectiva del efecto económico que representa el hecho migratorio. El Migration Policy Institute[v], centro de investigación con sede en Washington que se dedica al análisis y estudio de las migraciones internacionales, reflexionaba recientemente sobre el particular y lo hacía en estos términos: “Apenas estamos empezando a comprender las implicaciones a largo plazo de las decisiones y medidas presas por los trabajadores migratorios y las instituciones”.

De hecho el mercado que presenta aspectos exageradamente dinámicos a veces, ya se plantea el hecho que, como nos dice también el MPI, se haya detectado como los inmigrantes desarrollan un papel cada vez más importante en el perfil social y económico de la ciudadanía en general y en las ciudades en las que se asientan en particular, evaluando la importancia relativa de estos como una nueva fuente de demanda de vivienda. Cada vez son más los expertos que apuntan como los ayuntamientos que de hecho son los agentes cotidianos de la gestión del bienestar de la población, son también los que están gritados a tener un papel esencial en la gestión, también, del hecho migratorio, aun cuando los gobiernos locales lo plantean desde la incertidumbre a la hora de desarrollar respuestas políticas con eficacia “erga omnes”, en dos cuestiones fundamentales sobre las hace falta centrar la atención y que visiblemente afectan a aspecto relacionales con la población autóctona o indígena: la incorporación del fenómeno migratorio a nuestra realidad local, todo asegurando la convivencia y la cohesión social y estableciendo en la vez un reparto de los niveles de bienestar que eviten la competencia de los recursos sociales disponibles; es decir nos encontramos ya en la necesitado de ir más allá de los modelos de los controles de flujos que deben desarrollar todavía eficientemente las políticas de la Unión, por abarcar políticas de intervención activa en el ámbito local que contemplen tres principios esenciales: valores, propuestas y alianzas.

El que nos debemos plantear es si, de hecho, se hace necesaria o no la modificación de la estructura institucional para dar respuesta a las situaciones presentes y futuras y si las razones políticas, es decir la creación de las políticas públicas deberán prever sólo aspectos de política distributiva que comportaría, según el gestor público una determinada acción integradora en función de su color político. Cierto es que cada vez más se hace imprescindible la determinación de los indicadores para el establecimiento de los objetivos y los medios, planificando y evaluando localmente unas políticas en las que hace falta implementar a todos los ciudadanos, es decir las políticas de la transversalidad que eviten las dualidades concentradores, las de las comunidades inmigradas de una parte en ellas mismas y las de las propias acciones políticas por la otra, en el sentido que hace falta considerar a todo el mundo como receptor de esta política sectorial, abordando la planificación desde la perspectiva del modelo pluralista que nos describe Giovanni Sartori, modelo que ha superado los modelos del multiculturarismo y del interculturalismo, que ahora pueden comenzar a considerarse caducos. Afirma Sartori[vi] y vale la pena traerlo a colación en este trabajo, que “la tolerancia es el valor básico del pluralismo. Pero el relativismo es un comportamiento suicida: si todo vale, nada vale…. El relativismo es una doctrina que se pretende moderna y que dice que todos los valores son iguales; es suicida, porque entonces no se puede criticar nada, todo es bueno: Al Qaida tiene sus valores y hay que respetarlos…. La tolerancia dice que respetemos los valores de los otros. Los respetamos, pero eso no quiere decir que los aceptemos; los aceptaremos si llegamos a la conclusión de que son superiores. Esta historia de que no hay que ofender a nadie, de que no hay que hablar de choque de culturas. Si lo hay, lo hay, y si no, pues estupendo. No sé muy bien qué hay de terrible en decirlo. ¿Es que hay que esconder la realidad?

Si hay dos religiones monoteístas, una de las cuales se ha acalorado, se ha reanimado con la ayuda de la televisión, y hay una civilización teocrática, ideológicamente movilizada e invasiva, entonces se crea un problema de autodefensa para los otros, que deben afrontar el choque o rendirse….”. En opinión de Sartori el melting pot americano ya no funciona porque han inventado la doctrina del multiculturalismo, de reivindicación de las raíces, pero
también de creación de guetos cerrados. Si el que quiere recuperar su identidad lo hace quedándose aislado de la comunidad en general, que es la del país que le acoge, se pone en marcha algo que funciona mal. Hay que distinguir entre multiculturalismo como situación de hecho –Suiza es multicultural, Canadá también – y la ideología del multiculturalismo, que dice que es bueno reinventar o reforzar la propia identidad y después cerrarse en comunidades que en realidad son guetos.

Justo es reconocer también aquí una interesante aportación elaborada por Carmen González Enríquez del Departamento de Ciencia Política y de la Administración de la UNED[vii], donde nos refiere los elementos de conflicto en la convivencia con los inmigrantes en España, donde concluye “que las políticas relacionadas con la inmigración son el resultado de un gran número de factores de tipo histórico, económico, internacional y propiamente político, y entre estos últimos se encuentra el conocimiento entre las élites políticas de la opinión de la población hacia la inmigración y de sus actitudes frente a los inmigrantes”, sin embargo también es cierto y coincido plenamente con su aseveración, “el debate en España se ha movido hasta ahora dentro de los canales de lo “políticamente correcto”, a la vez que afirma que “ en los ámbitos locales en los que se concentran los inmigrantes no quedan recogidos en las encuestas a muestras de la población total, para cuyo diseño no se tiene en cuenta el porcentaje de inmigrantes”

Los Inmigrantes, ¿como son?

Sea cual fuere el modelo imperante, bien el modelo asimilador, el multiculturalista, el interculturalista o el pluralista, o en cualquier caso el paradigma ideológico que domine a la implementación de las políticas de vayan
a desarrollarse en materia de inmigración, lo cierto es que es preciso conocer algo tan simple y sencillo como la manera de ver la sociedad que tienen los inmigrantes, para poder establecer los medios adecuados que permitan la implementación de las políticas adecuadas, en uno u otro sentido, pero sin un estudio adecuado de la situación hace que ello no sea posible.

En definitiva se detecta una cierta interacción pluralista en la morfología de los grupos sometidos a estudios que nos habría de permitir determinar las variables contingentes que permitiesen una interacción adecuada con los parámetros psicosociales de la “cultura indígena”, a partir del modelo antes expresado. En este sentido el Centre d’Estudis d’Opinió[viii] de la Generalitat de Cataluña, acaba de publicar un reciente estudio titulado: “Sondeig a la immigració: Estudi pilot sobre el perfil de la immigració marroquina, equatoriana, romanesa i xinesa instal·lada a Catalunya” (Sondeo a la inmigración: estudio piloto sobre el perfil de la inmigración marroquí, ecuatoriana, rumana y china instalada en Cataluña) a partir de los principales grupos de inmigrantes residentes en esa comunidad autónoma que permite obtener un perfil demográfico básico de los grupos primordiales de inmigrantes en Cataluña, midiendo su grado de integración, las valoraciones que hacen así como las expectativas respecte del futuro, analizar sus valores políticos, su interés por las cuestiones públicas, el modelo de sociedad que prefieren, la idea que tienen de la democracia, de los políticos, i de los deberes y derechos de ciudadanía, sus valores sociales, el papel de la religión en sus vidas y el que creen que ha de tener en la sociedad, el rol social de la mujer, les facetas de la vida a les que dan más importancia y su participación en actividades sociales, pero también un aspecto sumamente importante: como nos ven.

El estudio concluye aportando algunos datos muy interesantes, que nos hacen ver la posibilidad del establecimiento de las propuestas de Sartori a partir del modelo pluralista, que lo refuerzan, de hecho, dado que los datos aportados no se alejan de las percepciones medias del conjunto de la población de acogida en aspectos tales como la organización social y democrática. Tres de cada cuatro inmigrantes encuestados por el CEO recomendarían a otras personas venir a nuestro país, y de hecho muchos de ellos desearían traerse a algún familiar o amigo, el efecto llamada producido no por las ventajas o inconvenientes legales, como apuntan algunas fuentes políticas, si no por el hecho de poder compartir el modelo de bienestar que define nuestras relaciones sociales, económicas, culturales, etc., son muchos los que, según revela este estudio de opinión del CEO, los que tienen decidido quedarse en nuestro país, lo que contradice la opinión generalizada de que en el inmigrante se da un proceso de tránsito migratorio.

El estudio pone de relieve la percepción en estos colectivos de inmigrantes encuestados respecto de la mejora del nivel de vida y la percepción general de continuar mejorando, inquietándoles un hecho, la llegada de más inmigración que pueda acabar perjudicándoles, lo que de hecho es un síntoma contradictorio con el hecho de querer universalizar las posibilidades que ellos han tenido, frente a la percepción de que ellos mismos pueden ser perjudiciales si demográficamente superan un determinado número. Si bien reconocen como un valor positivo la acogida recibida en nuestro país, un tercio de ellos manifiesta haberse sentido discriminados en alguna ocasión e incluso pueden haber llegado a padecer agresiones verbales por la calle, si bien que en el ámbito laboral no han detectado actitudes racistas y reconocen que los problemas con la población autóctona son escasos, atribuyendo las actitudes de rechazo más otros colectivos de inmigrantes como ocurre con las percepciones que ha venido detectando el Centro de Investigaciones Sociológicas y que refleja en su última encuesta del mes de mayo 2006[ix], en coherencia con la satisfacción de haber emigrado y mejorado su nivel de vida, no existe problemas especiales que les afecten y su día a día se ve directamente relacionado con las mismas variables que en la percepción afectan al común de los ciudadanos: del paro, la precariedad laboral y el acceso a la vivienda. Cuatro de cada cinco inmigrantes consultados por el organismo, afirma que mantiene mucho o bastante las costumbres de su país de origen y consideran que ello no les provoca problemas de incompatibilidades con las costumbres y tradiciones autóctonas, siendo la lengua materna la vehicular en el ámbito familiar y de amistades con una utilización clara del castellano como lengua de contacto con amigos y conocidos y con su entorno. Se detecta una falta de interés respecto de la política, resultado que acentúa si se refiere a su país de origen, dado que también refieren los entrevistados que confían más en las cualidades democráticas de nuestro país i en los políticos de aquí que en los de su país, siendo remarcable la confianza en el sistema democrático.

Respecto a la religión la mayoría es partidaria de la máxima independencia en la relación gobierno/religión y consideran que las autoridades religiosas no responden a los problemas sociales del país. Estableciendo líneas comparativas marroquíes y ecuatorianos podrían compartir valores propios de sociedades más tradicionales, mientras que rumanos y chinos compartirían opiniones propias de países comunistas y excomunistas, siendo las características diferenciales de grupo las siguientes:

· Marroquíes: son el colectivo que ha emigrado más en solitario y que concentra un mayor porcentaje de solteros, lo que hace que sus prioridades sean prioritariamente la relación con los amigos y lo que les diferencia del resto son las fuertes creencias religiosas que inciden en su vida cotidiana, así como la aceptación de la interferencia de los líderes religiosos en las decisiones políticas.

· Ecuatorianos: son los más desencantados con la política y los que valoran todas las cuestiones relativas a estos temas de la forma más extrema y de hecho uno de cada cinco tiene una nula confianza en los políticos de su país, a pesar que tienen una opinión muy positiva respecto del sistema democrático que han encontrado en nuestro país y respecto de los líderes políticos.

· Rumanos: son el colectivo que más se interesa por la política, pero también se detecta un cierto desencanto, sobre todo en lo que se refiere al funcionamiento de la democracia, a la eficiencia para mantener el orden y el buen funcionamiento de la economía. Las expectativas puestas en los sistemas democráticos occidentales no se han visto cumplidas.

· Chinos: son de entre los cuatro colectivos analizados los menos integrados, que emigraron en pareja o con familia y trabajan en negocios propios y constituyen un núcleo cerrado y por tanto con menos necesidades de interrelacionarse con otros inmigrantes o con la población autóctona, siendo el único colectivo que aprueba a la clase política de su país y siendo reticentes a expresar sus opiniones políticas.

Observamos pues como no existe diferencia final en el procesó de integración dado que a pesar de mantener parámetros que derivan del contexto cultural de origen, si se diera la circunstancia que se estableciera un contexto pluralista en el trato del fenómeno i la interacción con la cultura autóctona se vería con que facilidad interactúan manteniendo intactos unos valores comunes a la sociedad
de acogida que habría de constituir paradigma de uso social de las sociedades inmigradas.

A modo de conclusión.

A nadie se le escapa ya que España ha pasado en la última década de aquel país generador de mano de obra y por tanto creador de un ejército laboral que engrosaba las filas de inmigración de nuestro país hacia Latinoamérica, por un lado, y hacia nuestros vecinos europeos: Francia y Alemania, por el otro, a ser un país receptor de aquel ejército laboral. El ingreso de España a la Comunidad Económica Europea y la asimilación de ratios en este largo período de dos décadas en lo referido a las variables económicas de nuestro país, han definido el perfil de un país que precisa continuar generando mano de obra para la creación, ahora sí de un ejército laboral propio, cuestión que conecta a la perfección con la creciente oferta de mano de obra que generan países en las esferas latina y subsahariana, que ven en nuestro país un lugar de desarrollo de sus expectativas personales. De hecho los estudios realizados demuestran como el conjunto de la inmigración no especializada, aquella que no conecta directamente con las ofertas universitarias y de gestión empresarial, se concentra en el modelo económico vigente en unos sectores muy determinados de los nichos productivos, a saber: el pequeño comercio, el servicio doméstico, la construcción y la agricultura, lo que además viene a generar un bolsa móvil y flotante que algunas fuentes cifran en torno a 1,5 millones de personas que se mueven a lo largo del territorio para copar las ofertas que puedan ofrecerse en estas esferas de la oferta y la demanda.

La afloración o visibilización de la inmigración ilegal, los sin papeles a lo largo de las regularizaciones efectuadas al amparo de la reglamentación de extranjería, regularizaciones que los países de la Unión habían efectuado justamente dos décadas antes, ha permitido asentar y racionalizar a todo un colectivo que hasta entonces vivía en la marginalidad legal, lo que no conlleva que ahora, necesariamente, pueda haber conseguido una estabilidad social, sin
embargo seguramente ello pueda permitirles una mayor tranquilidad y abordar su futuro con una mayor objetividad. No obstante, la cuestión migratoria no se ha abordado des de las perspectivas de ámbito más próximo a la cuestión relacional, como es el ámbito local, dado que se ha establecido el lenguaje paternalista de lo políticamente correcto y en todo caso, a pesar de la inexistencia de competencias, hasta ahora, se han establecido políticas públicas propias de visiones ochocentistas de la cuestión y fruto de una opinión generalizada de apoyo a la cuestión inmigrante derivada esencialmente de la percepción del sentimiento de culpabilidad por las colonizaciones mal resueltas y por la opinión publicada de las ONG “pro inmigrantes” que contribuyen a generar ese clima paternalista al que nos referíamos.

El incremento en la percepción de la “inmigración” como un problema, por una parte, el aumento también de la posibilidad que aparezcan actitudes xenófobas i intolerantes por otra, y la coincidencia perceptiva en los inmigrantes de problemáticas idénticas a las del ciudadano medio, hacen necesaria la extensión de observatorios de la inmigración en los ámbitos locales, por un lado, pero también un cierto cambio en la cultura de la gestión de las dinámicas migratorias, también en ese mismo ámbito, que eliminen las barreras que diferencian entre ciudadanos “indígenas” y ciudadanos “inmigrados”, suprimiendo asimismo medidas de apoyo que pueden ser vistas como de discriminación, aunque sea positiva, por parte de la ciudadanía.

Cierto es que debe producirse un cambio de clima en el ámbito de la tolerancia respecto de la legalidad o ilegalidad de las situaciones inmigradas, dado que la oferta universal en trabajo, educación o sanidad tiene sus límites en los propios del crecimiento del sistema y la distorsión que producen las respectivas avalanchas. Es cierto que el sistema y sus profesionales esta preparado para subsumir los cambios sociales que se han producido en el último quinquenio y que han contribuido a la creación de una estratificación social y una configuración social que difiere a la de los inicios de la década, pero las variables estadísticas nos indican precisamente que el proceso integrador debe realizarse a partir de políticas públicas en coherencia con una sociedad global y no segmentada o estratificada en función de su origen o de su “natio”.

De la aceptación inicial de la inmigración como contribución económica se ha pasado al temor en la competitividad y a la delincuencia, fruto esta última de la necesidad de subsistencia en gran parte, de los flujos migratorios que no son expulsados por el sistema, lo que hace que deban aplicarse adecuadas medidas de control, necesarias y por tanto contrarias al modelo paternalista y por otra parte la consideración, en aquellas situaciones de legalidad, de una concepción general de ciudadanía no diferenciada en función del factor inmigrante.

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NOTAS
[i] http://europa.eu/scadplus/leg/es/cha/c10411.htm

[ii] Ver gráfico 1 de percepciones a partir de datos CIS

[iii] Revista Sistema nº 190/191

[iv] Revista Sistema nº 190/191

[v] http://www.migrationpolicy.org/

[vi] 2000-2006 www.pagina12.com.ar República Argentina

[vii] http://www.uned.es/dcpa/estudios_workingpapers/CPAestudios9_2004.pdf

[viii] http://www.idescat.net/cat/idescat/estudisopinio/rpeo/R-357.pdf

[ix] http://www.cis.es/cis/opencms/ES/Novedades/Documentacion_2644.html

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